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Villancicos y otras músicas populares de Marchena, dignos de proteger y estudiar

La música es la única parte del pasado que sigue viva. Escrita en un papel y guardada en un archivo de hace siglos hoy podemos oir como sonaba la historia de Marchena en distintos periodos gracias a su rica tradición de músicas populares que sigue en nuestros días.

LOS VILLANCICOS MÁS ANTIGUOS

Las Coplas hechas por Cristóbal de Pedraza, criado del Duque de Arcos, para los maitines de la Navidad impresos en pliegos de cordel en Sevilla por Juan Varela de Salamanca, en 1517-1518, son según los expertos el antecedente más antiguo de los pliegos de villancicos impresos en Sevilla y también de los más antiguos que se oirían en la corte ducal marchenera.

Milo ke Mandarini - El Siglo de Oro y la Diáspora Sefardí. Tan buen ganadico (Juan del Encina)

Sevilla fue ciudad pionera en España en imprimir villancicos en pliegos de cordel , para ayudar a los fieles a seguir el canto. Tras el relacionado con el señor de Marchena, el más antiguo está fechado en 1612-1613 en la catedral de Sevilla. El villancico es una forma musical y literaria, entre lo popular y lo culto, que se componía para las grandes festividades de la Iglesia, desde Navidad hasta el Corpus o la Asunción, que tenían gran difusión y llenaban templos de público ávido de oírlos.

La Jeringoza, un baile popular del siglo XVI

La Jeringoza es un baile popular y juego infantil que aún recuerdan las abuelas de Marchena, con origen en el siglo XVI registrado en toda España y parte de América.  De acuerdo con Sachs se trata de una danza de galanteos propia de los ritmos iniciáticos de fertilidad, cuya característica más curiosa es aquí el continuo cambio de pareja en cadena.
Jeringoza es la palabra usada en la provincia de Cádiz, Ecija y Marchena como un baile con el que se rematan las veladas mientras que en Sevilla se usa Gerigonza, y lo mismo en Granada. En Canarias y Portugal se llama El fraile cornudo nombre que pretende ridiculizar a los frailes que se aprovechaban de la caridad de la gente para aprovecharse del pueblo.  También se usa en México, Argentina y Venezuela.

Según Eduardo M. Torner, la primera versión del XVI pudo haber servido para «Sacar los demonios del cuerpo» por eso se refiere a la serpiente maldita (Tornet 1969. Num 195). Esta versión antigua se conserva en una composición de Mateo Flecha llamada Jubilate. Para otras fuentes se trata de una letra alusiva al triunfo de la Inmaculada sobre el pecado y sería una composición impulsada por los franciscanos.

San Juan tiene uno de los mayores archivos históricos de villancicos de Andalucía

El archivo musical de la parroquia de San Juan de Marchena -es el tercer mayor archivo musical del antiguo Arzobispado hispalense, tras la catedral de Sevilla y la Colegiata de Jerez- tiene catalogados 97 villancicos de un total de 250 obras la mayoría del XVIII que se han conservado a diferencia de otros archivos.
El villancico es una forma musical y poética de naturaleza popular, cantadas por los villanos o habitantes de las villas, -sin temática religiosa- que se populariza en Castilla a través del Cancionero de Palacio (1474-1516), con Juan del Enzina como compositor principal o el Cancionero de la Colombina (1490) aunque su raíz esté en las cancioncillas mozárabes del siglo XI.
Durante siglos, la misa de maitines celebrada al amanecer del día de Navidad fue la más importante del adviento en la Parroquia Matriz de San Juan. Los villancicos compuestos para ese día tienen una rica simbología  en torno al sol y al poder terrenal. La navidad oculta fiestas ancestrales como el solsticio de invierno o las saturnales romanas.
En sus inicios aún los villancicos no eran melodías navideñas sino, formas musicales tomadas de la tradición oral que se tocaban en cualquier momento del año.

Como muestra el Villancico para el Corpus del maestro Vázquez fechado en Montilla en 1827, las composiciones para la Concepción de 1578, el Villancico para la función del Patronato de la Virgen de Gracia de Carmona de 1807 o el dedicado a la Virgen los Desamparados de Marchena en 1819.

