La marisma de Doñana y la Hermandad de los Negritos protagonizan la cartelera especial de este jueves
José Antonio Suárez López
La programación de este jueves viene marcada por dos historias profundamente andaluzas. A las 16:00 horas se estrenará el documental “La marisma”, recién llegado del XXII Festival de Cine Europeo de Sevilla, y a las 22:00 horas está previsto el pase de “Los Negros”, largometraje que recupera los orígenes de la Hermandad de los Negritos de Sevilla y que llegó a sumar 16 candidaturas en la 37ª edición de los Premios Goya.
Entre ambos estrenos, la sala mantendrá en cartel “Los domingos” y “Ahora me ves 3”, completando así una jornada de cine que combina estrenos de autor con propuestas para todos los públada se cerrará a las 22:00 horas con el estreno de “Los Negros”, un documental dramatizado dirigido y escrito por Antonio Palacios y producido por la compañía sevillana Lemendu. La película combina testimonios, reconstrucciones históricas y animación para contar cómo los africanos traídos a Sevilla como esclavos desde el siglo XIV acabaron fundando una hermandad propia, la actual Hermandad de los Negritos, una de las corporaciones más antiguas de la ciudad.
El actor Jimmy Roca conduce el relato delante de la cámara, con la narración en off de la actriz Ana Fernández, en un trabajo que destaca por su fuerza visual y por la recreación de una Sevilla en la que los esclavos negros luchan por su dignidad y su espacio dentro de la sociedad y de la Iglesia.
“Los Negros” llegó a la 37ª edición de los Premios Goya con 16 candidaturas, entre ellas mejor película, dirección, fotografía, música original, montaje o dirección artística, aunque finalmente no logró entrar en el listado definitivo de nominaciones. El impacto del film ha sido reconocido también fuera de la Academia: su director, Antonio Palacios, recibió el Premio Internacional de Periodismo “Voces de África” de la Asociación de la Prensa Africana por la repercusión de la película en la comunidad negra.icos.
“La marisma”, mirada poética a Doñana
El jueves a las 16:00 horas se proyectará “La marisma”, documental dirigido por el sevillano Manu Trillo y escrito junto a Darío García. La película se adentra en la marisma de Doñana y en los paisajes del Bajo Guadalquivir con una mirada poética y reflexiva, alejándose del mero espectáculo natural para mostrar un territorio de enorme riqueza ecológica y espiritual, hoy amenazado por la escasez de agua y la presión humana.
El film sigue, entre otros protagonistas, a Pepe “el Torero”, de 88 años, uno de los últimos guardas que vivieron en la marisma, y a la cuadrilla ganadera de Las Gangas, símbolo de una forma de vida ligada históricamente a los pastos de Doñana. A través de ellos, la película construye un relato sobre la memoria, el trabajo en el campo y la resistencia de una comunidad que se aferra a su identidad en un mundo cambiante.
“La marisma” ha ido consolidando su recorrido en festivales: ha sido seleccionada en la sección Panorama Andaluz del Festival de Cine Europeo de Sevilla, donde el cine andaluz ha tenido un papel protagonista en la 22ª edición, y ha obtenido reconocimientos como el Premio Mirada Andaluza del Festival de Cine Documental de Cádiz Alcances y el galardón a Mejor Documental en el Festival de Nuevo Cine Andaluz de Casares.
Hace más de 600 años, esclavos negros fundaron una hermandad que ha sobrevivido a lo largo de los siglos, a pesar de la oposición de la élite y la autoridad, hasta convertirse en una de las instituciones más antiguas de Europa.
Los esclavos negros traídos a la fuerza de África desde el siglo XIV viven en los arrabales de Sevilla, muchos de ellos en la marginalidad o luchando por sobrevivir. El arzobispo Don Gonzalo de Mena no sólo les da un hospital y una capilla, sino una hermandad para integrarlos en la sociedad. Así, se convierten en la primera congregación religiosa de estas características, un título que tendrán que defender ante las otras.
Con el tiempo, la Hermandad de los Negros pasa a ser la de “Los Negritos”, un paternalismo que refleja cómo la cofradía de los esclavos y libertos pasa a ser una de barrio, de blancos sevillanos, que en 2023 celebrará su 630º aniversario.
ESCLAVOS TAMBIÉN EN MARCHENA
En el XVI la Inquisición centraba su actividad en los conversos de judíos y moriscos, muchos de estos últimos acababan como esclavos. Sin embargo en las primitivas reglas de las hermandades de Marchena no se prohibía expresamente la entrada de cristianos nuevos o esclavos y se sabe que en la iglesia de San Juan hubo gran cantidad de conversos moriscos, allí bautizados.
El Duque tenía a su servicio en el Palacio varios cientos de esclavos con los que a finales del XV la Casa Ducal comerciaba y se enriquecía, especialmente negros, moriscos y algunos guanches canarios.
