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Luis Salas: el experto que confirmó que el intento de independencia de Andalucia fue real y que el Señor de Marchena estuvo implicado

Pero Medina Sidonia en su confesión dijo que no había tomado pasos concretos hacia la sedición excepto escribir a “aquellos que tenían poder en Andalucía”, y trató de casar a su hijo con la hija del Duque de Arcos o la hija del Duque de  Braganza.
El Duque de Arcos y el de Medina Sidonia acordaron casar a sus hijos, siendo mediador el padre Juan de San Julián, de la Mercedarios Descalzos, de los que el Duque de Medina Sidonia fue patrono provincial.
Por el pacto matrimonial cada señor depositó 100.000 ducados a nombre de la otra parte en caso de matrimonio para que la parte contraria pueda usar el dinero de la otra; y el Rey nunca fue mencionado excepto con referencia a la «real autoridad” necesaria para asegurar que la herencia de los restantes.
Felipe IV solo dos años antes se había opuesto al matrimonio de Medina Sidonia con Catalina Ponce de León -hija del Duque de Arcos-, lo que probablemente explica por qué el contrato con todas sus garantías y prisas, deliberadamente Ignoró la voluntad del rey.
Tras la visita de Haro a Andalucía, el Duque de Arcos fue expulsado de Andalucia a Cuenca hacia una misión que no quería, lo que indica que su participación en el levantamiento proyectado era, como mínimo, ambigua o sospechosa.
Unos meses después, Juan de Santaelices, miembro de la judicatura de Sevilla, le contó al rey sobre sus tratos con el duque de Arcos, que retrasaba su partida para Cuenca.  En una reunión de medianoche a medio camino entre Sevilla y Marchena, donde vivía el Duque, y en la presencia de Juan Pantoja, el Duque de Arcos dijo no saber nada de que el Duque de Medina Sidonia se había escapado a Sanlúcar hasta que escuchó la noticia por Santaelice, manifestó su total lealtad a la rey, diciéndole “que mientras Medina Sidonia fue desleal al rey, podría despreocuparse del Duque de Arcos».
“Al día siguiente partió para Cuenca, ofreciendo a sus vasallos de Marchena en lugar de los de Medina Sidonia para defender Cádiz. Al menos, esto parecería demostrar que la nobleza andaluza sabía que algo estaba pasando y no lo denunció», a la espera de ver de qué lado soplaba el viento. El duque de Arcos, el segundo noble más influyente de la Baja Andalucía, podría haber sido un aliado clave para los conspiradores.
Se produjo la confesión de culpabilidad del Duque de Medina Sidonia ante el rey y el Notario Mayor del Reino donde negaba su intención de proclamarse rey de Andalucía. Se hizo prisionero al marqués de Ayamonte, primo del Duque por negarse a acudir a la corte y fue condenado a la confiscación de sus bienes y a la pena de muerte. La ejecución se llevó a cabo en el Alcázar de Segovia el día 12 de diciembre de 1648, degollando como traidor.
EL TRASFONDO DE LA CONJURA
La conjura coincidió con momentos dramáticos para la Corona en 1640, como la sublevación de Cataluña en plena guerra contra Francia y el levantamiento de Portugal que terminaría con la independencia de este país, entre otras cosas porque Medina Sidonia desatendió la llamada del monarca para luchar contra los portugueses. El nuevo rey de Portugal, el duque de Braganza, estaba casado, precisamente, con una hermana del duque de Medina Sidonia
Cuando en 1640 los nobles lusos coronaron al duque de Braganza  Rey de Portugal, Felipe IV encarga al duque de Medina Sidonia que reúna un ejército andaluz de 10.000 hombres para atacar Portugal. Pero el ejército no avanzaba y surgían todo tipo de sospechas asi que el Rey envía desde Madrid, a Antonio de Isasi, que descubre una carta remitida por el Marqués de Ayamonte al Duque de Medina Sidonia, en la que quedaba al descubierto la conspiración y el Rey lo llama a Madrid.
Guzman era dueño de la casa nobiliaria más antigua y rica de Andalucia y de Castilla, jefe militar de Andalucía y sus costas occidentales y su hermana Luisa de Guzmán era reina portuguesa tras casarse con el duque de Braganza en 1632.
El estudio de Salas Almela concluye que el suceso supuso la caída en desgracia de la Casa de Medina Sidonia, después de casi cuatro siglos de ininterrumpida preponderancia social, y además contribuyó a la caída del poder del Conde-Duque de Olivares. Para el propio Felipe IV la conjura de Medina Sidonia supuso la pérdida de toda oportunidad de responder con celeridad a la rebelión de Portugal.
FUENTES
«La conspiración del IX duque de Medina Sidonia (1641). Un aristócrata en la crisis del Imperio español». Luis Salas Almela Profesor de la Universidad de Córdoba