Villancicos de negros en las partituras de San Juan de 1712

La influencia del África subsahariana está detrás de la revolución armónica y rítmica que en torno a 1600 afectó a la música española infiltrada en los compases y ruedas de acordes desembarcados en Lisboa y Sevilla como zarabandas, chaconas, folías y guineos.

Desde su inicio a su fin los Duques de Arcos formaron parte del sistema esclavista desde el siglo XV al XVIII y por la documentación conservada, tuvieron mucho trato con esclavos y comerciaron con ellos. Tuvieron centenares de esclavos en sus palacios y son muchas las referencias de esclavos en Marchena; negros, canarios y moriscos. Los esclavos trajeron además, sus propias músicas que se mezclaron con las melodías andaluzas en el ámbito de la música culta, Villancicos y la música popular, el flamenco.
Gugurumbé es el nombre de la primera referencia musical negra que tenemos en España, dentro de las Ensaladas de Mateo Flecha de 1581, una variedad de villancico llamada Negrilla, o Guinea, villancicos de negros de los que se conserva un ejemplar en la Parroquia de San Juan de Marchena del año 1712. En 1581 hacía más de cien años que venían esclavos negros a Andalucía.

Marchena conserva uno de esos villancicos de negros, impreso en 1712 por orden de la iglesia de San Juan y conservado en la Biblioteca Nacional de España, en donde podemos observar el español «bozal» con el que los maestros de capilla pretendían imitar la lengua africana.  Francisco de Quevedo (1590–1645), una de las mayores figuras del periodo, da a sus colegas la fórmula de éxito para dominar el arte de escribir comedias: “Si escribes comedias y eres poeta sabrás guineo en volviendo las RR LL y al contrario: como Francisco, Flancisco: primo, plimo” escribió Francisco de Quevedo.

Se usaba en estos villancicos de negro onomatopeyas y cadenas de sílabas y palabras sin sentido como Gugurumbé, (Mateo Flecha) Tumbucutu cutu cutu” (A silo Flasiquiyo, Juan Gutiérrez de Padilla) o “Zaranguan guan” (Teque–leque, Julian de Contreras) recreando imaginarios dialectos africanos cargados de energía rítmica que acompañaba el uso de tambores.

La fiesta de los locos, la fiesta medieval que fue un precedente del Carnaval

La fiesta de los locos se celebraba el medievo en centro Europa que hunde sus raíces en el carnaval. Los clérigos nombraban a un Obispo ficticio y simulaban en la misa excesos para criticar el poder terrenal y glorificar al poder divino de Jesús.
El libro de villancicos para la fiesta de maitines de Navidad de 1712 en la iglesia de San Juan habla de la fiesta de los locos luego conocida como Santos Inocentes o Matanza de los Inocentes, aunque también está emparentada con Carnaval. La fiesta de los locos se celebra en los pueblos cercanos a Marchena como Luisiana, o Gilena, traída por europeos en diversas épocas.

La intención de invertir el orden de las cosas queda clara en el villancico. «Esta noche los locos somos los cuerdos».  Los locos en este villancico son  los poderosos con nombres y apellidos. Se menciona la llegada de la dinastía de los Borbones al trono español y a su hombre fuerte Baltasar de Rojas Pantoja emparentado con los Ponce de León.

Fiestas del sol naciente en los villancicos de San Juan

Durante siglos, la misa de maitines celebrada al amanecer del día de Navidad fue la más importante del adviento en la Parroquia Matriz de San Juan. Los villancicos compuestos para ese día tienen una rica simbología  en torno al sol y al poder terrenal. La navidad oculta fiestas ancestrales como el solsticio de invierno o las saturnales romanas.
Muchos templos andaluces antes de ser iglesias fueron mezquitas y antes templos romanos béticos, muchos de los cuales eran templos solares, que era el centro de los cultos de las religiones primitivas.

