El portavoz del grupo municipal Vox, José Carlos Delgado, presentó una moción en la que diagnosticó que Marchena no está aprovechando de forma eficaz su potencial turístico y propuso una serie de medidas concretas agrupadas en cuatro grandes ejes: transparencia y medición de visitantes, profesionalización del marketing turístico, mejora integral del casco histórico y dotación de servicios básicos para visitantes.
Entre las propuestas más llamativas figuraban el rediseño de la web turística con itinerarios y sistema de reservas, la gestión profesional de redes sociales orientada a captar visitantes —incluyendo lo que denominó storytelling y vídeos cortos—, la apertura de la antigua biblioteca como punto de acogida con acceso a aseos, la recuperación del kiosco del Pololo como punto de información turística, y un refuerzo de limpieza intensiva en fines de semana. El portavoz señaló que municipios cercanos como Osuna superan los 100.000 visitantes anuales y que Marchena carece de datos públicos comparables.
La concejala de Turismo respondió enumerando los logros existentes: tres convenios de colaboración firmados con iglesias —San Juan, San Agustín y Santa Isabel— con horarios de visita libre publicados, programaciones semestrales de rutas guiadas gratuitas que se llenan con rapidez, una web elaborada por empresa especializada con doce rutas desplegadas, y presencia en medios provinciales y nacionales durante la Semana Santa, incluyendo spots en Canal Sur Radio y 101 Televisión. Rechazó externalizar la gestión turística por inviable para un municipio de 20.000 habitantes y la propuesta de abrir la antigua biblioteca como aseo público, argumentando que generaría costes de limpieza y vigilancia que no se justifican cuando la alternativa es que el visitante consuma en la hostelería local.
Izquierda Unida apoyó la moción matizando que el turismo debe ser «la consecuencia, no la finalidad», y que lo prioritario es que Marchena sea un pueblo limpio y habitable para sus vecinos. Unidos por Marchena y el grupo socialista se abstuvieron alegando que varios de los puntos propuestos no son ejecutables en los términos planteados. La moción salió adelante con los votos a favor de Vox e Izquierda Unida.
El equipo de gobierno socialista, que cuenta con mayoría absoluta, optó por abstenerse en lugar de votar en contra, lo que permitió que la iniciativa saliera adelante con los únicos votos favorables de Vox e Izquierda Unida. Sin embargo, la propia alcaldesa dejó claro antes de la votación que no tiene intención de ejecutar los acuerdos aprobados.
«Votar a favor de algo que sabemos que no vamos a ejecutar nos parece un contrasentido», afirmó la regidora, que eligió la abstención como fórmula para no aparecer públicamente en contra de mejorar el turismo local sin adquirir compromisos que considera inviables para un municipio de 20.000 habitantes.
La alcaldesa cerró el debate recordando con ironía que hace dos años se aprobó en este mismo pleno una moción similar de Vox, también con el voto del propio grupo proponente, y que según el portavoz de Vox, aquella resolución no dejó rastro apreciable en la política turística municipal. Las mociones de la oposición, en el marco del reglamento de las entidades locales, no obligan al equipo de gobierno a ejecutar sus acuerdos, lo que convierte este tipo de iniciativas fundamentalmente en instrumentos de debate político y presión pública antes que en mandatos con consecuencias prácticas.

