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El arrecife y otras palabras árabes que dieron nombre a nuestras calles

Varias zonas de Marchena mantienen sus antiguos nombres y origen árabe, como el Arrecife, de al-rasif (empedrado), la almona, o mawna, (fábrica de jabón), la Alcazaba, de Al Qasar  (palacio), la Buhaira «laguna» como algunos aún llaman al parque bajo.

DE EL ARRECIFE A LA AVENIDA

El término castellano “arrecife” deriva del  árabe al-raṣīf el empedrado. Esta expresión aún la encontramos en la Marchena del XIX en el camino que iba del centro del pueblo hasta la estación de tren, que los marcheneros conocían como el arrecife, donde luego se construye la actual Avenida Santos Ruano.

En esta calle el empedrado o arrecife tenía sentido por las estructuras de piedra que allí había para salvar el desnivel. Cerca se ubicó el baño de los caballos donde bebían los animales y se desarrollaba la feria medieval.

Baño de los caballos.

Los árabes llamaban arrecife a todo camino empedrado o enlosado como la vía Augusta, o la Ruta de la Plata, que datan de tiempos romanos. El arrecife más famoso comunicaba Córdoba con Medina Azahara. Esta palabra puede usarse para identificar calzadas del periodo andalusí según expresa Francisco Franco Alvarez en su trabajo sobre la toponimia andalusí, «cuando se trate de un topónimo concreto, no así cuando se emplee como nombre común genérico».

EL TESORO REAL Y LA ALMONA

La Máwna, almona o fábrica de jabón de Marchena se ubicada probablemente en la calle hoy conocida como de La Mona, antiguo arrabal morisco frente a la muralla. La palabra almona da nombre a una fábrica de jabón, pesquería o sitio de pesca sábalos, casa  pública, fábrica o almacén.

Un escribano de Marchena declaró citando los libros de contaduría del Duque que el Estado de Arcos cobraba la renta de la almona de jabón desde 1486.

El Estado de Arcos arrendada la Almona, o fábrica de jabón de Marchena, a principios del XVIII, así como la renta del jabón, hasta que los Medinaceli, haciendo uso de prerrogativas reales llevan al Estado de Arcos a los tribunales por su derecho sobre la fábrica y venta de jabón de las almonas de Marchena, Arcos y Jerez.

El zaca, impuesto de las mezquitas se convirtió en el diezmo eclesiástico dentro del almojarifazgo.  En Marchena, incluía la renta de teja y ladrillo, cal, yeso, madera, cenizas de hornos de pan, etc. El  «tesoro real» o almojarifazgo de los reyes taifas de Carmona, incluída Marchena, mantuvo su estructura y nombres, pasando a los Ponce de León. Lo cobraban los almojarifes, tesoreros de la Real Hacienda, palabra derivada de Jalifacalifa-. En 1497 en Arcos nadie podía hacer ni vender jabón sin permiso de dicho Jarife (sic).

El jabón se fabricaba con  aceite y almarjos, planta que crecía en terrenos salados y de cuya incineración se obtiene la sosa o barrila, cuya ceniza es  ricas en sales alcalinas, empleada antiguamente para blanquear la ropa.

LA ALCAZABA

El Qasr, o Alcázar, o palacio’, no era solo una fortificación sino un parador estatal
en las vías de Al-Andalus; donde los viajeros terminaban se jornada, se alojaban los altos dignatarios estatales y sus ejércitos e invitados en sus desplazamientos oficiales, pues estaban especialmente acondicionados para ello. Por otro lado, como fortificación que eran, ejercían como tal dentro de los sistemas defensivos. Su nombre alude a las vías de comunicación y a enclaves estratégicos.  Ha generado topónimos como el río cordobés Guadalcázar, Wādī al-Qasr, o Aznalcázar Ḥiṣn al-Qaṣr.

LA BUHAIRA

Los labriegos de la zona cuentan que la puerta del Portillo era puerta del agua o puerta de la Buhaira, que en árabe significa laguna. Del pozo de noria de El Parque sigue brotando agua, que no ha dejado de brotar hasta en las peores sequías. Esta zona también se llamó Los Barreros. Buscando  las mejores tierras y el agua abundante aquí venían los alfareros de la calle Cantareros y Compañía. A mediados de siglo aún funcionaban fábricas de ladrillos en la zona.

Aquí se unen el campo y la Marchena urbana, y se recogía el agua potable, a través de sus infraestructuras hidráulicas, que regaban las huertas de la alcazaba islámica y luego subían al Palacio Ducal, a través de mulas como revela un documento de 1777 publicado en esta web.

Palabras árabes que dan nombre a pueblos

Las ventas de camino es denominada manzil del latin mansio, plural manāzil da nombre al municipio sevillano de Almensilla, Al Manzila. La rutba  o ‘aduana’ árabe da nombre a  La Roda, de Andalucía. Eran instituciones aduaneras encargadas del pago de impuestos y carreteras con este cometido, ya que por estos puntos solía pasar abundante ganado.