El estado de las estaciones de ferrocarril de Marchena y Pedrera ha vuelto a situarse en el centro del debate político y social tras las denuncias públicas de ambos municipios por el cierre prolongado de sus instalaciones, una situación que contrasta con la normalidad con la que permanece abierta y operativa la estación de Osuna, dentro de la misma línea de media distancia Sevilla Málaga.
En el caso de Pedrera, la alcaldesa Lucía Ruiz ha reclamado de nuevo soluciones urgentes a ADIF, denunciando que la estación del municipio lleva casi dos años cerrada al público, obligando a las personas usuarias a esperar los trenes a la intemperie, sin un espacio adecuado para resguardarse del frío, la lluvia o el viento.
La regidora recordó que hace seis años la ciudadanía de Pedrera protagonizó un encierro en la estación para exigir el restablecimiento del tráfico ferroviario tras el derrumbe del puente de Aguadulce, y subrayó que “hoy ni siquiera podríamos encerrarnos, porque la estación está cerrada”. Ruiz alertó de una merma clara en la seguridad y la dignidad del servicio público, denunciando además la ausencia de aseos y servicios básicos, pese a que la estación da servicio a estudiantes, personas mayores y trabajadores que se desplazan a diario a Sevilla o Málaga.
Una situación similar se vive en Marchena, donde el estado de la estación ha sido denunciado tras la visita de la diputada nacional de Vox Reyes Romero y del concejal del mismo grupo municipal José Carlos Delgado, quienes alertaron del deterioro generalizado de las instalaciones y del cierre del edificio al público.

El edil marchenero detalló que la estación presenta signos evidentes de abandono y vandalismo, carece de personal y permanece cerrada, sin iluminación ni servicios operativos. Según denunció, los aseos se encuentran precintados y en estado ruinoso, los andenes no cuentan con marquesinas que protejan a los usuarios del sol o la lluvia y no están adaptados para personas con discapacidad. A ello se suman trenes con filtraciones de agua, retrasos frecuentes, suspensiones de servicios y una reducción progresiva de frecuencias.
Delgado añadió que las infraestructuras ferroviarias se encuentran “destrozadas”, alertando también de la existencia de un paso a nivel considerado muy peligroso, cuya eliminación lleva años anunciándose sin que se haya ejecutado. En sus declaraciones públicas, calificó la situación de “insostenible” y responsabilizó de este deterioro a la gestión socialista de las infraestructuras ferroviarias.
Durante la visita, también se recordó el derrumbe del muro que ha obligado en numerosas ocasiones a interrumpir el servicio entre Arahal y Marchena, así como otros problemas estructurales que afectan de forma recurrente a la línea de media distancia.

