Icono del sitio Marchena Noticias. Marchena Secreta. Marchena Turismo. El tiempo en Marchena. Sucesos Marchena. Turismo en Marhena. Marchena Noticias

Los molinos históricos de Marchena: aceite, trigo y un viejo molino de viento flamenco

Marchena no tuvo “un” molino: tuvo un pequeño mundo de molinos. En sus documentos aparecen molinos aceiteros, molinos harineros movidos por el agua del Corbones, tahonas, fábricas de harina y hasta un molino de viento traído desde Flandes en el siglo XVI. La cifra, por tanto, cambia según lo que contemos.

La fotografía más clara del primer tercio del siglo XIX dice que Marchena tenía 31 molinos de aceite y tres molinos harineros sobre el río Corbones. Es decir, 34 molinos documentados en ese momento, sin contar el antiguo molino de viento ni otros molinos que aparecen en épocas posteriores. José Alcaide Villalobos recoge para la villa 14 hornos de pan, tres molinos harineros en el Corbones y 31 molinos de aceite; además, señala que esos 31 molinos aceiteros producían 11.874 arrobas de aceite al año.

Pero la historia no se queda quieta. Los mapas y estudios locales elevan el máximo conocido de molinos aceiteros a 35 en 1861. Después llegó el declive: 19 en 1875, 23 en 1901, 13 en 1930 y apenas restos o supervivencias en el siglo XX. El estudio de María del Carmen Parias Sáinz de Rozas sobre las haciendas de olivar de Marchena, publicado en las Actas de las IV Jornadas sobre Historia de Marchena, es una referencia académica clave para entender ese paisaje olivarero.

Dónde estaban

Los molinos de aceite se repartían entre el casco urbano, el ruedo agrícola y las propiedades conventuales. No siempre conocemos la ubicación exacta de cada uno, porque muchos documentos citan al propietario y no la calle. Aun así, las fuentes permiten situar varios puntos:

En la calle Santa Clara estaba el molino vinculado al convento de Santa Clara, que rentaba 1.100 reales, y en la memoria oral del siglo XX aparece también el molino de Cortés en esa misma calle.

En Fontinas se ubicaba el molino aceitero del convento de San Agustín, que tras la Guerra de la Independencia sufrió robos en puertas, ventanas, cerrojos y fábrica interior.

En el Vallisco estaba el molino de Miguel Moreno; junto a los depósitos de agua de la carretera, el de José Aguilar Barea; en la calle Duarte, el de Cesáreo García Rubio, al lado del molino de Mariano Sanz; y en la calle Pernía, el de Antonio “El Granaíno”. También se citan el molino de Pepe Romero frente a la Industria Aceitunera Marciense, otro frente a la iglesia de Santa Isabel y otro en la finca La Cobatilla, propiedad de Mercedes de Sal y Sanz.

Un mapa de 1826 recoge además los molinos de San Andrés, Terneros, Guardaplata y Montiel, nombres que suenan casi como mojones de una Marchena agrícola ya desaparecida.

El molino de Mariano Sanz es citado como el molino antiguo mejor conservado de Marchena: mantuvo almazara, prensas hidráulicas, tinajas, correas, bombas de transmisión, cuadras, pajares, pozo y espacio para el alpechín. El de Los Pérez, situado frente a Mercadona según la fuente local, aparece como el último molino antiguo en funcionamiento durante buena parte del siglo XX.

Los molinos harineros del Corbones

Marchena también molía trigo. La documentación de 1815 habla de tres molinos harineros dentro del término, movidos por el agua del Corbones. En los expedientes se citan el molino de La Caridad, el molino de don Joaquín Clasevout y el molino de San Pedro.

La Diputación de Sevilla, en su información turística sobre el río Corbones, amplía la memoria hidráulica y afirma que sus aguas llegaron a mover hasta siete molinos harineros en Marchena. Esto no contradice necesariamente la cifra de tres: una fuente habla de los molinos documentados en un momento administrativo concreto; la otra resume una serie histórica más amplia del río.

El molino de viento de San Miguel

La pieza más singular es el molino de viento del barrio de San Miguel. La documentación citada en La Marchena Secreta habla de Maese Pedro Jaus, “el flamenco”, vecino de Sanlúcar de Barrameda, a quien en 1549 se le dieron 400 ducados para ir a Flandes y traer un molino de viento de madera para moler trigo.

La toponimia conserva una pista preciosa: cerca de La Ventilla se menciona el cerro del molinete de viento, asociado al abastecimiento de agua y a la antigua fuente de San Antonio.

Saber más

Fuentes principales consultadas: José Alcaide Villalobos, Marchena siglo XIX, tomos I y II; La Marchena Secreta; Ruta del León; María del Carmen Parias Sáinz de Rozas, Las haciendas de olivar de Marchena; informe del IAPH sobre la comarca Morón-Marchena, que destaca la importancia de molinos harineros hidráulicos y almazaras en el patrimonio industrial de la zona.