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Dónde están los Nazarenos con mas historia de la provincia de Sevilla

El estudio de las tallas más antiguas de Jesús Nazareno en la provincia de Sevilla revela una red compleja de influencias artísticas y fervor religioso que ha sabido adaptarse al paso del tiempo sin perder su esencia original. Desde las primeras fundaciones en Osuna y Écija en el siglo XVI hasta la maestría documentada de Marcos de Cabrera en Utrera y Francisco de Ocampo en Carmona, estas imágenes constituyen el pilar fundamental de la imaginería sevillana.

La imagen de Cristo cargando con la cruz camino del Calvario— comenzó a cobrar una relevancia autónoma y preeminente hacia el último tercio del siglo XVI, desplazando en muchos casos el protagonismo de las antiguas cofradías de disciplina. 

Mientras que las grandes ciudades de la campiña como Osuna, Écija, Carmona y Utrera vieron nacer sus corporaciones nazarenas entre 1570 y 1600, otras localidades de la Sierra Norte o la Vega del Guadalquivir consolidaron estas devociones a lo largo del siglo XVII.

La influencia de la escuela sevillana y el modelo de Luis de Vargas

Propia de las tallas más primitivas influenciadas por Luis de Vargas. El Nazareno abraza el palo largo (stipes) en lugar del travesaño (patibulum). Ejemplos notables son el Nazareno del Silencio en Sevilla y el modelo original de Utrera.

Para comprender la estética de las tallas más antiguas en los pueblos sevillanos, es imperativo analizar el impacto del modelo pictórico de Luis de Vargas. En 1563, Vargas estrenó una pintura mural conocida popularmente como el «Cristo de los Ajusticiados» en las gradas de la Catedral de Sevilla. Esta obra presentaba una iconografía particular: el Redentor ataviado con una túnica blanca —similar a la de los condenados a muerte de la época— y portando la cruz de forma invertida, abrazando el madero largo y apoyándolo sobre el hombro izquierdo.   

Tallas como la de Jesús Nazareno del Silencio en la capital o el Nazareno de Carmona beben directamente de esta tradición que buscaba una representación más mística que narrativa del camino al Calvario.

Cruz de carey y plata: Introducida en el siglo XVII como un elemento suntuario que simboliza la realeza de Cristo. La cruz de Carmona es uno de los mejores ejemplos provinciales de esta tipología

Localidad Año de Fundación / Reglas Imagen Titular (Antigüedad) Autoría / Atribución
Osuna 1576 Documentada en 1611

Anónimo

Écija (San Juan) 1582 1593

Alonso de la Plaza

Utrera 1586 1597

Marcos de Cabrera

Lebrija 1587 Siglo XVII

Anónimo

Carmona 1597 1607

Francisco de Ocampo

Marchena Siglo XVI 1580 – 1600

Anónimo

Mairena del Alcor 1600 – 1620 Finales Siglo XVI

Atrib. Gaspar del Águila

Estepa 1626 Siglo XVIII (Actual)

Luis Salvador Carmona

Utrera y el contrato de Marcos de Cabrera (1597)

La Real e Ilustre Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Utrera posee uno de los testimonios documentales más valiosos de la provincia. Su imagen titular es una obra plenamente documentada del escultor Marcos de Cabrera, quien entregó la carta de pago por la hechura el 20 de marzo de 1597. La fundación de la cofradía se remonta a 1586, situándose en la Capilla de San Bartolomé, erigida sobre un antiguo hospital del siglo XV.   

La talla de Marcos de Cabrera representa una fase crucial en la evolución de la imaginería nazarena. Originalmente concebida con cabellera de pelo natural, la imagen buscaba un verismo extremo típico de las imágenes de vestir de finales del Quinientos. Sin embargo, la estética de la imagen fue modificada a finales del siglo XIX, cuando se le añadió una cabellera tallada en pasta y estopa, lo que conllevó la probable mutilación de las orejas originales para ajustar el nuevo volumen craneal.

Carmona: El naturalismo de Francisco de Ocampo (1607)

En Carmona, la Primitiva Hermandad del Nazareno custodia una de las cumbres del naturalismo sevillano: la imagen realizada por Francisco de Ocampo en 1607. Ocampo, figura esencial en la transición del Manierismo al Barroco, dotó a esta efigie de una «unción sagrada» y una expresión de misericordia que la distinguen de los modelos más rígidos de la centuria anterior.   

La imagen procesiona acompañada por la figura de Simón de Cirene, estableciendo un grupo escultórico que enfatiza la fatiga física y la entrega espiritual de Cristo. En 2008, la hermandad reforzó este carácter artístico con el estreno de un nuevo paso diseñado por Juan Fernández Lacomba, concebido como un altar procesional que utiliza la simbología del cáliz y la patena para representar el sacrificio eucarístico, integrando así vanguardia y tradición barroca.

