Uno de los datos más señalados de la jornada fue el 35 aniversario de la Centuria Romana del Señor de la Humildad, convertida ya en una presencia inseparable de esta hermandad. Su llegada por la calle Obispo Salvador Barrera, entre aplausos y con el pasillo abierto por costaleros y hermanos, volvió a dejar una de las escenas más características del Miércoles Santo marchenero. La formación rindió además homenaje este año a José Romero Pérez, invitado a desfilar junto a la centuria en reconocimiento a su trayectoria y vinculación con la corporación.
A las ocho de la tarde se abrieron las puertas de la capilla y comenzó a avanzar la cruz de guía por el patio de naranjos del convento. Poco después se produjo la salida del paso de misterio, en una maniobra seguida con expectación por los presentes. El Señor de la Humildad y Paciencia volvió a presentarse en la calle entre el recogimiento del público y las órdenes de la cuadrilla, en una de las salidas más complejas y simbólicas de la Semana Santa local.
Antes del avance del misterio se volvió a celebrar uno de los momentos más singulares del patrimonio inmaterial marchenero: la lectura de la sentencia y el pregón del ángel, una tradición ligada a esta hermandad que sigue conservando un fuerte valor simbólico dentro de la Semana Santa de Marchena. Tras ese instante, el paso fue prendido por la centuria y comenzó su caminar por la calle Santa Clara.
La hermandad presentó además varias novedades en esta estación de penitencia. El Señor estrenó un broche con el lema JHS y recuperó una estética que evoca estampas antiguas, con la antigua corona de espinas, las potencias y el sudario tradicional de su ajuar. También se culminó el cuerpo de acólitos y turiferarios con nuevas dalmáticas y ropas de monaguillo para ambos pasos, aumentando a diez el número de servidores en cada uno de ellos.
En el apartado floral, el paso de misterio lució clavel sangre de toro, matthiolas, iris, allium, eryngium y helechos de cuero, componiendo un conjunto de gran fuerza cromática en tonos rojos y morados. El paso de palio de la Virgen de los Dolores, por su parte, llevó rosas mondial blanco roto, flor de arroz y helechos de cuero.
La nueva junta de gobierno encabezada por Francisco Núñez afrontó así su primera salida procesional al frente de la hermandad. Núñez, estrechamente vinculado desde hace años al trabajo interno de la corporación y al paso de misterio, asumió este Miércoles Santo una jornada especialmente significativa también en el plano personal y familiar, ya que su hijo Ángel Núñez ha sido este año pregonero juvenil de la Semana Santa de Marchena y le acompaña en el trabajo del martillo.
La Virgen de los Dolores protagonizó igualmente otro de los grandes momentos de la tarde con una salida limpia y elegante desde Santa Clara. El palio, acompañado este año por la banda de música Álvarez Quintero de Utrera, avanzó con la candelería encendida en una de las maniobras más delicadas del recorrido. La cuadrilla volvió a responder con solvencia a una salida de gran dificultad técnica, mientras la dolorosa lucía su diadema, su puñal y el manto recuperado para las calles de Marchena.
La corporación dejó también ver el crecimiento de sus tramos infantiles y juveniles, con abundancia de pequeños nazarenos en una tarde que confirmó el buen momento de la hermandad en número de participantes. Ese aumento del cortejo se interpretó además como una de las razones por las que la cofradía busca ajustar tiempos y agilizar su discurrir por las calles.
La jornada, acompañada por una temperatura favorable y una notable afluencia de público, volvió a confirmar el peso de la Hermandad de la Humildad dentro del Miércoles Santo marchenero. Entre el sonido de la centuria, los estrenos patrimoniales, la salida de sus titulares y la respuesta de hermanos y devotos, Santa Clara volvió a convertirse en uno de los grandes focos de la Semana Santa de Marchena.
La cofradía avanzó después por Niño de Marchena, San Sebastián y los Cantillos, desplegando en la calle la magnitud de una corporación que en 2026 ha expedido 685 papeletas de sitio. No es una cifra menor. Es el reflejo de una hermandad viva, sostenida por un notable relevo generacional, por una centuria numerosa, por penitentes, acólitos, tramos infantiles y costaleros que convierten la estación de penitencia en un hecho colectivo, en un latido extendido por toda la ciudad.
En los Cuatro Cantillos, donde la Semana Santa de Marchena siempre parece concentrar un plus de emoción, los pasos ofrecieron algunas de las estampas más buscadas de la noche. Allí, el Señor pareció aún más ensimismado en su dolor callado, mientras el público seguía cada chicotá con el respeto que despiertan las cofradías que no necesitan estridencias para imponerse.
https://flic.kr/p/2s5i2c6
https://flic.kr/p/2s5ook9
https://flic.kr/p/2s5oT92
https://flic.kr/p/2s5i2iU
https://flic.kr/p/2s5i2eR
https://flic.kr/p/2s5pAUs
https://flic.kr/p/2s5pASi
https://flic.kr/p/2s5i2h6
https://flic.kr/p/2s5pAWM
https://flic.kr/p/2s5pAY5
https://flic.kr/p/2s5pASi
https://flic.kr/p/2s5nyrm
https://flic.kr/p/2s5nypT
https://flic.kr/p/2s5i2c6
https://flic.kr/p/2s5nymb
https://flic.kr/p/2s5oo5u
https://flic.kr/p/2s5oo8a


