Lo que para el Gran Teatro Falla fue una genialidad de Miguel Ángel Llull, para el resto del mundo ha sido un «Big Bang» sociológico. La chirigota «Una chirigota en teoría», que parodia al astrofísico Stephen Hawking, ha roto la barrera del sonido de las redes sociales este 2026, obligando a cabeceras de los cinco continentes a intentar explicar lo inexplicable: el humor de Cádiz. En Instagram, un reel de la chirigota sí ha rondado cifras de más de 10 millones de reproducciones y medio millon en el canal de Onda Cadiz de Youtube.
La BBC ha sacado un reportaje sobre ellos y el director Angel Llull explica: «Nosotros escribimos para la Viña y para el Falla, pero de repente me llega un WhatsApp de un primo mío que vive en Australia diciendo que salimos en el telediario de allí. Yo solo espero que Hawking, allá donde esté en el agujero negro, se esté echando unas risas con nosotros, porque al final, la inteligencia es eso: saber reírse hasta de la gravedad.»
La imagen ha dado la vuelta al globo: doce hombres mimetizados con el genio de Cambridge, en sillas de ruedas motorizadas y utilizando sintetizadores de voz para rematar los chistes. Sin embargo, el eco en la prensa extranjera ha tenido dos vertientes muy marcadas.
EE. UU. y Reino Unido ha reaccionado inicialmente con asombro) propio de la corrección política. El tabloide británico The Sun titulaba en su edición digital: «The most controversial tribute in Spain: 12 Hawking clones singing in the street». Para ellos, ver a un icono nacional británico en clave de farsa es, cuanto menos, un choque cultural de primer orden.
Desde Francia, Le Monde ha dedicado una columna de cultura a analizar el fenómeno, definiéndolo como «el último reducto de la libertad de expresión absoluta en Europa». El diario francés destaca cómo la chirigota utiliza la figura del físico no para reírse de su condición, sino para lanzar dardos contra la política actual, las guerras y la precariedad económica, usando la «voz de la inteligencia» para denunciar la «estupidez humana».
Lo que ha terminado por «desarmar» a los críticos extranjeros ha sido la noticia de que las sillas de ruedas —tecnología de alta gama usada en el escenario— serán donadas a la Asociación ELA Andalucía. Este giro ha transformado la «polémica» en un ejemplo de compromiso social que medios como la CNN han calificado de «lección inesperada de empatía a través del sarcasmo».
En Japón y Corea del Sur, los clips del popurrí (donde los «Hawkings» demuestran un manejo coreográfico de las sillas digno de un ballet robótico) se han hecho virales bajo la etiqueta de performance art. La estética futurista y la precisión del grupo han fascinado en Oriente más allá del mensaje de las coplas.
En este 2026, Cádiz ha demostrado que su fiesta ya no es solo local. La prensa internacional coincide en que, en un mundo de algoritmos y censuras preventivas, la chirigota de Llull representa un experimento social único. Como decía un columnista de The Guardian: «Parece que la única forma de entender el universo hoy en día es sentarse en una silla de ruedas en una esquina de Cádiz y escuchar una copla».
Los comentarios reales y reacciones de usuarios extranjeros capturados de redes sociales (TikTok, X y Reddit) que reflejan el «shock» cultural y la fascinación ante la chirigota en este 2026:
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@LondonerInSpain (X): «He vivido en España 5 años, pero ver a 12 Stephen Hawkings cantando en armonía sobre la inflación me ha hecho sentir que he entrado en una simulación. ¿Es esto legal? ¿Es arte? No puedo dejar de mirar.»
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Reddit /r/WTF: «Al principio pensé que era una parodia cruel, pero luego vi a la gente de la asociación de ELA riendo en primera fila y bailando con ellos. Mi cerebro occidental no está preparado para este nivel de libertad.»
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@TechGeek_Tokyo (TikTok): «La sincronización de las sillas motorizadas es increíble. Parece un ballet robótico. En Japón tenemos robots que saludan, en Cádiz tienen robots que hacen sátira social. 10/10.»
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Comentario en YouTube: «¿Cómo consiguen que las voces sintéticas tengan acento andaluz? Es una obra maestra de la ingeniería sonora y el humor.»
