Una ciudadana colombiana, identificada como Shadai Lianet Marchena Barros, se encuentra estos días en la localidad sevillana de Marchena con un doble objetivo: reencontrarse con la historia de sus antepasados y recopilar la documentación necesaria que acredite su ascendencia judía sefardí.
Marchena Barros, natural de Mompox (Colombia), llegó a España siguiendo el consejo de su padre, quien antes de que ella viajara le instó a buscar las raíces familiares en este municipio andaluz. Según relata la propia protagonista, no fue consciente de su origen judío hasta que inició los trámites migratorios y un asesoramiento legal en el Ayuntamiento de Verín, Galicia, donde reside y le sugirió que demostrar dicha ascendencia agilizaría notablemente su proceso de nacionalización.
A nivel genealógico, las investigaciones familiares apuntan a que su abuelo, Jacob Marchena, estuvo asentado en la isla de Curazao antes de emigrar a Colombia, entrando presuntamente a través de la península de Coro en Venezuela para fijar finalmente su residencia en la costa caribeña colombiana. Jacob estuvo casado con Liduvina de Subiría, tatarabuela de Shadai.
Emoción a su llegada y búsqueda en los archivos
Durante su estancia, Marchena Barros ha realizado visitas culturales e históricas por el municipio, reconociendo haber sentido una fuerte conexión emocional desde el primer momento. «Ayer, cuando me bajé del autobús en la plaza, me dio un sentimiento y ganas de llorar. Me he sentido como en casa», confesó emocionada, destacando la belleza de las calles y el valor del patrimonio local.
La búsqueda de pruebas documentales continuará este jueves a las 10:00 horas, momento en el que Shadai tiene concertada una cita en el juzgado de la localidad para revisar los libros de registro anteriores a 1950, ya que los datos posteriores a esa fecha sí se encuentran digitalizados en el sistema. La ciudadana colombiana permanecerá en Marchena hasta el próximo viernes, con la esperanza de hallar las actas que certifiquen el origen de su apellido y el pasado sefardí de su familia.
La investigación sobre judíos y conversos
La investigación desarrollada por Marchena Secreta sobre la memoria judía y conversa de la localidad ha pasado en los últimos años del ámbito documental a la divulgación turística, con la creación de la Ruta Marchena Sefardí y la llegada al municipio de descendientes de familias sefardíes procedentes de distintos países.
El punto de partida público de este proceso se sitúa en 2017 y 2018, cuando Marchena Secreta comenzó a difundir el caso de Kenneth de Marchena, descendiente sefardí nacido en Curazao y residente en Holanda, que investigaba el origen de su apellido y su posible vínculo con la villa sevillana. En agosto de 2018, Kenneth llegó a Sevilla desde Eindhoven para conocer la tierra de sus antepasados, según publicó entonces Marchena Secreta.
Aquella visita no quedó en un episodio personal. Marchena Secreta organizó un acto de reencuentro en una casa del barrio antiguo, con participación de Kenneth de Marchena propiciado por las publicaciones e investigaciones, que habían puesto de relieve la importancia del pasado sefardí local.
La repercusión fue más allá del ámbito local. En una crónica posterior. El acto y los contenidos difundidos a través de vídeos, medios y redes sociales llegaron a Canadá, Holanda, Nueva York, Ámsterdam y el Caribe. En ese mismo contexto se documentó la búsqueda de registros en los libros parroquiales de San Juan, donde aparecieron personas apellidadas “De Marchena” desde 1530 y menciones a “cristianos nuevos”.
En agosto de 2019 se celebraron las primeras jornadas por la memoria judía y sefardí de Marchena, planteadas como continuidad de aquella visita. La publicación destacaba entonces que la investigación histórica realizada durante el año anterior había permitido arrojar más luz sobre conversos y criptojudíos de Marchena, Sevilla y su provincia, y conectaba el apellido De Marchena con árboles genealógicos reconstruidos entre América, Holanda, Portugal y España.
Ese trabajo ha cristalizado ahora en una propuesta turística estable. La Ruta Marchena Sefardí se ofrece en la web de Marchena Secreta como un recorrido de dos horas por la huella judía y conversa de la localidad, con precio de 10 euros por persona y contenidos basados en “más de 10 años de investigación inédita”.
Además, Marchena Secreta mantiene presencia en plataformas de comercialización turística. GuruWalk muestra actualmente tours en Marchena asociados al perfil de José Antonio, con calidad verificada como guía profesional, y en las fichas relacionadas aparece también “Marchena Sefardi”, con duración de 2 horas y 30 minutos y valoración de 5.00.
El caso muestra cómo una línea de investigación local, nacida en torno a archivos, genealogías, memoria sefardí y patrimonio urbano, ha terminado generando producto turístico, encuentros culturales y vínculos con descendientes de la diáspora sefardí. En Marchena, la palabra “sefardí” ha dejado de ser solo una referencia histórica para convertirse en relato, ruta y experiencia compartida.
Además de la llegada de Kenneth de Marchena, la Ruta Marchena Sefardí nace de una línea de investigación más amplia de Marchena Secreta sobre los judíos y conversos de Marchena, su presencia en la villa tras la expulsión de 1492 y su posible protección o vinculación con el entorno señorial de los Ponce de León. En ese relato ocupa un lugar central Rodrigo Ponce de León, marqués-duque de Cádiz y señor de Marchena, cuya política de poder, repoblación, frontera y relación con minorías religiosas permite contextualizar la presencia de conversos en la Marchena bajomedieval y de comienzos de la Edad Moderna.
La investigación no se limita a reconstruir apellidos o genealogías dispersas por Holanda, el Caribe o América, sino que conecta esa diáspora con la historia política de Marchena como señorío de los Ponce de León, con especial atención al papel de Rodrigo Ponce de León y al mundo de judíos, conversos, mercaderes, médicos, escribanos y familias que pudieron integrarse en la villa bajo la protección o influencia de la casa señorial.

