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Documentos sobre la historia de los judeo conversos en Marchena

Tiendas de Sastre en la calle De los Satres

– Escritura de reconocimiento de censo otorgada por el bachiller Francisco López Castillo a favor de Gonzalo Ponce de León. (Dada en Marchena a 22 de julio de 1589).

Escritura de compraventa otorgada por Beatriz de Córdoba, viuda de Alonso Fernández Sastre, y sus hijos a favor de García Ponce de León de un censo impuesto sobre sus bienes y unas casas y tienda que poseen en la villa de Marchena (Sevilla) en la calle Sastres. AHN. OSUNA,C.170,D.132

Bienes confiscados por la inquisición en Marchena.

«Merced del derecho de posesión de unas tiendas sitas en la plaza de Marchena a Luis de Soto, criado de la duquesa de Arcos, quien los compró hace siete años de Mencia Rodríguez, judia, huida a tierra de moros, y ahora le han sido demandados por Diego de Medina, receptor de bienes confiscados por la inquisición». 1494-7-26 Segovia. Archivo: Archivo General de Simancas
Signatura: CCA,CED,1,82,1.

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Torre de Lopera, en Utrera, propiedad de un judío

El almirante de Castilla, Alonso Enríquez, entregó la Dehesa y Torre de Lopera, a Rodrigo Ponce de León, Marqués de Cádiz. en 1477. En un pleito de 1498 se afirma que dicha torre perteneció «a un hereje, el judío Juan Alemán» y como tal debía ser considerada como bienes confiscados por la Inquisición.

Documentación relativa a los títulos de propiedad de La Torre y Dehesa de Lopera (Sevilla), incluyendo procesos judiciales sucesivos que tratan sobre su posesión, desde Rodrigo Ponce de León [el III] conde de Arcos, su viuda Beatriz Pacheco, [y el I duque] de Arcos, de igual nombre.

Archivo: Archivo Histórico de la Nobleza
Signatura: OSUNA,C.139,D.42-71

Proceso de fe contra Jose Luis López, vecino de Marchena

Juan Luis López mercader de Marchena sufrió proceso de fe en 1691. Natural de Madrid, casado con Josefa Herrera, residente en Marchena fue condenado a muerte por delito de judaísmo, tras más de un año muerto. Habia muerto en la cárcel.

El fraile Capuchino fray Feliciano de Sevilla recibió una carta de la criada describiendo algunos hechos sospechoso en casa de este «descendiente de judíos». «Todas las noches se encerraban en un soberado», según fuentes de una criada, «comían sólo los sábados gallina» y se oían unos extraños golpes cuando se reunían en el soberado. Testifican contra el acusado, una criada, y una cuñada.

La sede del Tribunal de la Inquisición era el Convento de Santo Domingo según se refleja en la obra de Manuel Antonio Ramos sobre la ocupación francesa. Entre las medidas del gobierno pro francés está la abolición de la Inquisición en todo el pais incluído Marchena.

Juzgados por la Inquisición

La Inquisición disponía de la colaboración de los «familiares», que constituían una especie de policía, a menudo fanática, y que disfrutaba de los privilegios de un total anonimato, y la impunidad escapar a la jurisdicción de los demás tribunales. Hacían delaciones y sus nombres no podían ser conocidos.

Orden de la Inquisición a Rodrigo Ponce de León

Documento publicado en la obra «La España Hebrea» por el padre Fidel Fita en la Academia de la Historia, 1889. Orden dada por los Inquisidores Miguel de Morillo y Juan de San Martín para que no acogiera en sus villas a los conversos fugitivos tras la orden de expulsión de los judíos de Sevilla en 1481.

Nuevas fuentes para escribir la Historia de los judíos españoles. Bulas inéditas de Sixto IV e Inocencio VIII. BRAH. XV. 447-458.

El documento empieza diciendo: «Á vos, el Magnífico é excelente señor don Rodrigo Ponze de León, Marqués de Cádiz, Conde de Arcos de la frontera, Señor de la villa de Marchena, etc., á todos los otros Duques, Marqueses, Condes, Gavalleros é ricos homes, Maestros de las Órdenes, Priores, Comendadores é subcomendadores, Alcaydes de los Castillos y Casas fuertes é llanas, é á los Regidores, Asistentes, Alcaldes é otras Justicias qualesquier, assí de la muy noble cibdad de Sevilla, é de Córdova, é Xerez déla frontera, é de Toledo».

EL APELLIDO MARCHENA EN SEVILLA

Fernando de Marchena y muchos otros judíos conversos huyeron de Sevilla por las persecuciones de la inquisición tan crueles que el propio Papa Sixto IV emitió una bula en la que pedía disculpas en 1481 a Juan de Marchena y otros que le enviaron un escrito denunciando haber sido juzgados en su ausencia y confiscados sus bienes por los Dominicos de Sevilla según se recoge en la web sefardíes.es.

DIEGO DE MARCHENA, UN JUDIO EN EL CONVENTO DE GUADALUPE

Los judíos de Guadalupe eran la comunidad más influeyente y numerosa en la localidad nacida al amparo del famoso Monasterio en los siglos XIV y XV, ocupando la función de prestamistas del monasterio y apoyaron el partido de Isabel la Católica contra sus rivales en las disputas internas castellanas.

El Monasterio a través de fray Rodrigo de Salamanca, fray Alonso de la Rambla, fray Juan de Avilés y sobre todo, la de fray Diego de Marchena favorecía a judíos y conversos. Este monasterio dependió de prior de Guadalupe hasta 1426. La orden jerónima estuvo muy vinculada con la nobleza castellana, ya que permitían el ingreso de aristócratas laicos.

Fray Diego de Marchena fue un fraile Jerónimo confesor del Monasterio de Guadalupe juzgado y condenado por judío en 1485 al que se le cita en los documentos judiciales como «el hombre de Marchena» ya que los frailes en ese momento acostumbraban a adoptar el nombre de su ciudad natal.

Los Ponce de León favorecieron al monasterio de San Jerónimo de Buenavista de Sevilla donde están enterrados algunos de los mimebros de esta familia como la madre de Rodrigo Ponce de Leon Leonor Nuñez de Prado.

La historia, muy conocida a nivel internacional ha sido publicada en el libro «A la sombra de la Virgen» de Gretchen D. Starr-LeBeau. Fue denunciado como judaizante, porque volviendo una vez de Sevilla (adonde iba con mucha frecuencia para socorrer a los presos de la Inquisición), venía por el camino cantando las lamentacione s de Jeremías, doliéndose de la persecución que se hacía en Sevilla contra los herejes y conversos. Hacía 36 años que era fraile, confesó sin darle tormento, que no era bautizado, que nunca había consagrado la hostia cuando decía misa y que estaba circuncidado.