La antigua cárcel ya está rehabilitada, pero las salas continúan pendientes de su contenido definitivo. La documentación permite reconstruir cómo se pensó distribuir la historia de Marchena y qué colecciones se anunciaron, aunque la musealización todavía debe concretarse. La previsión municipal conocida sitúa la apertura entre finales de 2027 y principios de 2028.
La antigua cárcel de Marchena ya tiene continente, pero todavía no museo. Terminada la rehabilitación arquitectónica, la cuestión pendiente es ahora la más importante desde el punto de vista cultural: qué piezas se expondrán, qué historia contará el edificio y cómo se organizará el recorrido del visitante. La propia información difundida esta semana por el Ministerio de Vivienda reconoce que el inmueble permanece a la espera de la implantación del proyecto museográfico.
Hay, sin embargo, una estructura bastante definida desde el proyecto arquitectónico. La documentación de 2024 reservaba la planta baja del casón para Prehistoria e Historia Antigua, su planta superior para la Edad Media, mientras que la antigua cárcel se destinaba fundamentalmente a explicar la Edad Moderna. También se proyectó una sala para exposiciones temporales. El reciente resumen del proyecto publicado por Arquitectura Viva mantiene esa idea general y señala expresamente que la antigua cárcel se concibe como un espacio destinado a explicar la Edad Moderna.
Esto permitiría construir por primera vez un relato continuo sobre la historia de Marchena. Hay material para hacerlo. El término municipal cuenta con 209 yacimientos documentados en la prospección arqueológica publicada por la Junta de Andalucía, con una secuencia que se extiende desde el Paleolítico hasta la Edad Moderna y con una presencia especialmente importante de yacimientos protohistóricos y romanos. El propio servicio turístico municipal describe actualmente una colección arqueológica local que recorre desde el Paleolítico hasta época romana.
Entre los grandes capítulos que podría explicar ese recorrido está inevitablemente Montemolín, uno de los yacimientos fundamentales para conocer la Protohistoria de la Campiña. Parte de sus materiales más significativos se conservan fuera de Marchena. La documentación pedagógica del Museo Arqueológico de Sevilla recoge, por ejemplo, el gran vaso orientalizante procedente de Montemolín, fechado en torno al siglo VI a. C. Que piezas depositadas en otras instituciones puedan algún día exponerse temporalmente en Marchena dependerá de préstamos y autorizaciones que, por ahora, no constan anunciados.
¿Y Coullaut Valera, el flamenco?
Durante la presentación pública del proyecto en enero de 2024 se anunció que el nuevo centro incorporaría la colección arqueológica municipal, la colección escultórica de Lorenzo Coullaut Valera, espacios relacionados con etnografía y flamenco, exposiciones temporales y un salón de actos. También se planteaba trasladar la colección Coullaut Valera desde la Puerta de Morón.
Pero hay que hacer una precisión importante: aquello era el planteamiento presentado en 2024, no el proyecto museográfico definitivo que actualmente está pendiente de ejecución. La documentación arquitectónica publicada posteriormente pone mucho más énfasis en un recorrido cronológico —Prehistoria, Antigüedad, Edad Media y Edad Moderna— y la información oficial de septiembre de 2026 no detalla todavía qué colecciones concretas ocuparán cada sala.
Ese es precisamente uno de los asuntos que queda por aclarar: si el futuro centro mantendrá aquel concepto de “Museo de la Ciudad”, combinando arqueología, arte, flamenco y patrimonio etnográfico, o si finalmente tendrá un carácter fundamentalmente arqueológico e histórico.
¿Cuándo abrirá realmente?
La apertura no es inmediata. En marzo de 2026 se explicó en el pleno municipal que, una vez acabadas las obras, todavía era necesario definir el proyecto museístico junto con historiadores, especialistas y profesores universitarios. La previsión expresada entonces situaba una posible inauguración a finales de 2027 o principios de 2028.
La información oficial difundida en septiembre confirma que esa segunda etapa sigue pendiente: habla expresamente de la necesidad de implantar el proyecto museográfico antes de que el museo pueda funcionar como tal. No he localizado, a fecha de hoy 17 de septiembre de 2026, una licitación específica publicada que detalle vitrinas, discurso expositivo, piezas seleccionadas, audiovisuales, cartelería y montaje museográfico del futuro museo. La licitación oficial disponible corresponde a la rehabilitación y adaptación arquitectónica del inmueble.
Por eso, después de terminada una obra de gran envergadura, la verdadera noticia comienza ahora: decidir qué historia de Marchena va a contar el museo, qué piezas podrá reunir, cuáles permanecerán fuera del municipio y si aquel proyecto anunciado hace dos años —arqueología, Coullaut Valera, flamenco, etnografía y otras colecciones— llegará finalmente completo a las salas.