El Área de Gestión Sanitaria de Osuna ha puesto en marcha en el centro de formación municipal de Los Corrales el taller “Identificación y actuación de situaciones emergentes y prevención de golpe de calor”, una actividad dirigida a cuidadoras formales con el objetivo de reforzar su capacidad de respuesta ante situaciones críticas.
La formación ha sido impartida por profesionales del área sanitaria: Celia Sánchez, enfermera gestora de casos; Nuria García, enfermera referente de centros educativos; Silvia Cruz, enfermera de familia y comunitaria; y María Cebrián, médica interna residente.
Durante la sesión se abordaron patologías tiempo-dependientes y situaciones de emergencia en las que una actuación rápida puede resultar decisiva. Entre los contenidos tratados estuvieron el ictus, la reanimación cardiopulmonar, los golpes de calor y otros primeros auxilios relacionados con atragantamientos, convulsiones y episodios de riesgo vital.
El taller nace con una finalidad práctica: prevenir, identificar y actuar ante situaciones que pueden comprometer la vida de una persona, aumentando sus posibilidades de supervivencia y contribuyendo también a mejorar la calidad de vida de la población atendida. En un territorio de municipios pequeños y población envejecida, este tipo de formación adquiere un valor especialmente cercano, porque muchas veces la primera ayuda no llega desde un hospital, sino desde quien está al lado en casa, en una residencia, en un centro de día o en el propio entorno familiar.
La iniciativa se enmarca además en un contexto de especial sensibilidad ante las altas temperaturas. El Ministerio de Sanidad recuerda que el Plan Nacional frente a los efectos del exceso de temperaturas sobre la salud se activa cada verano entre mayo y septiembre, y advierte de que el calor extremo puede provocar calambres, deshidratación, insolación y golpe de calor, con posibles complicaciones graves.
Qué es un golpe de calor
El golpe de calor es una emergencia médica que se produce cuando el cuerpo no consigue regular su temperatura ante una exposición intensa al calor. No es simplemente “tener mucho calor”: puede alterar funciones vitales y afectar a distintos órganos si no se actúa a tiempo. El Ministerio de Sanidad señala que el calor excesivo puede desbordar el sistema termorregulador humano y provocar cuadros graves, especialmente en personas mayores, menores, personas con enfermedades previas, dependencia, discapacidad o aislamiento social.
Entre las señales de alarma figuran piel seca, boca seca, ojos hundidos, disminución de la orina, aturdimiento, pérdida de conciencia, convulsiones, calambres, subida rápida de la temperatura corporal, fiebre elevada, debilidad, cansancio, dolor fuerte de cabeza, náuseas, piel caliente, roja y seca, sed intensa, vómitos, dificultad respiratoria, taquicardia o inconsciencia. La Junta de Andalucía advierte de que, cuando los signos se agravan, puede cesar la sudoración y aparecer una situación de riesgo vital.
Cómo prevenirlo
La prevención empieza por medidas sencillas: beber agua con frecuencia, no esperar a tener sed, evitar el alcohol y las bebidas excitantes, buscar lugares frescos, usar ropa ligera y clara, protegerse la cabeza, evitar las horas centrales del día y reducir esfuerzos físicos cuando el calor aprieta. La Junta recomienda también mantener la vivienda lo más fresca posible, cerrar ventanas y cortinas cuando la temperatura exterior sea más alta que la interior, y optar por comidas ligeras, frutas, verduras y platos fríos como el gazpacho.
En centros educativos y espacios con población vulnerable, la campaña Verano y Salud Andalucía 2026 insiste en asegurar el acceso a agua potable, favorecer zonas de sombra, extremar la precaución con niños y personas con patologías de riesgo, usar ropa fresca y transpirable, evitar la exposición solar entre las 12:00 y las 18:00 horas en días de riesgo, y reconocer signos como náuseas, dolor fuerte de cabeza, cansancio extremo, sed intensa, calambres, piel caliente, temperatura muy alta, convulsiones o somnolencia.
Ante síntomas compatibles con deshidratación, insolación o golpe de calor, la recomendación es llevar a la persona a un lugar fresco y ventilado, aflojar la ropa, refrescar el cuerpo y ofrecer agua o soluciones glucosalinas solo si está consciente y puede beber con seguridad. Si hay pérdida de conocimiento, vómitos u otros síntomas graves, debe colocarse a la persona en posición de seguridad y solicitar asistencia sanitaria urgente.

