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Tres espectáculos de la Bienal de Sevilla homenajearán la revolución artística de Pepe Marchena en el cincuentenario de su muerte

La XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla no dedicará un único homenaje a Pepe Marchena. Su figura atravesará toda la programación como uno de los grandes hilos históricos de una edición que conmemora el nacimiento del flamenco como espectáculo de masas y el cincuentenario de la muerte del cantaor marchenero.

Tres propuestas mirarán directamente hacia su legado desde lugares diferentes. La gala «El mundo por montera» reconstruirá en la plaza de toros de la Maestranza el momento en que el flamenco salió de los cafés cantantes para conquistar los grandes recintos. Arcángel recuperará en «La copla del cante» aquel territorio fronterizo entre la canción andaluza y lo jondo que Marchena recorrió sin pedir permiso a los guardianes de la ortodoxia. Finalmente, Sandra Carrasco y David de Arahal estrenarán «Poema de la libertad», una creación concebida expresamente alrededor de su personalidad artística.

No es una coincidencia ni una simple acumulación de homenajes. La Bienal ha situado a Pepe Marchena en el centro de su relato porque resulta imposible explicar la transformación del flamenco durante el siglo XX sin detenerse en José Tejada Martín, aquel niño nacido en Marchena el 7 de noviembre de 1903 que terminó convirtiéndose en uno de los artistas más populares, discutidos e influyentes de su tiempo.

De Marchena a las plazas de toros

Pepe Marchena creció entre los trabajos humildes y el cante que circulaba por las tabernas, ventas y reuniones de la Campiña sevillana. Trabajó en una herrería de la Plaza Vieja, cuidó animales y ejerció otros oficios antes de abrirse camino como cantaor. Según la biografía difundida por Turismo de Andalucía, actuó públicamente con doce años en Fuentes de Andalucía y, siendo todavía adolescente, comenzó a recorrer localidades como Morón, Écija y Osuna.

Tras pasar por Sevilla, Córdoba, Málaga, Huelva y Badajoz, marchó a Madrid en 1922. Allí entró en una industria cultural en plena transformación. El flamenco abandonaba progresivamente los espacios reducidos y comenzaba a llenar teatros, cines y plazas de toros. Nacía la época conocida como Ópera Flamenca, un nombre que no definía un género operístico, sino una nueva manera de producir, presentar y comercializar grandes espectáculos flamencos.

Marchena entendió aquel cambio antes que muchos otros. Su voz clara, su dominio de los melismas, su manera de alargar la melodía y su capacidad para acercar el cante a un público inmenso lo convirtieron en una estrella. Destacó especialmente en fandangos, tarantas, malagueñas y cantes libres, introdujo recitados y desarrolló una personalidad escénica reconocible.

Su éxito despertó también una larga controversia. Para una parte de la crítica representó el alejamiento de una supuesta pureza flamenca; para numerosos artistas y aficionados fue un creador que amplió las posibilidades expresivas del cante. Medio siglo después de su muerte, la Bienal parece inclinar el relato hacia esta segunda lectura: Marchena no como una desviación, sino como uno de los grandes agentes de modernización del flamenco.

«El mundo por montera»: el regreso del flamenco a la plaza de toros

La primera de las tres grandes citas llegará el 10 de septiembre, a las 21:30 horas, en la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Sevilla. La gala «El mundo por montera» reunirá a José Mercé, José de la Tomasa, Martirio, Arcángel, La Tremendita, Ángeles Toledano, El Perrete y Manuel de la Tomasa, junto al Ballet Flamenco de Andalucía dirigido por Patricia Guerrero.

Las guitarras estarán en manos de Manolo Franco, Alfredo Lagos y David de Arahal. El espectáculo contará además con músicos, percusionistas y artistas de diferentes generaciones bajo la dirección artística de Andrés Marín y Luis Ybarra.

La elección de una plaza de toros tiene un sentido histórico preciso. La gala conmemora el centenario de 1926, el momento en que el flamenco se proyectó definitivamente hacia los grandes públicos. Aquel año, Pepe Marchena entraba de lleno en los circuitos de la Ópera Flamenca, Manuel Vallejo recibía la segunda Llave de Oro del Cante y las grabaciones eléctricas permitían que las voces flamencas llegaran con mayor claridad a los discos y, a través de ellos, a miles de hogares.

Las plazas de toros se convirtieron entonces en enormes escenarios populares. En ellas convivían el cante, el baile, la guitarra, las formas tradicionales y los nuevos repertorios. Marchena compartió aquella edad dorada con La Niña de los Peines, Manuel Vallejo, Pepe Pinto, Antonio Chacón, Manuel Torre y Ramón Montoya.

«El mundo por montera» no pretende reproducir arqueológicamente una función de los años veinte. La Bienal plantea una evocación sin nostalgia: artistas actuales revisitarán el repertorio y la energía de una generación que convirtió el flamenco en un fenómeno multitudinario. Pepe Marchena aparecerá aquí como uno de los protagonistas del gran salto histórico que llevó este arte desde los cafés cantantes hasta los grandes escenarios.

