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El mantón de Manila, y otras tradicionales andaluzas de origen oriental

El mantón de Manila es en realidad de origen chino se hizo muy popular durante el siglo XVIII en España y américa como complemento del vestuario femenino. Una vez al mes el Galeón de Manila traía productos filipinos hasta Acapulco y de allí a los puertos de Sevilla y Cádiz. El comercio con Asia estuvo en manos españolas hasta que los ingleses toman Singapur y controlan el comercio.

FOTOS: Mantones de mediados del Siglo XIX. Colección Privada. Sevilla.

Los chinos fueron los descubridores de la seda, los primeros en bordar con hilos de este material extraído de los gusanos de la seda que pasó a Manila por ser el centro del comercio de la zona y de allí llegó a España. En pleno siglo XVIII la burguesía cubría sus hombros con esta delicada y colorista prenda.  Era protagonista de zarzuelas y letrillas, de cuadros y obras de arte hasta que cayó en el olvido cuando los ingleses se hicieron con el comercio y cambiaron las modas. Entonces el mantón que antes era una prenda señorial pasó a las clases populares.

 

Algunas fuentes fijan su origen durante la dinastía china Shang (entre los años 1600 y
1046 a.C.), hipótesis sustentada en el hecho de que fueron los chinos los descubridores de la seda y los primeros en bordar con hilo de este material. La más antigua muestra de bordado chino se ha encontrado en una tumba de la dinastía Zhou, del siglo VI a.C.
China comerciaba con Occidente a través de la Ruta de la Seda, por lo que antes de finalizar el siglo XVI los objetos chinos circulaban con profusión por los reinos europeos. Los primeros bordados en complementos de hombros los encontramos en los chales que empezaron a usar las mujeres chinas en el siglo VII por influencia de la India. Los bordados chinos se producían en varias localidades, entre las que destacaba Cantón (hoy Guangzhou), y eran exportados bajo la supervisión del Consejo Mercantil.  Filipinas era desde 1564 colonia de la corona española, incorporada por el
conquistador Miguel López de Legazpi.
El uso de los mantones en China no perduró, por no estar relacionados con la vestimenta tradicional de sus mujeres. Sin embargo, se mantuvieron como producto para la exportación, con enorme éxito en las rutas comerciales con Occidente, especialmente a partir del siglo XVIII.

mde

El tipo de bordado va evolucionando y de tener bordados son en los bordes se pasa al bordado completo en el último tercio del siglo XIX. Normalmente las figuras suelen ubicarse en pabellones chinos evocando escenas de galantería, ocupan dos esquinas y alternan con otras dos en las que aparecen aves y flores. Los flecos pueden llegar a alcanzar una longitud de hasta 50 centímetros.  A partir de 1920 la popularidad de los mantones disminuye. Si bien es una prenda que ha llegado hasta nuestros días, en la práctica ha dejado de utilizarse de la manera habitual en que se habían vestido en el siglo XIX explica Lucina Llorente, del Museo del Traje de Madrid.
El 16 de Marzo de 1521 llegaron por primera vez los españoles a Filipinas, que ahora se conmemora con una exposición. Pocos años después ya había un marchenero en Filipinas, Francisco Montilla Ponce de León.
Tras la llegada de los españoles a las Filipinas, se encontraron la cultura occidental y la oriental, la tradición europea y las tradiciones china y japonesa.
En los barcos de la expedición de Magallanes iban bizcochos realizados en Sevilla con trigo de la campiña de Carmona, Marchena, Utrera que se procesaba en molinos como los de Alcalá de Guadaíra.
El viaje de Magallanes y Elcano trajo la apertura de una ruta comercial entre Asi y España, el descubrimiento del paso del Estrecho Magallanes, la correcta dimensión del Océano Pacífico, la demostración empírica de la redondez de la tierra, trajo a Europa productos como el coco y el plátano, y otros productos asiáticos, llevó a Asia productos españoles y americanos como la patata o el tomate y trajo a Andalucía el mantón de Manila, tan andaluz que en realidad es Chino.
La colonización española duró más de tres siglos, desde 1565, cuando se conquistó el archipiélago filipino, hasta 1899, año en el que España cedió las islas de Micronesia al Imperio alemán, sus últimas posesiones en Asia y Oceanía después de haber perdido en 1898 las Filipinas en la guerra hispano-estadounidense.
El intercambio cultural y comercial de siglos entre Filipinas y España, metrópoli y colonia se mantuvo hasta el XIX cuando EEUU conquistó Filipinas donde hoy se habla inglés y se olvida el español y sus raíces hispanas.
No hay casa filipina que no disfrute de un plato de adobo. Ya sea de cerdo, de pollo o incluso de pescado, se trata de una elaboración tradicional que hunde sus raíces en la historia gastronómica de la región. Un marinado de vinagre, laurel, pimienta, ajos, salsa de soja y algo de azúcar de caña, con distintas variantes. Pero tambien los filipinos  comen fritada , mechada, caldereta, menudo, empanada, adobo o longaniza.
El Adobo es uno de los sabores que cruzaron los océanos en tiempos de la primera vuelta al mundo, tal y como muestran los documentos de los archivos españoles evidenciando la primera globalización de los sabores entre España, América y Asia.

