Icono del sitio Marchena Noticias. Marchena Secreta. El tiempo en Marchena. Sucesos Marchena. Planes de verano en Andalucia. Marchena Noticias

Enrique Salvador un marchenero argentino que habla de la épica del fútbol mundialista argentino

Enrique Salvador, un economista argentino de raíces marcheneras cuya familia vive en Buenos Aires, desde hace casi cien años se reencontró en la pandemia con su familia marchenera por Internet a sus 68 años de edad. No es la única familia marchenera que está llena de antepasados argentinos. También hay en Marchena familias que procedentes de argentina se instalaron recientemente en Marchena y que a estas horas celebran el triunfo argentino en el  mundial.

Enrique Salvador no supo del origen de su familia hasta que poco antes de la muerte de su madre, en 2012, ésta la reveló que la familia de su abuelo venía de Marchena, España.  El apuntó ese nombre, Marchena, que para él no significaba gran cosa, en un papel junto a una fecha, 1906. Y lo guardó. Año después cuando sus hijos le preguntaron el origen de su familia comenzó a buscar por internet. Cuando llegó el confinamiento mandó por internet decenas de mensajes a medios de comunicación, parroquias y organismos públicos de Marchena sin obtener respuesta.

Juan Guijarro confirmó que el abuelo de su mujer Conchi Baco Salvador es hermano del abuelo del argentino Enrique Salvador.  Las dos ramas familiares en España y Argentina sabían que tenían familia al otro lado del atlántico pero no sabían dónde ni quiénes eran, ni tenían contacto desde hace un siglo. Ambos son primos segundos.

La familia de Enrique Salvador en Argentina. 

El reencuentro fue una alegría para la familia Baco Salvador, con cuatro hermanos, todos hijos de Francisco Salvador Navarro, que junto a su hermano Manuel Salvador Navarro emigró de Marchena a Buenos Aires en torno a 1906.

Francisco viajó a Argentina en varias ocasiones hasta que se estableció como maestro albañil en Marchena, mientras que Manuel se estableció en Buenos Aires donde creó un pequeño negocio artesanal de zapatos de cuero, con cinco empleados, siguiendo la tradición familiar.

Hasta la Guerra Civil mantuvieron el contacto porque la rama Argentina de la familia venía a las ferias del calzado de Barcelona, y se escribían cartas y postales pero con la guerra todo contacto se rompió hasta ahora.

Enrique Salvador escribe el siguiente texto sobre la épica mundialista y futbolera del futbol argentino. 

«Atardecer de Junio 25 de 1978 Llovía y hacia frio, salimos a la calle en Florida, casa de mis viejos, embanderados y caminamos por Av. Mitre, Laprida hasta Puente Saavedra y de allí por Cabildo hasta más allá de Juramento. No importaba el frio ni la llovizna, éramos campeones del mundo, Argentina gano a Holanda 3-1 la final del Mundial 78.

Recuerdo que al día siguiente muy temprano fui a la oficina muy manija, 26 años tenia en ese entonces, me subí a una silla y colgué una bandera argentina de punta a punta en el salón de administración, para que la vea el dueño (el alemán xxxx). En cuanto entró me llamo a su oficina, hablamos (¿?), “no baje la bandera de todas formas” y pocos días después yo, ya no trabajaba allí.

Seguía manija con el Mundial, escuchábamos a José María Muñoz “El relator de América” en la radio portátil apoyada sobre el guarda almohadas (no teníamos tele / íbamos a casa de mis viejos a verla) como iban llegando los muchachos de la selección a sus respectivas ciudades. Los goleadores Leopoldo Jacinto Luque (mi ídolo en esa gesta) y Mario Kempes (que entro a su ciudad cordobesa Bell Ville, sobre un camión de bomberos meta sirena) Luego el Estadio Mario Alberto Kempes llevaría su nombre». Enrique Salvador. Buenos Aires.