La información y las entradas se encuentran disponibles en la programación oficial de la Bienal en la Real Maestranza.

Arcángel y el territorio donde la copla se hizo cante

Una semana después, el 17 de septiembre, a las 20:00 horas, Arcángel presentará en el Teatro Lope de Vega «La copla del cante». El cantaor onubense recorrerá el repertorio situado entre el flamenco y la copla a partir de nombres fundamentales como Marchena, Manolo Caracol, Pepe Pinto, Canalejas de Puerto Real, El Sevillano, La Paquera de Jerez y Adela la Chaqueta.

La propuesta toca uno de los aspectos esenciales de la obra marchenera. Pepe Marchena comprendió que la copla y el flamenco no tenían por qué habitar compartimentos separados. Se acercó a las formas acancionadas sin abandonar el conocimiento de los estilos tradicionales y llevó la poesía popular hacia un cante cargado de personalidad, ornamentación y emoción.

Arcángel reivindica precisamente a aquellos intérpretes que llevaron la copla al territorio flamenco sin perder su identidad. En lugar de suavizar la canción para hacerla más accesible, le imprimieron profundidad, tensión expresiva y una manera inequívocamente flamenca de decir las palabras.

El título «La copla del cante» parece resumir aquella zona artística en la que Marchena se movió con libertad. Fue un creador que no aceptó las fronteras establecidas entre lo popular y lo culto, entre la canción y el cante, entre el respeto por la tradición y el derecho a transformarla.

En este espectáculo, Pepe Marchena no será el único protagonista, pero sí una de las figuras que permiten comprender toda una corriente del flamenco del siglo XX. Su presencia servirá para situarlo junto a otros artistas que hicieron del mestizaje entre copla y cante un lenguaje propio.

Los detalles están disponibles en la ficha oficial de «La copla del cante».

«Poema de la libertad»: Marchena como punto de partida para crear

El homenaje más directo llegará el 2 de octubre, a las 22:30 horas, en el Teatro Central. Sandra Carrasco y David de Arahal estrenarán «Poema de la libertad», una obra nacida expresamente de la figura de Pepe Marchena y de su manera personal de entender el arte.

La propuesta reúne la voz de Sandra Carrasco y la guitarra de David de Arahal con el baile de José Maldonado, la flauta de Juan Parrilla, el violín de Bernardo Parrilla, la percusión de Lito Mánez y las palmas y coros de Los Mellis de Huelva, Bernardo Miranda y Josué Segura.

No será una reconstrucción biográfica ni una imitación de los cantes de Marchena. Sus creadores toman su legado como punto de partida para reflexionar sobre la libertad artística y la capacidad del flamenco para evolucionar. El espectáculo viajará desde los aires más tradicionales hasta estructuras abiertas en las que los cantes podrán conducir inesperadamente unos hacia otros.

Sandra Carrasco y David de Arahal ya vienen trabajando sobre este universo. La cantaora y el guitarrista publicaron «Recordando a Marchena», un proyecto que reivindicaba sus cantes y su figura. Ahora dan un paso más: no se limitan a recordar al artista, sino que dialogan con su impulso creador.

El propio título contiene una lectura profunda de su trayectoria. La libertad fue uno de los rasgos que convirtieron a Pepe Marchena en una figura tan influyente como controvertida. Cantó con su propia voz, construyó una estética reconocible y se negó a quedar encerrado dentro de una idea fija del flamenco. Aquella independencia le costó críticas, pero también le permitió abrir caminos que después recorrerían otras generaciones.

«Poema de la libertad» se estrenará dentro de la conmemoración oficial de los cincuenta años de su fallecimiento. La información completa puede consultarse en la programación del Teatro Central.

Un marchenero en el relato central de la Bienal

Las tres propuestas construyen juntas una imagen especialmente completa. La Maestranza mostrará al Marchena que ayudó a convertir el flamenco en espectáculo de masas. Arcángel recordará al cantaor capaz de comunicar la copla con el mundo jondo. Sandra Carrasco y David de Arahal recuperarán al creador libre, al artista que continúa generando música nueva cincuenta años después de su muerte.

La XXIV Bienal se celebrará del 9 de septiembre al 3 de octubre y estará marcada por una reflexión sobre el siglo transcurrido desde el apogeo de la Ópera Flamenca. La propia presentación institucional de esta edición cita expresamente a Pepe Marchena junto a La Niña de los Peines y Manuel Vallejo como representantes de aquella generación que llevó el flamenco a una dimensión escénica y popular desconocida hasta entonces.

Fuentes consultadas: programación y comunicaciones oficiales de la XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla, ficha biográfica de Turismo de Andalucía e información institucional sobre la recuperación de su obra discográfica difundida con la colaboración del Instituto Andaluz del Flamenco.