Muchos de estos templos solares que con los siglos se convierten en iglesias están orientados (etimológicamente mirar a oriente) este-oeste por el equinoccio de primavera-otoño y otros orientados al solsticio de verano (más al noreste) invierno (más al sureste). Solo las mezquitas luego iglesias de nueva creación del periodo andalusí se enquiblan, es decir se orientan a la Meca es decir más al este que la salida del sol.
Los templos estaban orientados al este, -por donde salia el sol-, que representa a Cristo triunfante.  Los sacerdotes oficiaban la misa mirando siempre al Este por eso daban la espalda al pueblo.

Así sonaban los ministriles, la música procesional del XVI

Aunque muchos piensan que la «música de capilla» es la música más antigua de nuestra Semana santa lo cierto es que era la “música de ministriles” la que acompañaba a las hermandades de Marchena y así lo recogen las primitivas reglas del Cristo de san Pedro, o Soledad.
La cofradía del Santo Crucifijo o Cristo de San Pedro recoge en sus primeras reglas de 1556 que la música que lo acompañaba en su cortejo procesional en la madrugada  del Jueves al Viernes Santo era música de ministriles y trompeta en su procesión y cultos, músicos que tenían una situación de privilegio en la hermandad pues no pagaban nada y a cambio tocaban gratis en las fiestas y procesiones.
En 1600 el Santo Entierro era portado por clérigos escoltado en los flancos por los armaos de etnia gitana que portaban lanzas y espadas y seguido por el palio de respeto con sacerdotes seguidos de frailes de las órdenes franciscanas y agustinos. Un grupo de ministriles acompañaban a la Soledad.
La regla de la Veracruz manda en sus reglas primitivas que la cofradía se ordene de la siguiente manera. «Que delante de la dicha processión vaia el nuestro maiordomo con la seña negra, y luego los demás cofrades por su orden e processión, entre dos de luz uno de sangre, con mucho concierto hasta el cabo donde irá el crucifijo grande con las lumbres que a los diputados pareciere que conuiene que vaian alumbrando. Y luego los cantores y tras de ellos irá la imajen de Nuestra Señora».

Los campanilleros

Se perpetúa gracias a los Campanilleros de La Jumozade Marchena, una tradición, la de los Rosarios de la Aurora y los campanilleros, que tienen siglos de historia en los pueblos y calles de Andalucía. Desde el siglo XIII los dominicos difunden el rezo del Rosario que en el XVIII pasa a ser una oración tan popular, que se reza por las calles en grandes grupos, al amanecer a modo de Rosario de la Aurora, en Mayo y en Otoño, en los pueblos andaluces, especialmente entre el Rosario, Animas, Inmaculada y Navidad, portando grandes faroles, y cantando canciones populares, como campanilleros etc. tal y como hoy se sigue haciendo en muchos pueblos andaluces.

Farol para el Rosario de la Aurora fotografiado en Marchena a finales del XIX.

Entre las canciones que se cantaban en estos rosarios públicos habría que distinguir entre las coplas propiamente del Rosario, las de los Misterios, y las «Campanitas» o coplas de campanilleros, que servían para avisar a los vecinos del comienzo del Rosario y que son las que dieron origen a los de coros de auroros y de campanilleros. Estos marchaban por las calles que iba a recorrer el cortejo del Rosario haciendo sonar los instrumentos, esquilas principalmente, y entonando coplas, animando al pueblo a participar en los rezos.

El rezo del Rosario de la Aurora,  fue difundido por el clero sevillano como el fraile dominico fray Pedro de Santa María y Ulloa, el ‘apóstol del rosario‘ (1642 – 1690) que tras venir de América estuvo sus tres últimos años de vida fomentando los rosarios públicos.  Esta devoción fue luego difundidas por las hermandades del Rosario, la Aurora y Animas.
Todas las parroquias de Marchena tenían Hermandades de Animas y además en el convento de San Francisco, había una hermandad de Animas y en el de Santo Domingo había una hermandad de la Aurora, más la del Rosario y la de la Batalla Naval. Muchas de ellas organizaban rosarios públicos.