Cronica de Juan M. Reyes Campos
Cuando uno se pone enfrente del portón de la Casa Fabrica de Marchena, sede de nuestra Peña Flamenca, apenas te adentras un paso, se siente algo especial, en invierno hay que girar a la derecha para entrar literalmente a un espacio que recuerda a las cuevas de Granada, lugar genuino propicio para el gran cante, donde se han vivido noches de gloria flamenca. En verano, hay que dar unos pasos y para traspasar un enrejado que da entrada a maravilloso patio.
Ayer llegué a la peña un poco antes de lo habitual. Mi intención era sencilla: mantener una breve e informal conversación con la protagonista del recital antes de que la magia del escenario reclamara toda su atención. Sin embargo, al cruzar el umbral, comprendí que el lugar ya estaba contando su propia historia.
Ante mí se extendía una platea de sillas vacías que, lejos de transmitir ausencia, parecían custodiar un silencio expectante, un silencio cargado de promesas. Sobre el escenario reposaba una calma casi sagrada, como si el tiempo hubiera decidido detenerse unos instantes para rendir homenaje a lo que estaba a punto de suceder.
Al fondo, erguido con la elegancia de un viejo centinela, descansaba un contrabajo; a su lado, una batería aguardaba paciente, silenciosa aún, pero con el pulso contenido de quien sabe que, en breve, despertará para marcar el latido de la noche. Ambos instrumentos parecían dialogar en secreto, compartiendo la certeza de que, en apenas una hora, dejarían de ser madera, metal y cuerdas para convertirse en emoción hecha música.
Todo componía una estampa de extraordinaria belleza. Era uno de esos instantes efímeros que solo existen antes de que se levante el telón invisible del espectáculo: cuando el silencio no es vacío, sino el preludio más elocuente de todo cuanto está por nacer.
Claro en las peñas aún el flamenco contemporáneo no es lo habitual. Cuando vi el planteamiento me saltaron las dudas y pensé: a ver qué propuesta vamos a vivir hoy, si será un espectáculo que confunde más que fusiona, donde los ramalazos flamencos hay que buscarlos con lupa. Detrás del concepto de flamenco contemporáneo, no siempre está el flamenco. Nada más lejos de la realidad. El espectáculo fue como me lo describió Fernanda en los camerinos.
Fernanda, ¿Qué tal se lleva el peso en las espaldas de una de más grandes, legendarias e importantes estirpes del flamenco? Pues, lo llevo más o menos bien, con mucha responsabilidad. Mi actitud es mirar a la raíz para buscar la verdad de mis antepasados porque están en mi ADN. A partir de esa búsqueda, proyecto nuevas formas, desde el más absoluto respeto a las fuentes del flamenco, busco aperturas pero no de cualquier forma me vale.
¿Cómo te ves en los próximos años?, me veo como una artista que espera seguir creciendo desde la verdad del flamenco.
Fernanda Peña es natural de Lebrija (Sevilla), con el corazón dividido en dos vocaciones. Por un lado una, que es la de curar y cuidar la vida -enfermera de profesión- y por otro lado otra que es la de curar y abrazar las heridas del alma, cantaora por derecho.
En el eco de esta gitana, suenan las mismas familias que llevan siglos regalando al flamenco un patrimonio» Diego Fernández Flores, El «Lebrijano», «Los Pininis», «La Rumbilla». Fernanda, trae los bolsillos colmados de compromiso y juventud.
La vanguardia suena con ella a tradición, porque conoce, sabe lo que hace, es honesta con el cante y con los años que aún le hacen joven, se adhiere a la generación que le corresponde, pero con un matiz importante: Se mira en el espejo de principios de siglo para salir a la escena del siglo XXI con conciencia de que existen nuevos sonidos, nuevos caminos para interpretar el cante.
Fernanda, estuvo acompañado por Pedro Maria Peña, peso pesado de la guitarra flamenca con el mismo abolengo que Fernanda. Pedro es hijo del Gran Pedro Peña, hermano del Lebrijano, y también padre del Gran Pianista David Dorantes, escritor, maestro e intelectual gitano y también uno de los mejores guitarristas de acompañamiento al cante de la historia, yo le tenia mucho cariño a Don Pedro, el fue uno mis mentores, fui becado por la Fundación Tagore de la que era patrono, cuando él dirigía la Secretaria Gitana de la Junta de Andalucia, la Fundación Tagore, una entidad con sede en Sevilla dedicada a la ayuda y promoción humana, social y cultural de la población infantil y juvenil gitana.

Pedro Maria, es uno de los guitarristas flamencos pioneros que se educó en el conservatorio. Es un musico de formación reglada y eso se le nota a leguas. Pedro, suena a él solo con identidad propia. Fue un verdadero placer escuchar esa nítida, inteligente y flamenca manera de ejercitar el instrumento.
También Fernanda, estuvo acompañada por Dani Abad al Contrabajo y por Perico Navarro a la percusión. Los tres instrumentistas formaban un trio muy cohesionado y se notaba que aparte de la escuela del conservatorio, se movían como pez en el agua en el flamenco. Esta cuestión, ha evolucionado para bien en los últimos años, desde que el flamenco se estudia también en los conservatorios.
