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Porqué el cultivo del olivar se extendió en el siglo XIX en los pueblos Andaluces

Los cambios sociales y la parcelación de las tierras con la llegada de nuevos propietarios tras la desaparición del sistema señorial feudal favorecen el auge del olivar de los siglos XVIII y XIX. Hasta 1868 los propietarios privados no entran al negocio del olivar. La Desamortización saca a la venta las tierras de la iglesia.

30.000 fanegas de tierra de Marchena controlaban en el antiguo régimen el clero, el ducado y el Ayuntamiento hasta el XIX, según informa María Parias en el estudio de las haciendas del olivar de Marchena. En esta estructura económica el olivar ocupaba un papel secundario, siendo nuestro campo principalmente cerealista.

El olivar ocupaba el 3% de las tierras en el XVIII y un 22% en el siglo XX según Parias con unas 33 haciendas del olivar.  El Molino de Mariano Sanz es el único molino antiguo que actualmente se conserva en Marchena, aunque ya sin la enorme viga que se disponía bajo la torre. Mariano Sanz su actual propietario, nos informa de que fue su abuelo Mariano Sanz Pevidal-que se instala en Marchena procedente de La Rioja- el que lo compró, pero ya existía con anterioridad. Estuvo funcionando hasta los años 40 y tenía una capacidad de unos 3000 kilos.

 

Tiene una almazara integra, con dos tipos de prensa hidráulica, tinajas (de 10 a 15), correas y bombas de transmisión. Cuenta además con cuadras, pajares, corral para orear el trigo, hueco para alpechín, alfarge con piedra asimétrica. Tinaja para remojar y limpiar los capachos y un pozo.
Mariano Sanz recuerda que en los años 40 existían en Marchena los molinos de Cortés (Calle Santa Clara), Miguel Moreno (Vallisco), José Aguilar Barea (junto a los depósitos de agua en la carretera), Cesáreo García Rubio en la calle Duarte justo al lado del molino de Mariano Sanz.

Antonio El Granaíno tenía un molino en la calle Pernía.  Pepe Romero tenía otro molino frente a la Industria Aceitunera Marciense. Mercedes de Sal y Sanz tenía otro molino frente a la iglesia de Santa Isabel y otro en la finca La Cobatilla.  En el mapa de 1826 aparecen los Molinos de San Andrés y de Terneros, Molino de Guardaplata y Molino de Montiel.

 

Condena al Duque de Arcos  por fraude

En 1767 Francisco Sarmiento denuncia que el Conde de la Roca y el Duque de Arcos la reclamaban respectivamente cuatro y doce maravedíes por arroba en concepto de fiel medidor del aceite y vino, cuando solo uno podía cobrarlo. El juicio se celebró en la Audiencia de Sevilla que condenó al Duque de Arcos a una multa de cien ducados por cobrar de forma ilícita dichas rentas y cometiendo fraude a todos los vecinos de Marchena y el resto de sus municipios.

 

Se determinó que José Benjumea y Rios nombrado por el Conde de la Roca ya era el fiel medidor de Marchena lo que suponía que nadie más podía nombrar medidores ni pesadores. José Perea llegó a Marchena pretendiendo ser medidor nombrado por Diego de Arratia Administrador del Estado de Arcos con grave daño para los intereses del Conde de la Roca porque muchos vecinos se negaban a pagar «por la confusión que ocasiona este abuso».

 

Se demostró que Vicente de Vera y Aragón, Conde de la Roca y coronel de Badajoz había comprado en 1643 los derechos de fiel medidor de Marchena al Duque de Arcos que los vendió por “causa onerosa”. El Duque de Arcos se defendió diciendo que desde1541 poseía los derechos de correduría y se los reclamó al iniciador del pleito, Francisco Sarmiento, que se libró de pagar el impuesto del fiel medidor pero no el de correduría “deteniendo los despachos de la ventas hasta que les pagasen».
1767-12-23. OSUNA,C.175,D.95.

Evolución y número Molinos aceiteros (Marchena)

En 1808 había 19 molinos aceiteros, en 1837 aumenta hasta alcanzar los 20, en 1861 ya había 35, baka a finales de siglo y en 1875 quedaban 19, en 1901 vuelven a subir hasta los 23, de los que en 1930 quedaban 13 y hoy quedan 2.