En la España del siglo XVII, los pueblos bajo jurisdicción señorial, como Marchena y Osuna, se convirtieron en puntos estratégicos para el reclutamiento de tropas que nutrían los ejércitos de la monarquía. Los tercios formados en estos territorios, gestionados por nobles como los Duques de Arcos y Osuna, partían desde estas localidades andaluzas hacia los principales escenarios de conflicto del Imperio Español, como Nápoles, Flandes y Cataluña.
La organización de compañías o tercios liderados por nobles como los Duques de Osuna, Marchena y Arcos. En 1657, se formó un tercio con tropas reclutadas en los dominios del Duque de Osuna. Este tercio constaba de 8 compañías, con 508 soldados y 52 oficiales, liderado por Don Rodrigo Girón, tío del duque. En 1652, el Duque de Arcos organizó el reclutamiento de 300 hombres en sus territorios, incluyendo Marchena. Finalmente, se lograron alistar 200 soldados que fueron enviados a Málaga.
En la segunda mitad del siglo XVII, la nobleza jugó un papel fundamental en el reclutamiento de tropas para la monarquía. En el caso de Marchena, el linaje de los Ponce de León, desempeñó un papel destacado al actuar como intermediarios entre la Corona y el pueblo, en un momento en el que el poder señorial todavía marcaba el ritmo de la vida local.
En el siglo XVII, los señores nobles desempeñaban un papel clave en el reclutamiento de tropas para la monarquía española, actuando como intermediarios entre la Corona y las comunidades locales. En sus dominios, organizaban levas de soldados, recaudaban impuestos para financiar las campañas militares y, en algunos casos, lideraban personalmente las tropas reclutadas. También utilizaban su influencia social para fomentar el alistamiento, aunque a menudo enfrentaban resistencia de una población empobrecida y reacia a abandonar sus hogares.
Este sistema enfrentó dificultades debido a la crisis económica que llevó a la resistencia de la población, las tensiones sociales y la falta de recursos lo que complicaban el cumplimiento de sus responsabilidades. A medida que la monarquía buscaba centralizar el poder y profesionalizar sus ejércitos, el protagonismo de los nobles en el reclutamiento comenzó a disminuir, siendo reemplazados por administradores reales y unidades militares permanentes.
El papel de los Ponce de León en el reclutamiento militar
En el contexto de las guerras contra Portugal y Francia, la Corona recurría a los nobles para organizar el reclutamiento militar, y los Ponce de León, con su capacidad para movilizar recursos y mano de obra, se convirtieron en aliados estratégicos de la monarquía.
En varias ocasiones, la Corona solicitó al Duque que aportara hombres para campañas militares como la defensa de la frontera con Portugal y el envío de tropas a Italia.
En agosto de 1652, el Consejo de Guerra solicitó al Duque de Arcos, que organizara el reclutamiento de tropas para la campaña en Extremadura, con el objetivo de defender la plaza de Badajoz ante el avance portugués. Se le encomendó la formación de un tercio compuesto por 200 hombres, quienes serían movilizados en las tierras bajo su jurisdicción, incluyendo Marchena.
En 1667 durante la invasión francesa de los Países Bajos, la Corona pidió a varios nobles andaluces, incluido el Duque de Arcos, que reclutaran contingentes para reforzar el ejército en Flandes. Al Duque se le solicitó el alistamiento de 100 hombres en sus dominios, aunque su participación fue limitada debido a la resistencia de sus vasallos y a las dificultades económicas.
En 1676 se cursaron distintas órdenes para reunir hombres para el ejército de Cataluña e Italia, ante la sublevación de la ciudad de Mesina. A la nobleza andaluza se pedía el reclutamiento de 1.000 hombres. Al Marqués de Priego se le encomendó la recluta de 200 hombres, 100 se reclutarían en sus estados de Andalucía.
Luego se informó de una reorganización del reclutamiento, pidiendo 1.000 hombres para Italia al Asistente de la ciudad de Sevilla que saldrían de Écija y Carmona, y los estados nobles de Arcos, Osuna, Villamanrique, la Algaba y Estepa. Para costear la recluta se estipuló la entrega de 4.000 escudos por cada compañía,
además de la paga de dos meses de salario de los capitanes y oficiales elegidos para realizar el reclutamiento.
La resistencia local y los desafíos del reclutamiento
A pesar de su influencia, los Ponce de León enfrentaban obstáculos en la implementación de las levas. Los habitantes de Marchena, afectados por la crisis económica que azotaba al país, mostraban reticencias al reclutamiento obligatorio y los impuestos militares. Estas dificultades reflejan el declive del sistema señorial en favor de un Estado cada vez más centralizado, que comenzaba a asumir el control directo del reclutamiento en detrimento de los nobles.
La decadencia del poder señorial y su impacto en Marchena
A medida que avanzaba el siglo XVII, el poder de los Ponce de León como reclutadores militares fue disminuyendo. Aunque continuaron siendo figuras importantes en la vida social y política de Marchena, su influencia directa en el ámbito militar se redujo. La administración real comenzó a tomar el control del reclutamiento, utilizando oficiales reales y autoridades locales en lugar de depender exclusivamente de los señores feudales.
Para Marchena, este cambio significó una transformación en la relación entre sus habitantes y los duques de Arcos. Aunque la familia Ponce de León siguió siendo símbolo de poder y prestigio, su papel como mediadores en el ámbito militar quedó relegado, reflejando el paso hacia un modelo estatal más centralizado.
Los datos presentados en este artículo han sido extraídos del estudio «Los servicios de la nobleza y el reclutamiento señorial en Andalucía durante la segunda mitad del siglo XVII», escrito por Antonio José Rodríguez Hernández.