En los pueblos con población esclava pero sin cofradías ni hospitales específicos para esclavos, caso de Carmona o Marchena, acababan en el hospital de la Misericordia fundado por Beatriz Pacheco en torno a 1492 en ambas ciudades, según explica Esteban Mira.
Cuando los negros, gitanos y moriscos se «redimían» a través de las cofradías
El objetivo eclesiástico de estas hermandades era convertirlos al cristianismo, y a los esclavos les convenía hacer ostentación pública de su fe para justificar su sincera conversión y tener más esperanzas de redención y mejorar sus condiciones de vida.
Las reglas primitivas del Dulce Nombre de Marchena indican en 1599 que «en esta santa Cofradía no sea admitido ni rezibido por cofrade de aviendo sido castigado por el sancto Ofiçio de la Ynquisición, ni hijo, padre, nieto o hermano del que lo oviere sido, e lo mismo si oviere sido afrentado por justicia públicamente».
En el XVI y XVII surgen las cofradías étnicas, de negros gitanos y moriscos porque no se les permitía entrar en hermandades de blancos que en sus reglas, como la del Gran Poder, prohibía el acceso a quien no fuera blanco. Existieron hasta que la esclavitud comenzó declinar, algunas desaparecieron y otras empezaron a acoger blancos, que pronto fueron mayoría, caso de Los Negritos de Sevilla.
También hubo hermandades multiétnicas, pues admitían a negros, moriscos y gitanos.
Los propietarios de esclavos estaban obligados a enterrarlos si morían, y una cofradía étnica les ahorraban el gasto. Otros liberaban a sus esclavos cuando envejecían, y acababan mendigando o en hospitales de pobres como el de Misericordia de Marchena, Arcos o Carmona. Muchas hermandades étnicas o de gremios nacieron de estos Hospitales según Esteban Mira en su estudio sobre cofradías étnicas
La cofradía de los Negritos de Sevilla nace en el hospicio para negros que, a finales del siglo XIV, fundó el arzobispo, donde se les daba de confesar, comulgara y llegado el caso la Extremaunción.
La hermandad de Los Gitanos sevillana nace en el Convento del Espíritu Santo de Triana en 1753, cuando los gitanos españoles eran perseguidos y encarcelados.
El pueblo rechazaba a los esclavos y sus hermandades tal y como refleja el pleito las cofradías de Negros y de la Antigua de Sevilla, por el orden de paso, donde hubo insultos y peleas, pleito que recoge todo tipo de insultos hacia los negros y finalmente se les prohíbe salir por unos años.
Miguel Ambrosio dijo: «Que los negros eran gente tan bárbara y ridícula que da risa en lugar de devoción». Francisco de Acosta declaró que «aunque Cristo se puso en la cruz por todos, en la Iglesia hay órdenes y grados como en el cielo» y los negros «no deben de ir delante de cofradía de gente blanca». La mayoría de las burlas e insultos se las llevaban las negras que iban tras las pasos, descubiertas mientras las negros iban en la procesión, cubiertos.
La primera cofradía de negros nace en Barcelona en 1455. En Sevilla encontramos una Cofradía de negros (Los Negritos) que en 1572 que se funda la Cofradía de mulatos de Sevilla, de Nuestra Señora de la Presentación, del Hospital de Belén, collación de San Salvador, Tras una breve estancia en el hospital pasó a la iglesia parroquia del San Ildefonso. La cofradía de negros de Nuestra Señora del Rosario, se funda en el Hospital de Santa María de Goles de Triana.
Predominan las rosarianas, y las de San Benito de Palermo, y la etíope Santa Efigenia. Los dominicos buscaban la conversión de estas etnias y a cambio estas hermandades debían residir necesariamente en sus conventos no sin algunos pleitos. San Benito de Palermo era un santo franciscano, hijo de negros sicilianos, beatificado ya en 1643 santo negro por excelencia.
La Cofradía de San Román de Sevilla, los gitanos, era en realidad una cofradía multiétnica. En cambio la Cofradía del Rosario o del Espíritu Santo, de Sevilla era de Moriscos excluyendo a negros y gitanos.
La hermandad de los Negritos de Sevilla fue fruto de la fusión de dos hermandades hospitalarias: una de negros ubicada en el hospicio de Nuestra Señora de los Reyes, cercano al humilladero de la Cruz del Campo, de finales del siglo XIV, y otra multiétnica, de Nuestra Señora de la Piedad, que residía en el hospital de San Antonio Abad. Tras la fusión admiten a mulatos, a indios y a negros, tanto esclavos como libres. A mediados del siglo XVI, vivían en Sevilla muchos indios americanos.
Gitanos, negros y moriscos participaron en los desfiles del Corpus Christi de Marchena, Osuna o Sevilla con sus llamativas danzas, zarabanda o el guineo como hacían los Negritos que participaban en el Corpus sevillano, celebrando bailes y otras diversiones. Los gitanos tenían la obligación de procesionar en dicha procesión, realizando danzas de sarao y danzas llamadas de gitanos, muy populares.