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Una familia dona al Archivo Histórico Provincial de Sevilla una valiosa colección documental de Marchena y Sevilla

El patrimonio documental de Andalucía se ve enriquecido con la reciente incorporación de la Colección Federico García Patanchón al Archivo Histórico Provincial de Sevilla. La donación, formalizada por doña María Lourdes García Patanchón el pasado 21 de enero, ha sido aceptada oficialmente mediante Orden de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía de fecha 14 de mayo de 2025 (BOJA nº 98, de 26 de mayo).

Esta notable donación está compuesta por un extenso conjunto de documentos notariales, copias autenticadas y legajos privados que abarcan un arco cronológico que va desde mediados del siglo XVII hasta principios del siglo XX, con referencias a las localidades de Sevilla y Marchena. Los fondos documentales pertenecieron a las familias Molviedro y Gómez de la Cortina (Cortina-Morante), linajes estrechamente ligados a la vida política, académica y social de España durante la Edad Moderna y el siglo XIX.

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Entre las figuras destacadas asociadas a esta colección se encuentra Joaquín Gómez de la Cortina, marqués de Morante, nacido en México y trasladado a Madrid en su infancia. Catedrático de Derecho Canónico, rector de la Universidad de Madrid, magistrado del Supremo Tribunal de Justicia y presidente de la Academia de Jurisprudencia y Legislación, fue además uno de los bibliófilos más importantes del país, con una biblioteca de más de 100.000 volúmenes.

La colección también contiene valiosa documentación sobre Manuel Prudencio de Molviedro, arquitecto y figura clave en la transformación urbana de Sevilla en el siglo XIX. A instancias del Asistente de Sevilla, Marqués de Montereal, Molviedro lideró obras como la transformación de la antigua Mancebía de Sevilla, situada en la zona de la Laguna.

Una joya para el estudio de la historia local y nobiliaria

El Archivo Histórico Provincial de Sevilla ha valorado positivamente el “interés cultural y patrimonial” de este conjunto, por su potencial para el estudio de la historia andaluza entre los siglos XVI y XIX. Las escrituras y testimonios permiten ahondar en aspectos jurídicos, sociales y económicos de las familias nobiliarias y los municipios implicados, con especial atención a Marchena, cuyos vínculos con la familia Molviedro quedan abundantemente documentados.

El contenido se divide en cuatro grandes bloques. Documentos sobre Marchena (1647–1741), con arrendamientos, pleitos, títulos de propiedad y escrituras notariales que retratan la vida jurídica y agraria de la localidad. Escrituras de la familia Molviedro (1649–1856), incluyendo registros de viajes a Veracruz, pruebas de hidalguía, herencias, dotes matrimoniales y compraventas de oficios como la veinticuatría del Ayuntamiento de Sevilla. Fondos de la familia Gómez de la Cortina (1784–1882), donde sobresalen los documentos sobre su presencia en México, su intervención en la política educativa española y su legado nobiliario. Un cuadernillo de libros prohibidos no vendidos, sin fecha, que sugiere el interés por la censura editorial o la bibliografía prohibida en tiempos pasados.

El proceso de ingreso en el archivo ha sido riguroso: tras el ofrecimiento formal del 21 de enero, se notificó trámite de audiencia a la donante el 4 de febrero. El 1 de abril, la Secretaría General de Patrimonio Histórico y Documental emitió la propuesta de aceptación definitiva.

Documentos inéditos del siglo XVII revelan la vida jurídica y agraria de Marchena

Uno de los bloques más relevantes de la colección es el titulado “Copias de escritura relacionadas con Marchena”, que recoge cinco documentos fundamentales para conocer la historia económica, judicial y patrimonial del municipio en los siglos XVII y XVIII.

El primero de ellos, con fecha 10 de junio de 1741, es una copia autenticada de escritura de capital perteneciente a don Manuel de Arévalo de la Capellana, abogado de los Reales Consejos y juez de la Audiencia de la Casa de Arcos. Este personaje, natural de Daimiel (Campo de Calatrava) y residente en Marchena, refleja el papel destacado de la villa como enclave de la administración judicial en la época.

El segundo documento, datado en 1647, reproduce una escritura de arrendamiento otorgada por Cristóbal de Utrera, mayordomo de la iglesia de Marchena, sobre una haza de tierra propiedad de la fábrica eclesiástica. El expediente incluye además cuatro recibos cosidos, testimonio directo de las transacciones agrarias vinculadas a bienes de la Iglesia en el siglo XVII.

De especial interés judicial es el tercer documento, fechado entre el 19 de noviembre de 1661 y el 8 de mayo de 1662, que recoge los autos de un pleito seguido contra el presbítero Pedro Andrés de Aguilar, por una deuda de 600 reales de renta contraída con Fernando de Santa Eulalla, también presbítero, debido al arrendamiento de una haza de tierras denominada “del Monje”. Este caso aporta luz sobre los conflictos económicos incluso dentro del estamento eclesiástico local.

