El Ayuntamiento de Sevilla, a través del área de Parques y Jardines, ha emprendido una importante labor de recuperación y restauración en el Parque de María Luisa, centrándose en el emblemático monumento de la Glorieta de Bécquer. Este trabajo busca devolver su esplendor a la obra, que data de 1911.
Detalles de la Restauración
Los trabajos de restauración han consistido en la eliminación de grafitis, manchas y resina provenientes de los cipreses cercanos. Además, se han recuperado diversas piezas que se habían perdido con el paso del tiempo o a causa del vandalismo. La intervención se ha llevado a cabo de manera respetuosa y rigurosa para preservar el valor histórico y artístico de este monumento romántico.
La intervención ha abordado los múltiples daños que presentaba la obra, muchos de ellos derivados de la acción de aves, insectos, la resina del ciprés central, la contaminación ambiental y actos vandálicos. Se ha ejecutado una limpieza mecánica y química profunda tanto en el mármol como en el bronce, eliminando concreciones, restos de resina, manchas por oxidación, y grafitis.
Servicio pionero de conservación en parques históricos
El Vínculo de Coullaut Valera con Marchena
Lorenzo Coullaut Valera, aunque nacido y bautizado en Marchena, llevó la esencia de esta localidad sevillana a su obra más famosa. El monumento a Bécquer es un testimonio viviente de este lazo, ya que las modelos que posaron para las tres figuras femeninas en la base del monumento eran mujeres de Marchena.
Según un estudio de Enrique Iniesta Coullaut Valera, nieto del escultor, las modelos fueron la esposa del artista, María Teresa Mendigutia y Morales, y dos de sus primas, María Pepa y Rocío Ledesma Sanabria y Valera. La figura que agacha la cabeza representa a María Teresa, y su postura se inspira en la Rima XIXX de Bécquer. Las primas, conocidas como «las niñas» que dieron nombre a la Hacienda de las Niñas en Marchena, también posaron para la obra. Además, los dos hijos del escultor fueron los modelos para los dos angelillos de bronce que representan el amor que pasa, inspirados en la Rima X.
La conexión de Coullaut Valera con Marchena no se detiene en su obra más célebre. El escultor utilizaba a vecinos del pueblo como modelos para sus monumentos. Por ejemplo, en 1926, el garrochista marchenero Antonio Montes posó para el monumento a los Hermanos Álvarez Quintero.
Un Proyecto Sufragado por el Teatro
La Glorieta de Bécquer fue un encargo de los Hermanos Álvarez Quintero, quienes financiaron su construcción con las ganancias de las representaciones teatrales de su obra «La eterna rima», basada en el poema de Bécquer. Coincidiendo con la inauguración del monumento en 1911, los restos del poeta fueron trasladados de Madrid a Sevilla, en un emotivo acto que vinculó aún más la obra con la ciudad. En agradecimiento a los Hermanos Álvarez Quintero, Coullaut Valera incluso modeló una medalla conmemorativa.
La historia de la Glorieta de Bécquer es una rica amalgama de arte, literatura, mecenazgo y, sobre todo, la profunda influencia de Marchena en la vida y obra de uno de sus más ilustres hijos. La restauración del monumento no solo lo preserva para futuras generaciones, sino que también nos invita a redescubrir las historias y los personajes reales que le dieron vida.

