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La ruta del León: Una ruta entre fiestas, castillos y leones por la Andalucía medieval

Andalucía es una tierra de memorias superpuestas, donde el pasado se levanta en cal y piedra sobre acantilados y campiñas. Pocas rutas turísticas revelan esta profunda estratificación histórica como la iniciativa Caminos del León, un itinerario cultural suprarregional que busca restaurar los lazos entre el antiguo Reino de León y el corazón del Sur peninsular.

Esta ruta no solo ofrece paisajes sublimes, sino una inmersión en una historia de poder noble cuyo epicentro se hallaba en ciudades como Málaga, Sevilla, Cádiz, Rota, Chipona, Ronda, Marchena y Arcos.

Castillos y leones por la Andalucía medieval.

El legado de Rodrigo Ponce de León trasciende sus logros militares; también pervive en la arquitectura y el patrimonio cultural que dejó. Muchos de los castillos, palacios y conventos erigidos bajo su influencia pueden visitarse hoy.

El Castillo de Luna, en Rota, fortaleza estratégica en la defensa de la costa gaditana, fue renovado por los Ponce de León, muestra de su poder militar. Allí nació Luis Cristóbal Ponce de León, embajador en Francia y capitán de la armada en Flandes y está enterrado en Marchena.

El castillo de Arcos de la Frontera, encaramado en las alturas, desempeñó un papel crucial en la defensa durante la Reconquista. Fue célebremente defendido por las mujeres de la villa, encabezadas por la duquesa Beatriz Pacheco.

Aunque gran parte del Castillo de la Villa en Cádiz ha desaparecido, las murallas y fortificaciones que Rodrigo Ponce de León reforzó permanecen como testimonio de su influencia. Desde Cádiz y otros municipios del Estado de Arcos se distribuían sedas venecianas, atunes de las almadrabas y esclavos capturados en el Estrecho por los corsarios de Rodrigo, como Pedro de Vera y Fernández Cabrón—quienes luego participaron en la conquista de Canarias—. Desde la vecina Isla de León se enviaba sal a las poblaciones del entorno y, en verano, hielo de la Sierra de Cádiz.

El castillo de Chipiona protegía la costa y controlaba las rutas marítimas, subrayando su importancia estratégica. También reforzó la relevancia del Santuario de la Virgen de Regla, patrona de la ciudad de León, lugar de origen de Rodrigo Ponce de León.

El Santuario de Regla (Chipiona), homenaje a la patrona de León, ampliado por los Ponce en el siglo XIV.

El Castillo de la Mota, en Marchena, centro administrativo del Estado de Arcos, fue una de las principales residencias y núcleos defensivos de los Ponce de León. Dejaron un trazado urbano ducal, incluida la Plaza Ducal, que servía como espacio para entrenamientos militares, alardes y juegos de toros. Estos festejos, celebrados desde 1520, contaban a menudo con Pedro Ponce de León, hermano del duque.

El conjunto incluye un sistema de murallas, las ruinas del palacio, dos conventos—uno de ellos desaparecido—y la capilla palatina de Santa María.

La Torre de los Ponce de León en el Alcázar de Jerez se alza como monumento a su influencia, y las visitas guiadas permiten profundizar en su rica historia. El palacio de los Ponce de León, construido en el siglo XVI en la calle San Blas, simboliza la unión y la pervivencia de esta destacada estirpe. La reciente donación de la Colección Pilar Ponce de León al Archivo Municipal de Jerez ha sacado a la luz capítulos olvidados de su historia, destacando el papel de la familia en el pasado de la ciudad.

El convento de Santo Domingo en Jerez de la Frontera, fundado en 1264 por Alfonso X el Sabio, guarda una relación significativa con los Ponce de León. En 1483, proveyó fondos a Pedro de Vera a cambio de sus servicios militares, lo que permitió que Vera fuese enterrado en el convento.

Uno de los episodios más fascinantes vinculados al legado de Rodrigo Ponce de León es la historia de la Puerta de Marchena, hoy situada en el Alcázar de Sevilla. Construida en 1492 para honrar a Rodrigo, esta puerta monumental estuvo a punto de ser desmontada y enviada a Estados Unidos, piedra a piedra, por el magnate William Randolph Hearst. Sin embargo, gracias a la intervención del rey Alfonso XIII, la puerta permaneció en España. Trasladada originalmente de Marchena a Sevilla en 1912, la Puerta de Marchena fue creada por el artista toledano Juan Guas como tributo a Rodrigo Ponce de León, héroe de la Guerra de Granada.

Cimientos de Sangre y Acero

A partir del matrimonio entre Pedro Ponce de Cabrera y Aldonza Alfonso de León, hija ilegítima del rey Alfonso IX de León nace un linaje que daría a sus descendientes fama y poder.

El anclaje del linaje en la Andalucía reconquistada fue un acto de recompensa real y una estrategia geopolítica. Fernando IV ‘El Emplazado’, en gratitud por los servicios militares prestados en las batallas contra los musulmanes, donó la ciudad de Marchena a Fernando Ponce de León en 1303.