El cuarto bloque documental, fechado entre 1655 y 1726, contiene diversas copias de escrituras relativas a títulos de propiedad de tierras, fundamentales para trazar los cambios de manos en la propiedad agraria de la villa durante ese periodo.

Finalmente, el último documento, fechado aproximadamente en 1657, agrupa copias incompletas de escrituras, entre ellas una fechada el 3 de junio de 1657. El conjunto se presenta en diversos soportes: dos folios sueltos, varios pliegos encuadernados y un folio en cuarto, lo que sugiere su procedencia dispersa y su posterior recopilación para fines legales o patrimoniales.

Documentos ya accesibles al público investigador

Gracias al proceso de digitalización y catalogación, los investigadores ya pueden acceder a la descripción pormenorizada de estos fondos en la plataforma @rchivAWeb de la Junta de Andalucía, en la dirección https://ws096.juntadeandalucia.es/archivaWeb.

Entre los documentos más singulares destacan la copia autorizada de la escritura de venta de una alcaldía mayor del Ayuntamiento de Sevilla (1829), o el testimonio de la hidalguía de Molviedro expedido en Viana (Navarra) en 1770, entre otros de gran valor genealógico y jurídico.

Sobre la donante
Doña María Lourdes García Patanchón ha actuado en nombre propio para formalizar la donación de los fondos heredados. A través de esta entrega, no solo rinde homenaje a su linaje, sino que contribuye a fortalecer los cimientos de la investigación histórica sobre Sevilla, Marchena y sus familias más ilustres.

La Plaza de Molviedro: origen y homenaje a un reformador urbano

La actual Plaza de Molviedro, situada en el barrio del Arenal del casco histórico de Sevilla, debe su nombre al arquitecto y comerciante Manuel Prudencio de Molviedro y Ángel, figura clave en las reformas urbanísticas del siglo XVIII. Este espacio, conocido primero como Compás de la Laguna y luego Plaza de la Laguna de la Mancebía, fue rotulado oficialmente como Plaza de Molviedro alrededor de 1848–1856 en reconocimiento a su obra.

Periplo histórico de la familia Molviedro según los documentos conservados (1649–1856):

Su historia documentada arranca en 1649, con escrituras sobre la constitución de compañías comerciales para viajar a Veracruz, lo que revela su temprana implicación en el comercio transatlántico.

Ya en el siglo XVIII, un documento de 1770 emitido en Viana (Navarra) acredita la hidalguía de Manuel Prudencio de Molviedro, consolidando así la legitimidad de su linaje.

Durante el siglo XVIII y XIX, la familia establece su influencia en Sevilla y Marchena, ocupando altos cargos municipales. Se registran numerosas escrituras de compra y herencia de veinticuatrías y alcaldías mayores, símbolos del poder urbano sevillano.

En 1792, Manuel García Rubio y Molviedro recibe oficialmente una veinticuatría. En 1829, su hermano Lorenzo García Rubio Molviedro la adquiere por herencia y compra, reforzando la continuidad del apellido en cargos públicos.

La familia también se alía mediante enlaces matrimoniales con linajes como los Lazo de la Vega o los Abaurrea, consolidando su patrimonio a través de dotes y obligaciones notariales.

Entre 1804 y 1830, documentos prueban que los Molviedro poseían casas principales, almacenes de aceite y rentas sobre diezmos eclesiásticos, lo que evidencia su poder económico y vinculación al comercio urbano.

En Marchena, en 1818, aparecen en herencias vinculadas a las familias Ponce Santaolalla y Molviedro y Ponce, extendiendo su influencia también a este municipio.

Un último grupo de documentos entre 1827 y 1856 recoge notas económicas y heráldicas, con los apellidos Molviedro, González, Ángel Lacayo e Hidalgo, que atestiguan su deseo de preservar su linaje y memoria.

La familia Gómez de la Cortina / Marqueses de Morante (1784–1882)

Esta rama de los Gómez de la Cortina, ennoblecida con los títulos de Condes de la Cortina y Marqueses de Morante, tiene su origen documentado en La Rioja (Villar de Torre, Tejada y Villarejo), donde en 1784 Lorenzo García Rubio acreditó su hidalguía en el solar de Tejada. Desde allí, la familia fue ascendiendo socialmente, con conexiones genealógicas recogidas en testamentos y padrones del siglo XVIII.

A comienzos del siglo XIX, Vicente Gómez de la Cortina se establece en Ciudad de México, consolidando una posición de poder como terrateniente y recibiendo el título de conde. Su hermano, Pedro, ocupó altos cargos eclesiásticos como Chantre de la Catedral de México. En paralelo, fundaron instituciones benéficas en Liébana (Cantabria), como una escuela en Bedoya.

El linaje mantuvo propiedades y relaciones en España y América, como se constata en correspondencia oficial hasta 1882. Uno de sus descendientes más notorios, Joaquín Gómez de la Cortina, marqués de Morante, se distinguió en la vida cultural y política del siglo XIX, siendo comisionado para otorgar grados académicos. La documentación también revela su interés por la educación y la censura de libros, dejando una huella tanto patrimonial como intelectual.