Osuna vivió este domingo una de esas jornadas que no se miden solo por el reloj, sino por la memoria. Nuestro Padre Jesús Nazareno volvió a caminar de forma extraordinaria por las calles de la villa con motivo del 450 aniversario fundacional de su Hermandad, en una salida que convirtió la madrugada y la mañana ursaonense en una larga expresión de fe, gratitud y pertenencia.

La jornada comenzó muy temprano, a las 5:00 horas, con la salida de la venerada imagen para presidir la Misa Pontifical celebrada a las 6:00 horas en la puerta de la Antigua Audiencia, en la calle La Cilla. Tras la celebración religiosa, el cortejo inició su recorrido extraordinario por las calles Carrera, Aguilar, Barbaeza, La Cilla, Esparteros, Sor Ángela de la Cruz, Sevilla, Plaza Mayor y de nuevo Carrera, en un itinerario preparado para acercar al Señor a distintos puntos del municipio.
No fue una procesión más. El Nazareno salió por los 450 años de historia de una corporación profundamente unida a Osuna, pero también con un gesto de especial significado: visitar simbólicamente a los enfermos y mayores de la localidad, representados por los usuarios de las residencias Hermano Francisco, Hermanas de la Cruz, Aura-Virgen de Belén y Claros. En esa intención estuvo buena parte del sentido de esta salida extraordinaria: llevar la devoción allí donde la espera se hace más silenciosa y donde la presencia de Jesús Nazareno cobra un valor especialmente humano.
Desde primera hora, las calles fueron tomando el pulso propio de las grandes ocasiones. Balcones, fachadas, sillas preparadas para la Eucaristía y el discurrir ordenado de hermanos, devotos y vecinos dieron forma a una jornada marcada por la solemnidad, pero también por la cercanía. La Hermandad había previsto además puntos de reparto de agua en calle Esparteros, calle Sevilla y Carrera, a la altura de CajaSur, así como un dispositivo sanitario especial ante las altas temperaturas y la previsión de gran afluencia.
La música acompañó también este regreso extraordinario del Señor a las calles. La Agrupación Musical Virgen del Buen Suceso de Los Corrales participó desde la salida hasta la misa estacional, mientras que la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de los Gitanos acompañó el recorrido desde el final de la celebración religiosa hasta la entrada.
Al cierre de esta crónica, Nuestro Padre Jesús Nazareno encara ya el último tramo de su recorrido extraordinario, arropado por Osuna y por una devoción que ha vuelto a demostrar que sigue viva cuatro siglos y medio después. La entrada está prevista aproximadamente dentro de una hora, poniendo fin a una jornada que quedará escrita en la historia reciente de la Hermandad y en la memoria sentimental de todo el pueblo.