Osuna: El enigma del anonimato y la fundación de 1576

Osuna representa un caso excepcional de continuidad histórica. Aunque tradicionalmente se aceptaba el año 1635 como fecha fundacional, el hallazgo de un pleito de 1693 reveló que las reglas de la hermandad fueron aprobadas el 8 de julio de 1576 por el provisor Dr. Valdecañas y Arellano. Esta fecha sitúa a la corporación ursaonense como una de las pioneras en la provincia.   

La imagen actual de Nuestro Padre Jesús Nazareno es de autoría anónima y ya se encontraba al culto en 1611, lo que sugiere que pudo sustituir a una talla aún más primitiva de la que no han llegado noticias. La calidad técnica de la obra y la serenidad de su rostro han generado una devoción que trasciende las fronteras de la villa, atrayendo anualmente a cientos de emigrantes para la mañana del Viernes Santo.

Écija: Alonso de la Plaza y la diversidad del barroco astigitano

La ciudad de Écija ofrece un abanico estilístico que permite estudiar la evolución de la figura del Nazareno a lo largo de tres siglos. La imagen más antigua conservada en la ciudad es la de la Hermandad de San Juan, realizada por el escultor local Alonso de la Plaza en 1593. Esta talla de madera policromada representa el gusto de finales del siglo XVI, con una anatomía más simplificada en las zonas no visibles y un enfoque concentrado en el rostro y las manos, partes fundamentales para una imagen de vestir.   

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En contraste, la ciudad alberga otros modelos nazarenos que muestran el esplendor del Barroco pleno y tardío. Jesús Abrazado a la Cruz (Silencio): Atribuido a Pedro Roldán hacia 1698, esta imagen destaca por su iconografía singular de Cristo abrazando el madero, inspirada en visiones místicas.   Jesús «Sin Soga»: Obra de José Montes de Oca en 1733, es una de las efigies más realistas de la escuela sevillana, con un marcado contrapposto y un dramatismo mesino que revive el gusto montañesino en pleno siglo XVIII.   

Marchena y la devoción del «Mandato»

El Nazareno de Marchena es una talla anónima que se sitúa cronológicamente en el último tercio del siglo XVI o principios del XVII (1580-1600). Esta imagen es el centro del rito del «Mandato», una de las escenificaciones pasionistas más antiguas de la provincia que se celebra en la mañana del Viernes Santo. La imagen, de tamaño natural y concebida para vestir, ha sido objeto de una reciente restauración en 2016 por Pedro Manzano, que ha permitido recuperar la riqueza de su policromía original. Su filiación en 1823 con la Hermandad del Silencio de Sevilla refuerza su identidad como una cofradía de rigor y austeridad histórica.  

Hipótesis sobre la antigüedad: El caso de Mairena del Alcor

Uno de los debates más interesantes en la historiografía de la imaginería provincial se centra en la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Mairena del Alcor. Tras la pérdida de las imágenes originales en 1936, la hermandad adquirió una talla procedente del desaparecido convento del Carmen de Carmona. Investigaciones de expertos como Eusebio Pérez Puerto atribuyen esta obra a Gaspar del Águila, escultor abulense afincado en Sevilla desde 1556.   

De confirmarse esta autoría, la imagen de Mairena, datada a finales del siglo XVI, podría disputar el título de la talla de Nazareno más antigua de toda la provincia. La pieza fue rescatada de entre los cascotes de una bóveda desplomada en la Iglesia de San Francisco de Carmona y restaurada por Sebastián Santos en 1937, lo que ha permitido conservar una escultura de gran fuerza expresiva y unción sagrada que remite a los orígenes mismos de la advocación en tierras sevillanas.   

En el Viso del Alcor  la talla de Nuestro Padre Jesús Nazareno que centra la devoción del Viernes Santo visueño está atribuida con base documental al escultor Andrés Cansino y se sitúa en torno a 1669–1670, en el contexto del convento mercedario del Corpus Christi. La hermandad, de origen mercedario, mantiene desde su sede conventual una estación de penitencia matinal con rasgos propios, como la subida al Calvario local.

El fenómeno de las Hermandades Singulares y ritos antiguos

La provincia de Sevilla conserva una serie de ritos que acompañan a estas tallas antiguas y que han sido preservados por la Congregación de Hermandades Nazarenas Singulares. Estos ritos, como el Sermón del Paso o el Mandato, tienen su origen en la necesidad didáctica del Barroco de explicar el misterio de la Pasión a un pueblo mayoritariamente analfabeto.   

En localidades como Marinaleda o Marchena, estas procesiones incluían la escenificación de pasajes bíblicos (como el sacrificio de Isaac) o el uso de saetas antiguas denominadas «cuartas», que narran la pasión de forma descriptiva y que se remontan al siglo XVIII. La persistencia de estos elementos subraya que las tallas no son solo piezas de museo, sino el epicentro de un patrimonio inmaterial que define la identidad de los pueblos de la campiña y la vega sevillana.