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Reeditan en Londres el legado sufí–flamenco de Aziz Balouch, el “Marchenita” discípulo de Pepe Marchena

El sello británico especializado en rescates sonoros Death Is Not The End ha anunciado la edición en vinilo LP y cassette de “Sufi Hispano-Pakistani (Expanded)”, un trabajo que reúne y amplía las únicas grabaciones conocidas del cantaor pakistaní Aziz Balouch. El proyecto, comisariado por el antropólogo y etnomusicólogo Stefan Williamson Fa, recupera ocho cantes registrados en España en 1962 y devuelve a la actualidad la figura de un artista directamente vinculado al maestro marchenero Pepe Marchena.

Aziz Balouch, nacido en el actual Pakistán, se formó desde niño en los santuarios sufíes de Sindh, donde estudió mística islámica y cantos devocionales. En 1932 viajó a la Península Ibérica, primero a Gibraltar, en busca de trabajo y por una creciente fascinación por el flamenco, al que había accedido a través de viejos discos. Su vida cambió en un recital en La Línea de la Concepción, donde escuchó por primera vez en directo a Pepe Marchena y a La Niña de los Peines.

Impresionado por el “cante grande” del marchenero, Balouch lo buscó en los días siguientes y le cantó varias piezas, alternando canciones de su tierra con cantes flamencos aprendidos de oído. Marchena, sorprendido por la afinidad entre el quejío andaluz y el canto devocional indo-pakistaní, lo invitó a subir al escenario del Teatro Cómico de La Línea. Aquel debut fue tan celebrado que se bajó y subió el telón varias veces y, desde entonces, Balouch quedó integrado en la compañía bajo el nombre artístico de “Marchenita” o “Marchenilla”, presentado en los carteles como “el hindú que canta flamenco”.

La relación entre ambos fue mucho más allá del padrinazgo artístico. Fuentes biográficas recogen que el propio Pepe Marchena llegó a decir que Balouch podía considerarse “una segunda encarnación de Ziryab”, subrayando su doble conocimiento de las músicas de Oriente y de Andalucía y la manera en que enlazaba la memoria del Andalus con las tradiciones sufíes de Sindh. Ya en los años cincuenta, cuando Balouch regresó a España como agregado cultural de la Embajada de Pakistán, siguió actuando junto a Marchena y organizó recitales en Madrid y otras ciudades españolas en los que defendía la afinidad entre el cante jondo y el canto místico islámico.

Las grabaciones que ahora se publican como “Sufi Hispano-Pakistani (Expanded)” proceden de dos EP de 7 pulgadas registrados en Barcelona en 1962. En ellas, Balouch canta acompañado únicamente por una guitarra española y alterna versos en persa, sindhí, hindi y árabe con letras flamencas en castellano, en palos como granadina, fandangos, seguiriya, serrana, malagueña, cartageneras o granaína. La primera reedición parcial, realizada en 2020, ya había llamado la atención de investigadores y melómanos por considerarse uno de los primeros experimentos de encuentro entre flamenco y músicas del sur de Asia registrados en vinilo.

La nueva edición amplía aquel trabajo añadiendo cuatro cortes inéditos localizados en archivos sonoros españoles. El resultado es un ciclo completo de ocho pistas en el que la voz de Balouch explora las zonas más profundas del cante, mezclando la melismática sufí con las cadencias andaluzas y demostrando que, décadas antes de que se popularizara el término “fusión”, ya había artistas que cruzaban fronteras culturales y espirituales desde el flamenco.

El propio Stefan Williamson Fa ha avanzado que, con motivo de este lanzamiento, se prepara un acto de presentación en Londres, con sesiones de escucha y narración en directo, en las que se abordará el contexto histórico de estas grabaciones, la biografía de Balouch y su relación con Pepe Marchena. La figura del cantaor pakistaní se reivindica así como un eslabón poco conocido en la proyección internacional del maestro marchenero y del arte jondo andaluz: un discípulo venido de Sindh que, siguiendo la estela de Ziryab, convirtió su propia biografía en puente entre el sufismo y el cante de Marchena.