MARCHENEROS EN FILIPINAS
Tras Magallanes fueron un grupo de pioneros, viajeros y aventureros evangelizadores, como el sacerdote Francisco Montilla y Ponce de León, uno de los primeros españoles en llegar a China y Asía y uno de los primeros franciscanos y religiosos en explorar la zona. Nació entre el lujo y las comodidades del Palacio Ducal marchenero pero siguiendo el dictado de su corazón se hizo fraile franciscano y viajó a China en 1583 donde fue apresado y torturado en varias ocasiones.
FRANCISCO MONTILLA, UN FRANCISCANO DE MARCHENA A CHINA EN 1583
Francisco de Montilla y Ponce de León, Confesor, fue uno de los primeros en viajar a Asia. Natural de Marchena, villa del Duque de Arcos, de la familia de los Ponces de León Godoy y Córdova, se crió en la casa del Duque de Arcos, en la que estudió latin.
En 1599 era Maestro de Novicios en el convento de Alcalá de Henares de la Provincia de San José y murió en Almodóvar del Campo, donde está enterrado.
En un viaje a Madrid acompañó al Marqués de Priego donde tomó el hábito   franciscano y profesó en el Convento de Arenas.
Catedral de Manila
En 1583 el marchenero viajó hasta Tailandia (entonces llamado Cochinchina) y la isla China de Haynan frente a Vietnam donde fue apresado.  Junto a Fray Jerónimo de Aguilar  es considerado como el primer «Apóstol de Siam».  Tras dejar Asia, participa en el capítulo general de la orden fransicana en Roma en 1594 y murió en 1603 en España.
Fue Presidente y Maestro de Novicios en Manila. En 1594, volvió a Roma y Madrid y luego Comisario de la Custodia de San Diego de Méjico, hoy California. En 1599 era Maestro de Novicios en el convento de Alcalá de Henares de la Provincia de San José y murió en Almodóvar del Campo, donde está enterrado.
FUENTE: Catálogo biográfico de los franciscanos en Filipinas

En el año 1700 fray Francisco Fontanilla, nacido en Marchena, Sevilla de padres humildes abandonó su brillante carrera para irse a China y Filipinas. Juan Marcelo de San Antonio, (Marchena, 1720)  viajó a Filipinas 1759, ocupando varios altos cargos eclesiásticos.

Fray Antonio José Alvarez de Luna (Marchena, 1729) párroco de Arcos y en 1751 fue diácono de la ciudad de México y luego Guardian de Manila frente al asedio de las tropas inglesas en 1762,  Fray Miguel Pérez, (Marchena, 1745 ) administró en Filipinas los pueblos de Sulat y Catbalogan, y a la vez Comisario de la Tercera Orden de Sampaloc.
LOS NUMEROS DE LA EXPEDICION  MAGALLANES-ELCANO
El coste total fue de 8.334,325 maravedíes, sufragados en un 80,6% por la Corona y un 19,4% por capital privado representado por Cristóbal de Haro. Su beneficio neto fue de 346.216 maravedíes, con una rentabilidad total de un 4,15%. La Nao Victoria descargó en el Muelle de las Mulas entre 528 y 600 quintales de clavo, aunque algunos autores hablan de hasta 700. El clavo de la Nao se vendió en el mercado de Amberes en 1526.
La Nao Victoria fue reparada en las Atarazanas de Sevilla y vendida en pública subasta el 16 de febrero de 1525 por 300.000 maravedíes. Hoy puedes visitar su réplica junto al Espacio Primera Vuelta al Mundo Fundación Nao Victoria.