Cuando el visitante se adentra en la Plaza Ducal al caer la noche, el silencio parece revelar capas superpuestas de historia. Los faroles iluminan las fachadas, el empedrado conserva la huella de procesiones, pregones, corridas de toros y ajusticiamientos. Este espacio, también conocido como Plaza Nueva o Plaza Arriba, es el corazón cívico de Marchena desde hace más de quinientos años.
Orígenes, fundaciones y reformas
La plaza aparece documentada ya en el siglo XVI como espacio abierto en los arrabales próximos al palacio de los Duques de Arcos. Su configuración actual es fruto de las reformas acometidas entre 1701 y 1705 por Joaquín Ponce de León, VII Duque de Arcos, bajo la dirección del arquitecto madrileño Alonso Moreno, que ordenó las fachadas y amplió las Casas Consistoriales. El recinto, de gran regularidad, quedó integrado en la trama urbana como plaza mayor, escenario de actos públicos y eje social de la villa.
Los Capuchinos y la conexión con Nápoles
En 1650, el duque Rodrigo Ponce de León fundó, “dentro del palacio”, el Convento de los Ángeles Custodios de frailes capuchinos. La fundación tuvo bula papal y respondió a la creciente implantación de esta orden reformada en Andalucía. El vínculo con Nápoles se reforzó cuando, en el contexto de la rebelión napolitana contra la Corona española (1647–1648), frailes capuchinos intercedieron para salvar la vida del Duque, entonces virrey, un gesto que consolidó la devoción y la gratitud de la familia Ponce de León hacia la orden.
Escenario de poder y vida pública
La Plaza Ducal ha sido, durante siglos, el lugar donde se escenificaba el poder político y la autoridad. Corridas de toros: Documentadas desde 1504, 1540 y 1549, siempre bajo patronazgo de la Casa Ducal. En 1530, Pedro Ponce de León, hermano del duque Luis Cristóbal, destacó en el toreo a caballo con lanza, modalidad propia de la nobleza. Las corridas se celebraban en plazas mayores porque eran espacios amplios, cerrables y de fácil acceso para el público. La lidia a pie se generalizó en el siglo XVIII, pero en Marchena las corridas ecuestres siguieron celebrándose como espectáculo aristocrático hasta bien entrado ese siglo.
Corpus Christi: Ya en el siglo XVII la plaza se engalanaba para las procesiones del Corpus, con altares, colgaduras, representaciones teatrales y encierros festivos. Ejecuciones públicas: Hasta finales del siglo XIX, la Plaza Ducal fue lugar de ajusticiamientos, como el de Francisco López Conejero en 1880, aprovechando la cercanía de la cárcel.
Mancebías: Documentadas en el primer tercio del siglo XVI, la presencia de prostíbulos en torno a la plaza se mantuvo de forma intermitente hasta bien entrado el siglo XX; vecinos recuerdan casas de trato en la zona todavía en la década de 1970.
El flamenco y sus nombres propios
La Plaza Ducal es también cuna y escenario del flamenco marchenero. Aquí nació en 1907 Melchor Jiménez Torres, “Melchor de Marchena”, guitarrista gitano de referencia, considerado uno de los grandes maestros del toque flamenco, acompañante de figuras como Manolo Caracol o Antonio Mairena. Era hijo de familia cantaora y sobrino de María del Carmen Reyes Torres, “La Gilica” (nacida en 1866), autora de dos estilos de soleá, uno de ellos conocido como el “jaleíllo de la Plaza Arriba”.
Otros artistas vinculados a la plaza fueron Juan “El Caeno” (1933–2004), cantaor versado en saetas y martinetes, y Enrique de Melchor (1950–2012), hijo de Melchor, que dedicó composiciones a Marchena y a la memoria de su padre.
Semana Santa y la coronación de la Soledad
Cada Viernes Santo, la Plaza Ducal acoge el Mandato de la Hermandad de Jesús Nazareno, una representación pública de la sentencia de Pilatos que se remonta a siglos atrás y que confiere a este espacio un papel único en la liturgia andaluza.
En septiembre de 2024, la plaza fue escenario de la coronación canónica de la Virgen de la Soledad, conocida como “la Cernicalera”. Para la ocasión, el espacio se transformó en un jardín renacentista y barroco, con fuentes, cipreses y ornamentación efímera que evocaban la estética cortesana del Siglo de Oro, congregando a miles de personas.ç