El espectáculo comenzó con Pedro Maria haciendo una introducción preciosa acompañado por el contrabajo y la percusión, al minuto y medio entró en el Escenario Fernanda, arrancando el primer aplauso de la noche. Empezó su actuación haciendo una Malagueña del Mellizo, seguido por tres abandolaos, Rondeña, Fandango de Lucena y Frasquito Yerbabuena. Una pieza muy bien armonizada tanto vocalmente o instrumentalmente. La coordinación del fondo musical con el cante era perfecta.
Siguió su actuación por Solea, aquí se acordó de Fernanda y Bernarda, y también tomas. Se arrimó a la pata negra de la solea haciéndola propia en algunas fases en de su ejecución. Pedro Maria genial en el acompañamiento. Derroche de Pinini y toda su familia en las cantiñas marca de la casa, bien cantadas y acompañadas. Seguidamente hizo unos tientos, como solo los lebrijanos y utreranos saben hacerlo, en este cante hizo el primer acercamiento a la innovación, partió de la manera tradicional y poco a poco se fue transformado en una canción muy bien orquestada y arropada por sus acompañantes, francamente me gustó.
En la mitad de su actuación, Fernanda, quiso en las vísperas de dos fechas terroríficas para el pueblo gitano, recordarlas interpretando el himno internacional gitano. La primera fecha que se conmemora es 30 de Julio de 1749, un intento de exterminio que se le denominó la Gran Redada, conocida oficialmente como Prisión general de gitanos. [] El proyecto, ideado y dirigido por el marqués de la Ensenada, ministro del rey Fernando VI, consistía en recluir separadamente a los hombres y a las mujeres gitanos para que no pudieran reproducirse y conseguir así su extinción.
La otra fecha fatídica de nuestra historia es la del 2 de Agosto de 1944, cuando la sección familiar gitana (Familienzigeunerlager) del campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau fue liquidada. En esa sola noche, miles de hombres, mujeres y niños gitanos fueron asesinados en las cámaras de gas.
El Samudaripen (que significa «la gran matanza» en lengua romaní) es el término utilizado para referirse al genocidio y etnocidio del Pueblo Gitano perpetrado por el régimen nazi y sus aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Se estima que más de 800.000 personas gitanas fueron asesinadas.
Fernanda, cantó el Gelem, Gelem, fantásticamente acompañada por Pedro Maria Peña, David y Perico. Al ser un himno, el público se puso de pie en señal de respeto a su significado. Agradezco de todo corazón a los socios y los asistentes al acto de la peña, el comportamiento ejemplar en ese gesto de solidaridad que por primera vez en la historia se hizo en nuestro pueblo y tuvo que ser en nuestra peña, como dice nuestro amigo Moran, ¡viva el flamenco Caramba!!
El Gelem, gelem (que se traduce del romaní como «Anduve, anduve») es el himno internacional del pueblo gitano. Fue compuesto por el músico serbio de etnia gitana Žarko Jovanović tras sobrevivir al holocausto gitano (Samudaripen). Sus versos recuerdan el dolor de la persecución nazi y rinden homenaje a las familias exterminadas durante la Segunda Guerra Mundial.
Dejo a continuación, la letra oficial en romaní y su traducción al español:
Gelem Gelem Gelem, gelem lungone dromensar. maladilem baxtale Rromençar A Rromalen kotar tumen aven E chaxrençar bokhale chavençar A Rromalen, A chavalen
Anduve, anduve por largos caminos Encontré afortunados romà Ay, romà, ¿de dónde venís con las tiendas y los niños hambrientos? ¡Ay romà, ay muchachos!
Sàsa vi man bari familja Mudardás la i Kali Lègia Saren chindás vi Rromen vi Rromen Maskar lenoe vi tikne chavorren A Rromalen, A chavalen
También yo tenía una gran familia fue asesinada por la Legión Negra hombres y mujeres fueron descuartizados entre ellos también niños pequeños. ¡Ay romà, ay muchachos!
Pangela la neger butar, Undivel Te saj dikhav kaj si me manusa Palem ka gav lungone dromençar Ta ka phirav baxtale Rromençar A Rromalen, A chavalen
Abre, Dios, las negras puertas que pueda ver dónde está mi gente. Volveré a recorrer los caminos y caminaré con afortunados calós ¡Ay romà, ay muchachos!
Opre Rroma isi vaxt akana Ajde mançar sa lumáqe Rroma O kalo muj ta e kale jakha Kamàva len sar e kale drakha A Rromalen, A chavalen.
¡Arriba, gitanos! Ahora es el momento Venid conmigo los romà del mundo La cara morena y los ojos oscuros me gustan tanto como las uvas negras ¡Ay romà, ay muchachos!
Y después de este solemne espacio siguió el espectáculo, con una canción de Bambino interpretada con personalidad propia, imposible de describir había que estar allí para entenderlo.
Termino haciendo unas bulerías muy distintas a lo que estamos acostumbrados a escuchar, no era simples cumples por bulería, era Fernanda que versionaba trozos de canciones con identidad propia, en los años que tengo que ya son muchos no había visto a nadie interpretar a ritmo de bulería de esa manera.
En definitiva haciendo honor al título de su espectáculo “Epifanía”, Fernanda hizo una revelación y la exteriorizó de manera distinta desde la comprensión profunda del flamenco de raíz. Enhorabuena Fernanda, profesionales inquietas y con raciocinio, es lo que le hace falta a este Flamenco Contemporáneo, para que verdaderamente pueda mantener y enriquecer la esencia del flamenco en su evolución.