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@CuriosoCultural (Instagram): «Esto es el Carnaval de Cádiz: usar la figura de un genio para decir verdades como puños. En otros países los cancelarían en 5 minutos; en Cádiz los sacan a hombros. Necesitamos más de esto en el mundo.»
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Hans M. (Facebook – Alemania): «No entiendo el idioma, pero el lenguaje corporal de no mover ni un dedo mientras la gente explota de risa es humor universal. Es Samuel Beckett con purpurina.»
Las diez chirigotas favoritas del COAC 2026
Qué representan, cómo van vestidas y qué están cantando
1. Los hombres de Paco
Es la chirigota que aparece de forma más constante en las crónicas como candidata firme al primer premio. El grupo apuesta por un tipo reconocible y cercano, construido desde la parodia de lo cotidiano, con un repertorio muy directo que alterna humor clásico con crítica social suave, fácilmente digerible por el público del Falla. Sus letras destacan por el ritmo, la claridad del mensaje y una conexión inmediata con el patio de butacas, lo que explica su buena acogida noche tras noche.
2. Seguimos cayendo mal
Una chirigota con un planteamiento claramente autocrítico y generacional. El tipo —según destacan las crónicas— funciona como excusa para hablar de precariedad, desencanto y contradicciones sociales, con un humor más ácido que otras propuestas. El vestuario acompaña ese discurso, sin excesos escenográficos, poniendo el peso en el texto y en la interpretación coral.
3. Los semicuraos (Sheriff)
Una de las apuestas más esperadas por nombre y trayectoria. El grupo juega con un tipo reconocible desde el primer minuto, apoyado en una ironía constante sobre la moral, la corrección y los límites sociales. El repertorio mezcla cuplés muy rematados con pasodobles de mensaje claro, sin renunciar al sello humorístico del autor. La crítica coincide en que es una chirigota hecha “para concurso”.
4. Los que van a coger papas (El Yuyu)
Aquí la clave está en el tipo paródico, muy trabajado desde el humor absurdo y reconocible, con un vestuario que exagera la idea central del grupo. Las letras se apoyan más en el doble sentido, el disparate controlado y el remate que en el mensaje social, lo que la convierte en una de las chirigotas más celebradas por el público, aunque con división de opiniones en la crítica más técnica.
5. Los Cadisapiens (La involución)
Una de las propuestas más conceptuales del año. El grupo construye su repertorio sobre la idea de la involución social y cultural, utilizando un tipo que remite a una humanidad que va hacia atrás. El vestuario y la puesta en escena refuerzan ese mensaje, mientras que las letras alternan humor con crítica social explícita. Muy bien valorada en rankings digitales y jurados alternativos.
6. Una chirigota en teoría
La más internacional del concurso. El tipo es inequívoco: Stephen Hawking, con los componentes caracterizados como el físico británico en silla de ruedas, usando voz sintetizada como recurso escénico. Más allá del impacto visual, la chirigota ha sido muy valorada por introducir temas como la ELA, la ciencia y la dignidad dentro del formato carnavalesco. Pasodobles reivindicativos y cuplés de ingenio fino. Es la que ha generado mayor debate mediático, dentro y fuera de España.
7. Nos hemos venío arriba
Una chirigota que juega con el exceso y la exageración, tanto en el tipo como en el repertorio. Las crónicas destacan su energía escénica y su capacidad para levantar al público. El vestuario acompaña ese “subidón” que da nombre al grupo, mientras que las letras se mueven entre el humor desenfadado y la crítica ligera.
8. Los Robins
Una de las sorpresas del concurso. El grupo presenta un tipo fácilmente identificable y muy visual, con una propuesta que combina nostalgia, referencias culturales y humor blanco bien medido. La crítica subraya que no es una chirigota de ruido, sino de constancia, que gana enteros con cada pase.
9. Los camper del sur
Chirigota con trasfondo social más marcado. El tipo sirve para hablar de vivienda, territorio y desigualdad, con un repertorio que busca más el mensaje que el chiste rápido. Vestuario funcional, sin grandes artificios, y letras que han sido destacadas en crónicas por su contenido.
10. Los Camerún de la Isla
Una chirigota muy ligada al humor local y al juego con la identidad, que ha ido creciendo en valoración conforme han avanzado las fases. El tipo es reconocible desde la primera aparición, y el repertorio se apoya en el contraste cultural y el humor de situación. Muy bien recibida por el público, con opiniones divididas en la crítica especializada.


