El incendio forestal de Niebla, declarado el pasado jueves en la provincia de Huelva, afronta una nueva noche en una situación de extrema complejidad. El fuego ha recorrido ya más de 20.000 hectáreas, una superficie que la Junta de Andalucía precisa que no equivale necesariamente a terreno completamente quemado, y ha obligado a desalojar a cerca de 800 personas entre las provincias de Huelva y Sevilla.
La emergencia tiene desde este lunes una incidencia directa en la provincia sevillana. El Madroño y sus cuatro aldeas —El Álamo, Juan Antón, Juan Gallego y Villargordo— han sido desalojados preventivamente, ante la posible evolución del incendio y, especialmente, por la gran acumulación de humo. El municipio cuenta con unos 286 habitantes censados, que han sido derivados hacia El Castillo de las Guardas.

Pese a la espectacularidad de las columnas de humo y a la proximidad de la emergencia, el último dato confirmado por la dirección del operativo es importante: no se había registrado fuego dentro de la provincia de Sevilla. El delegado del Gobierno de España en Andalucía en funciones, Francisco Toscano, insistía durante la jornada en que la evacuación se había decidido con anticipación precisamente para evitar tener que actuar cuando las llamas estuvieran ya sobre las poblaciones o comprometieran sus vías de salida.
La preocupación se ha desplazado también hacia Aznalcóllar, cuyo Ayuntamiento ha activado el Plan de Preemergencia Local. El Consistorio ha comenzado además a acercar el ganado hacia zonas próximas al núcleo urbano y ha pedido a la población que no se desplace hacia las carreteras cercanas a El Madroño para no interferir en el movimiento de los servicios de emergencia.
La situación del incendio ha sido definida por el consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, como “fuera de capacidad de extinción”. La expresión no significa que el fuego sea imposible de apagar ni que el operativo haya renunciado a combatirlo. Significa que, en determinados momentos y frentes, la intensidad, velocidad y comportamiento del incendio superan la capacidad de un ataque directo con garantías de seguridad. Los fenómenos convectivos están generando además focos secundarios a varios kilómetros, reduciendo la eficacia de los medios aéreos y aumentando el riesgo para los profesionales.
El despliegue es extraordinario. Este lunes trabajaban casi 600 bomberos y efectivos especializados, entre personal del Infoca, Unidad Militar de Emergencias, bomberos del Consorcio de Sevilla y refuerzos procedentes de Extremadura, además de 169 vehículos, 21 medios aéreos y una docena de buldóceres. La estrategia combina maquinaria pesada y fuego técnico para levantar líneas de defensa y tratar de cerrar el avance hacia las poblaciones.
Las consecuencias son visibles mucho más allá de la zona inmediata del incendio. El humo ha alcanzado Sevilla capital, donde durante la tarde el cielo adquirió una tonalidad sepia, mientras en localidades más próximas se han registrado humo y caída de cenizas.
También permanecen afectadas las comunicaciones. Entre los cortes confirmados figura la SE-6402 entre Aznalcóllar y El Álamo, mientras se mantienen restricciones en distintas carreteras de la provincia de Huelva.
La noche vuelve así a convertirse en un momento decisivo. La esperanza del dispositivo está en que disminuyan la temperatura y el viento y aparezca alguna “ventana de oportunidad” que permita atacar con mayor eficacia los frentes más complicados. Las autoridades advierten, sin embargo, de que no se espera una extinción inmediata y los trabajos podrían prolongarse durante varios días.
Para Sevilla, la situación es por ahora preventiva pero seria: El Madroño permanece vacío, Aznalcóllar está preparado para una posible evolución desfavorable y los servicios de emergencia vigilan especialmente cualquier aproximación del incendio hacia el límite provincial. La recomendación sigue siendo no acercarse a la zona, mantener despejadas las carreteras y atender únicamente las indicaciones de los canales oficiales.

