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Del «¡Recuerda el Maine, al diablo con España!» a «robemos su arte»

El hundimiento del acorazado USS Maine en el puerto de La Habana el 15 de febrero de 1898 es un evento significativo que contribuyó al estallido de la guerra hispano-estadounidense.

Aunque inicialmente se culpó a España de la explosión a través de minas, creando un sentimiento anti-español fomentado por la prensa amarilla, norteamericana dedesde la cadena de prensa de William Randolph Hearst investigaciones posteriores sugieren que la explosión pudo haber sido causada por un fuego accidental en las carboneras del barco que alcanzó su munición. La catástrofe generó un clamor popular en EE.UU. que llevó al grito de «¡Recuerda el Maine, al diablo con España!» y allanó el camino para la intervención estadounidense en Cuba, marcando el fin del dominio español sobre la isla​​

 La derrota española y la firma del Tratado de París resultaron en la pérdida de sus últimas grandes colonias: Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Este cambio territorial significó una expansión considerable del poder y la influencia de EE. UU. en el Caribe y el Pacífico.

Estados Unidos ganó territorios estratégicos que no solo expandieron su presencia global, sino que también proporcionaron nuevas oportunidades económicas y militares. Cuba, con su posición estratégica y su riqueza en azúcar, se convirtió en un centro de atención para el comercio estadounidense y la proyección de poder en el Caribe. 

El control de estos territorios permitió a Estados Unidos asegurar rutas comerciales clave y expandir su influencia política y económica, un paso decisivo en su ascenso como potencia mundial en el siglo XX. 

La apertura de museos de arte español en EE. UU., como los que albergan el claustro románico español en Miami o similares iniciativas en Nueva York, junto a instituciones como la Hispanic Society, reflejan la fascinación por el arte español que siguió a la derrota española como potencia mundial.

Una coyuntura internacional a la que no fue ajeno William Randolph Hearst, coleccionista de arte, contratando agentes en España como Arthur Byne y asistido por la experta Julia Morgan, muestra un capítulo interesante de esta historia.

Aunque hubo intentos de llevarse obras significativas de la pasada gloria española como la puerta de Marchena, levantada en honor a Rodrigo Ponce de Leon, señor de Marchena, como héroe de la guerra de Granada y militar estratega de los Reyes Católicos algunas de estas operaciones fueron abortadas, resultando en que piezas como la puerta de Marchena terminaran en lugares como el Alcázar de Sevilla. Julia Morgan hizo una copia de esta portada que hoy preside el Castillo Herst de California. 

William Randolph Hearst jugó un papel significativo en la cobertura de la guerra de Cuba contra España, utilizando su cadena de periódicos para enriquecerse e influir en la opinión pública estadounidense. Se le atribuye haber fomentado el sentimiento antiespañol mediante tácticas de prensa amarilla, para incrementar la circulación de sus peródicos y hacerse millonario exagerando y a veces fabricando noticias para impulsar el apoyo a la intervención de Estados Unidos en Cuba. Esta estrategia de Hearst es un ejemplo temprano de cómo los medios pueden influir en la política y la opinión pública.

Hoy en día, Hearst continúa siendo una figura prominente en el ámbito mediático en España, operando a través de Hearst España con marcas como Elle, Cosmopolitan, Harper’s Bazaar, Esquire.

CÓMO MÉXICO CEDIÓ A EEUU LA MITAD DE SU TERRITORIO

La independencia de México fue un largo proceso que inició con el Grito de Dolores el 16 de septiembre de 1810, liderado por el cura Miguel Hidalgo y Costilla. Este movimiento se vio influenciado por las ideas de la Ilustración y las revoluciones en América y Francia. A lo largo de más de una década, México luchó contra el dominio español, enfrentando internas divisiones y reveses.

Veinte años después de la independencia Mexicana de 1821, Estados Unidos obtuvo gran parte del territorio de México como resultado de la Guerra Mexicano-Estadounidense, que tuvo lugar entre 1846 y 1848. La anexión de Texas a Estados Unidos en 1845 fue el catalizador que llevó al conflicto armado. México no reconoció la anexión de Texas y las tensiones se incrementaron cuando los dos países no estuvieron de acuerdo sobre la frontera entre Texas y México. Estados Unidos defendía que el límite era el Río Nueces, mientras que México sostenía que era el Río Bravo (Río Grande).

La guerra comenzó cuando las fuerzas estadounidenses entraron en la zona disputada entre los dos ríos y chocaron con soldados mexicanos. La intervención culminó con varias derrotas para México y el bloqueo naval de Estados Unidos a los puertos mexicanos.

Finalmente, el conflicto concluyó con la firma del Tratado de Guadalupe-Hidalgo en 1848. Según este tratado, México cedió a Estados Unidos los territorios que comprenden los actuales estados de California, Nevada, Utah, Nuevo México y Texas, y partes de Arizona, Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma. A cambio, Estados Unidos pagó 15 millones de dólares a México y acordó respetar los derechos de propiedad de los mexicanos residentes en esos territorios pero no lo cumplió.  

Después de la guerra, en 1854, Estados Unidos adquirió aún más tierra de México mediante la Venta de la Mesilla (también conocida como la Compra Gadsden), que agregó partes del sur de lo que ahora son Arizona y Nuevo México al territorio estadounidense (El País​​).