La Orden Franciscana Seglar vuelve a tener una cita estable en Marchena. El convento de Santa María acoge desde ahora las reuniones de la fraternidad que trata de recuperar la presencia franciscana seglar en la localidad, con reuniones en el convento de Santa Maria el tercer sábado de cada mes a las cinco y media de la tarde. Las reuniones se iniciaron el pasado Febrero y ahora se retoman después de la pausa estival.
El proyecto nace con vocación de continuidad y con un objetivo sencillo: ofrecer un lugar de encuentro a quienes quieran conocer de cerca el carisma de san Francisco desde la vida cotidiana, sin abandonar su familia, su trabajo ni sus responsabilidades. Las reuniones se celebrarán el tercer sábado de cada mes, a las 17:30 horas, en el convento de Santa María.
Recuperar una fraternidad que existió en Marchena
En la presentación de esta nueva etapa participaron Eugenia Sánchez, natural de Cádiz y vinculada a una fraternidad de Sevilla, y Patricia Sánchez, de Málaga, responsable de formación regional y promoción vocacional. Ambas explicaron que la iniciativa pretende dar continuidad a una presencia franciscana seglar que ya existió en Marchena y que, con el paso de los años, terminó disolviéndose.
Detrás del nuevo impulso está también el deseo que mantuvo uno de aquellos antiguos miembros: que la fraternidad no desapareciera definitivamente y pudiera volver a abrirse camino en la localidad.
No es un grupo parroquial, sino una orden con estructura propia
Durante la entrevista, las responsables insistieron en una idea que consideran fundamental para entender qué es la Orden Franciscana Seglar (OFS). No se trata de un simple grupo parroquial o de una asociación puntual, sino de una orden reconocida por la Iglesia, con una Regla propia y una estructura organizada en fraternidades locales, regionales, nacionales e internacionales.
La OFS reúne a hombres y mujeres que viven el espíritu franciscano desde su condición seglar. Su referencia es la forma de vida inspirada por san Francisco de Asís y adaptada a quienes desarrollan su vocación en medio de la sociedad.
La acogida como punto de partida
Uno de los conceptos que más se repitió durante el encuentro fue el de la acogida. La propuesta no parte de convencer ni de forzar una pertenencia, sino de abrir la puerta a quien sienta curiosidad por el franciscanismo y quiera acercarse a conocerlo.
Quienes asistan pueden hacerlo sin compromiso previo. La idea es conocer la fraternidad, compartir sus encuentros, entender su espiritualidad y decidir con libertad si ese camino encaja o no con la propia vida.
Austeridad, sencillez y desapego de lo material
La conversación sirvió también para desmontar una imagen popular que a veces acompaña a los franciscanos: la de ser, en tono coloquial, los “hippies de la Iglesia”. Frente a esa simplificación, Eugenia Sánchez y Patricia Sánchez pusieron el acento en la austeridad, la pobreza evangélica y el desapego de lo material.
La espiritualidad franciscana propone una relación distinta con los bienes: poseer sin quedar atrapado por lo que se posee, vivir con sencillez y entender que todo lo recibido debe ponerse al servicio de los demás. Esa actitud, explicaron, no es una estética sino un compromiso vital.
Un proceso que ya había comenzado
El reinicio de la fraternidad no surge de la nada. Meses atrás, Marchena acogió un encuentro de formación de franciscanos seglares de Andalucía en el convento de Santa María. Aquella cita sirvió para poner en contacto a personas interesadas y reabrir la posibilidad de recuperar una fraternidad local.
Marchena Secreta ya informó entonces del llamamiento para impulsar una nueva fraternidad franciscana seglar en Marchena. Ahora aquel primer paso se concreta en un calendario estable de reuniones.
Reuniones abiertas cada tercer sábado
La convocatoria está abierta a cualquier persona interesada en conocer el carisma franciscano. Los encuentros tendrán lugar en el convento de Santa María de Marchena, el tercer sábado de cada mes a las 17:30 horas.
La nueva etapa pretende recuperar una tradición espiritual con presencia histórica en la localidad y, al mismo tiempo, ofrecer un espacio de encuentro para quienes buscan una forma de vivir la fe desde la sencillez, la fraternidad y el compromiso con los demás.