Estados Unidos ganó territorios estratégicos que no solo expandieron su presencia global, sino que también proporcionaron nuevas oportunidades económicas y militares. Cuba, con su posición estratégica y su riqueza en azúcar, se convirtió en un centro de atención para el comercio estadounidense y la proyección de poder en el Caribe.
El control de estos territorios permitió a Estados Unidos asegurar rutas comerciales clave y expandir su influencia política y económica, un paso decisivo en su ascenso como potencia mundial en el siglo XX.
CÓMO MÉXICO CEDIÓ A EEUU LA MITAD DE SU TERRITORIO
La independencia de México fue un largo proceso que inició con el Grito de Dolores el 16 de septiembre de 1810, liderado por el cura Miguel Hidalgo y Costilla. Este movimiento se vio influenciado por las ideas de la Ilustración y las revoluciones en América y Francia. A lo largo de más de una década, México luchó contra el dominio español, enfrentando internas divisiones y reveses.
Veinte años después de la independencia Mexicana de 1821, Estados Unidos obtuvo gran parte del territorio de México como resultado de la Guerra Mexicano-Estadounidense, que tuvo lugar entre 1846 y 1848. La anexión de Texas a Estados Unidos en 1845 fue el catalizador que llevó al conflicto armado. México no reconoció la anexión de Texas y las tensiones se incrementaron cuando los dos países no estuvieron de acuerdo sobre la frontera entre Texas y México. Estados Unidos defendía que el límite era el Río Nueces, mientras que México sostenía que era el Río Bravo (Río Grande).
La guerra comenzó cuando las fuerzas estadounidenses entraron en la zona disputada entre los dos ríos y chocaron con soldados mexicanos. La intervención culminó con varias derrotas para México y el bloqueo naval de Estados Unidos a los puertos mexicanos.
Finalmente, el conflicto concluyó con la firma del Tratado de Guadalupe-Hidalgo en 1848. Según este tratado, México cedió a Estados Unidos los territorios que comprenden los actuales estados de California, Nevada, Utah, Nuevo México y Texas, y partes de Arizona, Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma. A cambio, Estados Unidos pagó 15 millones de dólares a México y acordó respetar los derechos de propiedad de los mexicanos residentes en esos territorios pero no lo cumplió.
Después de la guerra, en 1854, Estados Unidos adquirió aún más tierra de México mediante la Venta de la Mesilla (también conocida como la Compra Gadsden), que agregó partes del sur de lo que ahora son Arizona y Nuevo México al territorio estadounidense (El País).