Sevilla, como importante puerto comercial, estaba expuesta a las ideas reformistas que se estaban propagando en Europa durante el siglo XVI. Estas ideas llegaron a través de libros y viajeros que transitaban por la ciudad.
La conexión entre los judíos, los conversos y los protestantes a través de la Orden Jerónima en Sevilla se debió a una combinación de factores, incluyendo la presencia de conversos interesados en las ideas reformistas, la diseminación de las ideas reformistas en la ciudad y la persecución religiosa que impulsó a algunos a explorar nuevas creencias religiosas. Esta conexión histórica es un ejemplo de cómo los contextos locales y las interacciones entre diferentes grupos pueden influir en el desarrollo de movimientos religiosos y teológicos.
Muchos conversos judíos y sus descendientes, enfrentaron persecución y sospechas de mantener prácticas judías en secreto. Algunos de estos conversos se sintieron atraídos por las ideas protestantes, que promovían un retorno a las Escrituras y una crítica a ciertas prácticas de la Iglesia Católica.