Una calle del recinto histórico de Marchena conserva el apellido Pernía. Detrás de ese nombre aparece la figura de Luis de Pernía, veterano capitán de la frontera granadina, alcaide de Osuna y compañero de armas del joven Rodrigo Ponce de León. Los documentos y las crónicas lo sitúan entre Osuna, Marchena, Estepa, Archidona y Carmona, donde murió durante las luchas nobiliarias del siglo XV.
Su nombre reaparece al investigar el acta de toma de posesión de Osuna y del castillo de Cazalla por Alfonso Téllez-Girón, primer conde de Ureña. Luis de Pernía actuó como representante del nuevo señor. No era, por tanto, un soldado ocasional: era un hombre de confianza de la casa de Girón, con capacidad para mandar tropas, custodiar fortalezas y convertir una orden señorial en posesión efectiva.
El veterano que salió al encuentro del ejército granadino
El estudio de Marcelin Defourneaux sobre la batalla del Madroño, publicado en el Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, lo presenta como «el ya viejo alcaide de Osuna». En la primavera de 1462, una importante fuerza del reino nazarí penetró por las tierras de Estepa, Teba, Osuna y Écija, llevándose ganado y cautivos. Las cifras cambian según los cronistas medievales y no deben tomarse como un recuento exacto.
Pernía organizó la defensa y avisó a los núcleos vecinos. Rodrigo Ponce de León, que rondaba entonces los dieciocho años, salió de Marchena y se reunió con él cerca de Osuna. Durante el camino se agregaron combatientes hasta formar, según una de las crónicas, unos 260 jinetes y 600 peones. La fuerza cristiana seguía siendo inferior, pero consiguió presentar batalla cerca del río Yeguas, en el paraje llamado del Madroño o Madroñal.
Las versiones no coinciden en todos los movimientos ni en cuál de los dos jefes tomó la iniciativa. Alonso de Palencia convierte a Pernía en el alma de la resistencia; otros cronistas conceden mayor protagonismo al futuro marqués de Cádiz. Lo seguro es que ambos aparecen juntos y que Marchena aportó hombres a una respuesta militar organizada desde Osuna.
Una carta conservada en PARES
El episodio dejó una huella documental directa. PARES conserva una carta de Fernando de Narváez, alcaide de Antequera, dirigida a Enrique IV, relacionada con la reclamación de Rodrigo Ponce de León y Luis de Pernía sobre una parte del beneficio obtenido después de aquella campaña. La pieza resulta especialmente valiosa porque permite contrastar los relatos heroicos de las crónicas con las disputas políticas y económicas surgidas tras el combate.
De Osuna a la conquista de Archidona
La trayectoria de Pernía estuvo estrechamente ligada a Pedro Girón. La investigación sobre los primeros alcaides de Archidona señala que era alcaide de Osuna cuando Girón conquistó aquella plaza en 1462 y que desempeñó un papel fundamental en la operación. Otros documentos lo sitúan tomando posesión de Archidona en nombre del señor y participando en las redes militares que unían las fortalezas de Osuna, Morón y Arahal.
Su oficio de alcaide tenía una dimensión mucho mayor que la simple vigilancia de un castillo. Administraba una plaza, dirigía su guarnición, movilizaba recursos y respondía ante el señor al que servía. En una frontera inestable, era al mismo tiempo militar, agente político y representante territorial.
La muerte en las calles de Carmona
Una década después, Luis de Pernía volvió a aparecer junto al bando de los Ponce de León, pero ya no frente al reino nazarí. Las casas de Arcos y Medina Sidonia disputaban el control político de Sevilla y de distintas fortalezas del entorno. Durante el intento de tomar Carmona, Pernía murió el 26 de marzo de 1472, alcanzado por un disparo de espingarda efectuado, según la tradición cronística, por un joven barbero.
La escena refleja el cambio de escenario de la guerra medieval. El veterano acostumbrado al campo abierto cayó en un combate urbano, entre calles y posiciones fortificadas, donde un arma de fuego portátil podía terminar con la vida del caballero más experimentado.
¿La calle Pernía recuerda realmente a Luis?
Marchena Secreta ya había relacionado la calle Pernía con este capitán en un reportaje sobre la memoria histórica del callejero y volvió a citar el topónimo en el artículo dedicado a las batallas medievales presentes en los nombres de sus calles.
La asociación es histórica y verosímil: Pernía combatió con Rodrigo Ponce de León, movilizó tropas de Marchena y murió defendiendo los intereses del bando de los Ponce. Sin embargo, no se ha localizado todavía el acuerdo municipal, padrón o escritura que demuestre de manera definitiva que la calle recibió el nombre en su honor. Por ello debe presentarse como una hipótesis sólida pendiente de confirmación documental, no como una certeza cerrada.
Tampoco debe confundirse a este Luis de Pernía del siglo XV con Luis de Pernía y Girón, a quien se concedió el condado de Pernía en el siglo XVIII. Son personajes de épocas distintas.
Un hombre entre tres ciudades
Osuna conserva su memoria como alcaide y organizador de la frontera; Marchena, como aliado y compañero de armas de Rodrigo Ponce de León; y Carmona, como escenario de su muerte. El apellido grabado en el callejero marchenero puede ser así la última sombra urbana de un capitán que ayudó a articular el poder de los Girón y los Ponce en la Andalucía del siglo XV.
Fuentes: PARES–Portal de Archivos Españoles; Marcelin Defourneaux, «Un episodio de la frontera de Granada»; estudio «Los primeros alcaides de Archidona (1462-1513)»; trabajos sobre los conflictos entre Ponce de León y Guzmán publicados en Dialnet, Archivo Hispalense y repositorios universitarios. Las fechas y cifras controvertidas se han expresado con cautela, atendiendo a las diferencias entre las crónicas.