Vuelve a repetirse la escena. Un coche ha vuelto a salirse de la vía este jueves en la conocida carretera de los Poyetes o carretera de Carmona, en el tramo situado junto al colegio Padre Marchena, barriada de Andalucía y el entorno del antiguo Palacio Ducal de Marchena. El vehículo ha terminado de nuevo en la cuneta lateral exterior, en el mismo punto donde ya se produjeron otros accidentes similares el pasado 6 y 19 de abril.
La reiteración de siniestros en apenas un mes vuelve a poner el foco sobre uno de los puntos que numerosos vecinos consideran especialmente problemático dentro del casco urbano marchenero. El primer accidente reciente se produjo la noche del 6 de abril, cuando un turismo perdió el control y quedó atrapado en la cuneta a la altura del colegio Padre Marchena. Según fuentes policiales citadas entonces, no hubo heridos y el siniestro se atribuyó a un despiste.

Menos de dos semanas después, el 19 de abril, otro vehículo volvió a acabar prácticamente en el mismo lugar, obligando a intervenir a una grúa para sacar el turismo de la cuneta situada entre el colegio y la calle Picadero. Vecinos de la zona comenzaron entonces a hablar abiertamente de “punto negro” y reclamaron medidas de seguridad.
Varios factores de riesgo confluyen en este tramo de la A-380 a su paso por Marchena. Se trata de una vía con pendiente pronunciada hacia la barriada de Andalucía, curva cerrada, escasa protección lateral en algunos puntos y una cuneta profunda que actúa prácticamente como un foso junto al borde de la carretera. A ello se suma el intenso tráfico de entrada y salida hacia Carmona y la cercanía de varios centros educativos y zonas residenciales.
No estamos ante una carretera moderna diseñada desde cero para tráfico rápido contemporáneo. El trazado responde a la evolución de un antiguo camino histórico consolidado y adaptado progresivamente durante los siglos XIX y XX al tráfico rodado. Es decir, la actual carretera aprovecha un itinerario mucho más antiguo pensado originalmente para carros, caballerías y tránsito lento, no para vehículos modernos circulando a velocidad elevada.
A diferencia de las carreteras contemporáneas, que buscan radios amplios y visibilidad limpia, aquí la carretera serpentea adaptándose a la topografía histórica del cerro sobre el que se asienta Marchena. La vía rodea literalmente la ladera defensiva exterior de la antigua medina y del recinto amurallado del castillo de la Mota.
El segundo factor clave es el desnivel. La carretera discurre pegada a una ladera con fuerte pendiente. A la derecha de la imagen, hacia el exterior, aparecen claramente los taludes y desniveles abiertos hacia el campo. A la izquierda se sitúa la trama urbana de la barriada Andalucía y calle Picadero. Eso genera una sensación engañosa para el conductor: aparentemente parece una avenida amplia, pero en realidad funciona como una carretera de cornisa elevada, con caída lateral pronunciada.
Precisamente en el tramo donde se han producido los últimos accidentes aparece uno de los puntos más delicados: la curva descendente junto a calle Picadero. Ahí confluyen varios problemas al mismo tiempo. La curva obliga a corregir dirección mientras el vehículo baja en pendiente. La anchura visual de la calzada transmite falsa seguridad. Existe una cuneta exterior profunda sin apenas margen de escape. El tráfico urbano y el interurbano se mezclan continuamente. Y además hay incorporaciones cercanas desde calles interiores.
El problema es que el tráfico actual ya no tiene nada que ver con el de hace cincuenta años. Hoy la A-380 soporta circulación constante de vehículos pesados, tráfico comarcal, motocicletas, transporte agrícola y desplazamientos escolares y camiones. Sin embargo, el trazado esencial sigue respondiendo a una lógica viaria anterior al automóvil moderno.
La repetición de accidentes precisamente en el lateral exterior de la curva parece indicar un patrón claro: los vehículos llegan con exceso de velocidad relativa para el trazado real de la vía, pierden adherencia o capacidad de corrección en la bajada y terminan proyectados hacia la cuneta exterior, donde el desnivel agrava el accidente.
