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Dos nuevas piezas enriquecen el ajuar de la Virgen de las Lágrimas de cara a su próxima salida procesional

La Virgen de las Lágrimas incorpora a su ajuar dos piezas de especial valor artístico e histórico para su próxima salida procesional: una nueva saya de terciopelo púrpura bordada en oro fino y un peto bordado en oro, de posible origen francés y datación entre los siglos XVIII y XIX, recientemente restaurado para su uso y conservación.

La nueva saya ha sido diseñada, realizada y confeccionada en los talleres de José Librero, en Coria del Río. La pieza, ejecutada sobre terciopelo púrpura, presenta un bordado en oro fino realizado con técnicas artesanales como el oro extendido, cartulinas, espigas y espejuelos de talco. Su diseño combina la sinuosidad y el dinamismo propios del rococó con la armonía y el equilibrio del neoclasicismo, en una composición que busca la elegancia y la sobriedad.

El corte de la prenda se inspira en una de las sayas más antiguas de la dolorosa, con falda fruncida a la cintura y corpiño ajustado. El conjunto se completa con un salpicado simbólico integrado por cinco cruces, emblema histórico de la hermandad, y Ave Marías coronadas, en alusión a la realeza de María. A ello se suman distintas letanías marianas representadas mediante elementos cargados de significado teológico y devocional.

Entre esos símbolos figuran el sol, como imagen de Cristo, luz y justicia divina; la luna, que expresa la relación de María con Dios; el pozo, que evoca a la Virgen como fuente de vida y salvación; y la torre, identificada con la Torre de David, como signo de fortaleza espiritual. También aparecen la rosa, asociada a la caridad y al amor doloroso de la Pasión; la azucena, emblema de pureza y virginidad; el ciprés, que remite a la incorruptibilidad y a la esperanza en la vida eterna; y la palmera, símbolo del triunfo de la salvación sobre la muerte.

Junto a esta nueva saya, María Santísima de las Lágrimas luce también un peto bordado en oro adquirido en Antigüedades Jacobo Linde y restaurado recientemente por Mario Sánchez Prieto, especialista en conservación y restauración de patrimonio textil. La pieza podría corresponder a un stomacher de origen francés del siglo XVIII, una tipología de prenda caracterizada por su forma triangular rígida y su rica ornamentación, concebida originalmente para superponerse al corsé.

Uno de los detalles más singulares de esta obra es el etiquetado conservado en su parte posterior, cosido al forro, donde puede leerse su procedencia de Au Bon Marché, en París. Estos grandes almacenes surgieron en 1838 y, además de producir nuevas piezas de indumentaria, también comercializaron obras antiguas adaptadas a nuevas confecciones o que hoy se consideran piezas de archivo.

La intervención realizada sobre el peto ha consistido en la limpieza integral de los bordados, con la recuperación parcial del brillo original de los hilos dorados, así como en la fijación de elementos inestables e hilos sueltos. También se ha limpiado y consolidado el soporte textil, encapsulando los puntos comprometidos para alargar su vida útil dentro del ajuar de la imagen. El proceso se ha completado con la intervención de un encaje dorado perimetral y con la incorporación de un nuevo sistema de colocación mediante solapas de algodón, ideado para permitir su uso sin dañar ninguna parte original de la pieza.

La corona de plata dorada de la Virgen de las Lágrimas presenta un nuevo enriquecimiento ornamental basado en la incorporación de diversas joyas superpuestas al frontal de la pieza. A simple vista destacan varios broches de pedrería blanca, de distintos diseños florales y curvilíneos, junto a perlas redondas y perlas en forma de lágrima, estas últimas especialmente acordes con la advocación de la dolorosa. El conjunto se completa con una pequeña pieza devocional dorada situada en el centro del canasto, que se convierte en uno de los elementos más singulares de esta renovación estética. El resultado realza el carácter regio de la corona y aporta mayor riqueza visual a una de las piezas más representativas del ajuar de la Virgen.

Fotos: Gonzalo Lora/ Hermandad de Jesus Nazareno.