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El día de Mayo en que el emperador pasó por Marchena, según Andrea Navagero

El relato de Andrea Navagero sitúa a la comitiva imperial en Marchena el 22 de mayo de 1526, camino de Granada tras la boda de Carlos V e Isabel de Portugal en Sevilla. Aquel paso convirtió a la villa principal de los Ponce de León en una etapa del gran viaje andaluz del emperador y refuerza hoy su papel dentro de la memoria histórica del V Centenario.

Hay días que pasan por los pueblos como una sombra y otros que se quedan prendidos en la memoria de las piedras. Para Marchena, uno de esos días fue el 22 de mayo de 1526, cuando, según dejó escrito el embajador veneciano Andrea Navagero, la comitiva que venía de Sevilla llegó a la villa principal del duque de Arcos camino de Granada.

Canal Sur. Ruta de Carlos V en Marchena

El propio Navagero anotó la etapa con precisión de viajero: el día 21 fueron a Mairena, lugar del duque de Arcos, y el día 22 a Marchena, a cinco leguas del punto anterior. “Marchena es el pueblo principal del duque de Arcos”, escribió, antes de añadir que el señor obtenía de ella 12.000 ducados al año y que allí se criaban buenos caballos de silla.

La escena hay que situarla en el gran contexto de 1526. Carlos V e Isabel de Portugal se habían casado en el Real Alcázar de Sevilla el 11 de marzo, en uno de los acontecimientos políticos y ceremoniales más relevantes de la Sevilla del siglo XVI. 

La boda no fue solo una ceremonia amorosa o dinástica. Fue una operación de Estado. La infanta Isabel había entrado en Sevilla por la Puerta de la Macarena el 3 de marzo, recibida por una representación de la ciudad encabezada por el duque de Arcos, según recoge el proyecto universitario Encrucijada de mundos, de la Universidad de Sevilla. 

El paso de la comitiva imperial por Marchena revela la importancia de la Casa de Arcos en el mapa político andaluz. Rodrigo Ponce de León, I duque de Arcos, no era un noble periférico. Era alcaide mayor de Sevilla. La boda imperial generó una enorme presión logística sobre Sevilla y las localidades del camino, obligadas a preparar alojamientos para cortesanos, soldados, diplomáticos y servidores.

 Bajo Luis Cristóbal Ponce de León, II duque de Arcos, Marchena alcanzó uno de sus momentos de mayor sofisticación cultural. El compositor sevillano Cristóbal de Morales, una de las grandes figuras de la polifonía renacentista europea, sirvió al duque de Arcos en Marchena desde mayo de 1548 hasta febrero de 1551, según la Fundación Juan March.

La Plaza Ducal, el palacio, las iglesias, las capillas musicales, las ceremonias religiosas y las fiestas taurinas formaban parte de un mismo lenguaje de representación.

Cinco siglos después, aquella línea escrita por Navagero sigue teniendo valor. “El día 22 fuimos a Marchena”. En esa frase cabe una ruta, una corte, una casa ducal y una oportunidad de futuro. Porque Marchena no fue solo el lugar donde se hacía noche en el camino. Fue una de las puertas señoriales por las que el Imperio atravesó Andalucía.

Luis Cristóbal y Felipe II

La relación más fuerte de Luis Cristóbal Ponce de León no fue tanto con Carlos V como con Felipe II, el hijo del emperador.  Acompañó a Felipe II en Flandes, participó en el contexto de la Paz de Cateau-Cambrésis y fue uno de los nobles españoles designados como garantía del acuerdo. También fue enviado a la corte francesa de Carlos IX tras la muerte de Enrique II.

Además, en la iconografía de las exequias de Carlos V en Bruselas aparece Luis Cristobal junto a Felipe II. La Biblioteca Nacional de España conserva la obra de la procesión fúnebre celebrada en Bruselas en honor de Carlos V, impresa en Amberes en 1559, donde Luis Cristobal aparece junto al rey. 

Luis Cristóbal Ponce de León que aparece retratado a lo divino en Santa Isabel, fue servidor de la Corona en Flandes y Francia; embajador o representante en la corte francesa; y jefe militar en la pacificación de la serranía de Ronda durante la rebelión morisca. También fue nombrado virrey de Valencia, aunque murió antes de ejercer plenamente el cargo. La Real Academia de la Historia lo identifica como noble y general, nacido hacia 1528 y fallecido en 1573 fue enterrado en santo Domingo de Marchena.

La línea de los Ponce de León muestra una continuidad de servicio a la Monarquía Hispánica desde Carlos V hasta Felipe IV. Luis Cristóbal Ponce de León, II duque de Arcos, perteneció al círculo de la alta nobleza imperial y sirvió en el mundo político de Carlos V y Felipe II. Su hijo Rodrigo, III duque de Arcos, fue capitán general de las costas de Andalucía en tiempos de Felipe II. Y ya en el siglo XVII, otro Rodrigo Ponce de León, IV duque de Arcos, nieto del anterior, alcanzó los grandes virreinatos de Valencia y Nápoles bajo Felipe IV.”