El club pone en marcha una iniciativa dirigida a niños y niñas que incorpora una línea específica para TDA, TDAH y TEA y que busca utilizar la actividad física como herramienta de desarrollo, integración y educación en valores
El Club Shotoyama de Karate afrontará la nueva temporada con uno de los proyectos más novedosos de su trayectoria: la puesta en marcha de un programa piloto de Karate, Psicomotricidad Adaptada e Integración Deportiva, con una línea específica de trabajo dirigida a niños y niñas con TDA, TDAH y TEA.
La iniciativa nace con la intención de ampliar la función tradicional de una escuela deportiva y explorar las posibilidades del karate y la psicomotricidad como espacios para trabajar la coordinación, la atención, la autonomía, la autoestima, la confianza y las relaciones sociales.
El planteamiento parte de una premisa sencilla: no todos los niños aprenden de la misma manera ni avanzan al mismo ritmo. Por ello, en lugar de exigir que sea el menor quien se adapte desde el primer momento a una clase deportiva convencional, Shotoyama propone adaptar progresivamente las actividades a las características y necesidades de cada participante.
Las sesiones combinarán circuitos psicomotores, ejercicios de coordinación y equilibrio, lateralidad, juegos estructurados, trabajo en pareja, atención, autocontrol e interacción social, junto a elementos propios del karate.
El programa tendrá un carácter progresivo y se desarrollará, según explica el club, bajo la supervisión de personal cualificado y prestando especial atención a la evolución individual de cada niño.
Un programa específico para TDA, TDAH y TEA
Una de las principales novedades será la creación de una línea dirigida específicamente a menores con TDA, TDAH y TEA.
El objetivo planteado por Shotoyama será trabajar mediante la actividad física cuestiones como la concentración, coordinación, equilibrio, seguimiento de normas, autonomía, comunicación, respeto, autoestima y relaciones con otros compañeros.
El propio club subraya que esta propuesta no pretende sustituir ninguna intervención médica, psicológica, educativa o terapéutica, sino constituirse en una actividad deportiva complementaria dentro del desarrollo integral del menor.
La filosofía podría resumirse en una idea que recorre todo el proyecto: el objetivo no será fabricar campeones, sino ayudar a cada niño a descubrir de qué es capaz.
De la psicomotricidad a una posible integración deportiva
Otro de los aspectos centrales del programa será intentar construir un puente entre la psicomotricidad adaptada y la participación progresiva en actividades deportivas.
No existirá, por tanto, una única meta para todos.
Para un participante, el avance podrá consistir en terminar por primera vez un circuito completo; para otro, mantener durante más tiempo la atención; para otro, compartir una actividad con un compañero o sentirse seguro entrando en un tatami.
En determinados casos, y siempre dependiendo de la evolución individual, el recorrido podría conducir posteriormente a la incorporación progresiva a una clase convencional de karate.
Esta concepción convierte los pequeños avances cotidianos en la verdadera medida del proyecto.
Un modelo que nace para aprender
Shotoyama insiste especialmente en el carácter piloto de la iniciativa. No se plantea inicialmente como una metodología cerrada, sino como una experiencia que irá evolucionando a partir de la observación de las sesiones y del diálogo con profesionales, familias y participantes.
La intención es analizar progresivamente qué ejercicios funcionan mejor, adaptar las actividades y construir una metodología sólida desde la prudencia y la experiencia.
El club evita, además, presentar la iniciativa como una solución terapéutica o realizar promesas sobre sus resultados. Su objetivo es más concreto: generar un entorno deportivo accesible en el que determinados niños puedan encontrar nuevas oportunidades de actividad física, convivencia y participación.
Deporte y prevención del bullying
El proyecto tendrá también una vertiente educativa relacionada con la prevención del acoso escolar y el fortalecimiento de la confianza personal.
Desde Shotoyama se quiere recuperar una de las dimensiones históricas de las artes marciales: la enseñanza del autocontrol, el respeto, la disciplina y la gestión de los conflictos.
La defensa personal será entendida desde esta perspectiva y no como una invitación a la confrontación. “Enseñar karate no consiste en enseñar a pelear. Consiste, precisamente, en enseñar cuándo no hacerlo”, sostiene la filosofía presentada por el club.
Una idea que Shotoyama quiere condensar en otro de los mensajes del nuevo programa: “Niños y niñas fuertes por dentro y respetuosos por fuera”.
Más de tres décadas vinculadas al karate
La nueva propuesta supone también una evolución en la trayectoria de una entidad históricamente ligada a la enseñanza y competición de karate en la Campiña sevillana.
Shotoyama mantiene actividad en Marchena, Morón de la Frontera, La Puebla de Cazalla y El Coronil, municipios desde los que sus deportistas han participado durante años en campeonatos provinciales, autonómicos y nacionales. En enero de 2026, por ejemplo, sus karatecas lograron 33 medallas en el Campeonato Provincial Infantil de Sevilla.
La escuela ha ampliado además recientemente su presencia a Sevilla capital. El Círculo Mercantil e Industrial de Sevilla anunció en abril de 2026 la incorporación de la Escuela Shotoyama a su sección de karate, bajo la dirección de Manuel Serralbo y con Juan José Chacón como director técnico.
El nuevo proyecto pretende ahora incorporar otra dimensión a esa experiencia acumulada: que junto al deportista que busca competir pueda encontrar también su espacio el menor cuyo primer objetivo sea mejorar su coordinación, sentirse seguro en un grupo, aprender a esperar su turno o simplemente disfrutar haciendo deporte.
Ahí estarán las verdaderas medallas del programa: un ejercicio terminado, un compañero nuevo, una dificultad superada o un niño que descubre que también existe una actividad deportiva en la que puede sentirse integrado.
El Club Shotoyama resume así la filosofía con la que comienza esta experiencia: el proyecto nace pequeño para poder crecer bien y con la aspiración de que ningún niño llegue a pensar que el deporte no está hecho para él.
Para ampliar información sobre el programa y las inscripciones, el club facilita el teléfono 625 549 442.