Esta concesión territorial marcó el inicio de uno de los señoríos más potentes de la Monarquía Hispánica. De esta manera se garantizaba que el control de las tierras sevillanas y gaditanas recién anexionadas recayera en manos leales y de confianza, sellando el destino de una amplia región bajo la sombra del León.

Rodrigo Ponce de León: El Héroe de la Frontera

La figura que define el apogeo del linaje es Don Rodrigo Ponce de León (1443–1492), Marqués de Cádiz. Conocido como el ‘Cid Andaluz’ por su valentía y sus ilustres hechos, se erigió como el principal estratega militar de los Reyes Católicos en la etapa final de la Reconquista. Su dominio territorial se extendió enormemente, controlando más de veinte pueblos y ciudades clave entre Sevilla y Cádiz. 

 En 1486, la toma de Ronda, una ciudad inexpugnable, fue un hito crucial donde Don Rodrigo Ponce de León jugó un papel decisivo, ganando la admiración de sus contemporáneos y consolidando su fama como un valeroso caballero de frontera.

Los Reyes Católicos, a pesar de recuperar la ciudad de Cádiz de las manos del linaje, compensaron al joven heredero confirmando sus oficios y elevando el título condal a Duque de Arcos. El cargo más significativo concedido a su nieto, también llamado Rodrigo, fue «el oficio de la capitanía de la muy noble e muy leal Çibdad de Seuilla» de forma vitalicia, a partir de 1493. Esta capitanía aseguraba la influencia política y militar de la Casa de Arcos sobre la capital andaluza. 

Durante la Edad Media, la familia Ponce de León controló la capital andaluza y combatió en las calles de Sevilla contra la familia Guzmán, llegando incluso a incendiar iglesias como San Marcos en contiendas callejeras que recuerdan a Juego de Tronos.

Dejaron una huella significativa en Sevilla a través de edificios icónicos y su influencia en la política local. Entre los hitos más notables figuran el Palacio de los Ponce de León, hoy sede de Emasesa, y el convento de San Agustín, su primer lugar de enterramiento. La Puerta de Marchena, erigida en 1492, es otro enclave clave. Santa Catalina, junto con Los Terceros, formaba parte de su complejo palaciego, y su presencia en el Alcázar de Sevilla subraya su poder, al igual que el retrato de Rodrigo conservado en el Ayuntamiento de Sevilla.

Arquitectura de Poder: Sevilla, Marchena, Arcos y Jerez

Los dos epicentros del Ducado, Marchena y Arcos de la Frontera, son monumentos vivos de este legado. En Marchena, el pasado ducal es palpable en construcciones como las murallas, iglesias y conventos. 

La marca territorial de la familia se extiende hasta Jerez de la Frontera, donde la presencia Ponce de León era sinónimo de poder y, a menudo, de conflicto. La Torre de Ponce de León, dentro del conjunto monumental del Alcázar de Jerez, fue levantada alrededor de 1471. Esta edificación, construida en un periodo de máxima violencia entre los bandos nobiliarios jerezanos —partidarios de los Ponce de León o de los Pérez de Guzmán—, no es solo un vestigio arquitectónico, sino un símbolo físico de la rivalidad crónica entre las grandes casas andaluzas. 

Toma de posesion de Los Palacios

Los Palacios de la Atalayuela 

En vida, Rodrigo Ponce de León mantuvo una relación compleja con los Reyes Católicos. Aunque fue un aliado valioso en la Reconquista, los monarcas buscaron de forma constante maneras de mermar el poder de la influyente casa de los Ponce de León. Un ejemplo de esta estrategia fue la fundación de Villafranca de la Marisma en 1501. Esta ciudad fue creada por el Cabildo de Sevilla con la clara intención de cercar y controlar los Palacios de la Atalayuela, un lugar clave en la conquista de las Indias. «Para asegurar que la familia Ponce de León no controlara ni se beneficiara del comercio de las Indias, el Cabildo sevillano decidió establecer Villafranca», documentó el archivero municipal Julio Mayo.

Además, los Reyes Católicos alentaron activamente la rivalidad entre los hermanos Manuel y Rodrigo Ponce de León. «Los monarcas ordenaron en secreto fomentar el odio entre los hermanos e impulsar la rebelión contra los Ponce de León para tomar el control de la ciudad de Cádiz y fortalecer la monarquía». En un documento reservado, los reyes instruyeron al bachiller Pedro Díaz de la Torre para que avivara los conflictos entre ambos, sugiriendo a Manuel que solicitara justicia real y se rebelara contra Rodrigo.

Mairena del Alcor

La relación de los Ponce de León con la comunidad judía es otro aspecto fascinante de su historia. Durante la expulsión de 1492, Rodrigo acogió en sus dominios a muchos judíos sefardíes. «Más de ocho mil almas llegaron a Mairena, Marchena y Los Palacios, y mandó que se las recibiera y honrase mucho», escribió Andrés Bernáldez en sus memorias. Sin embargo, la Inquisición advirtió a Rodrigo que no diera cobijo a conversos judíos fugados bajo pena de excomunión y pérdida de sus señoríos.

Miembros de la familia Susón llegaron a Marchena desde Sevilla.

Rodrigo, nacido en su castillo de Mairena, aseguró la ciudad de Cádiz para su señorío en 1466, por lo que recibió el título de marqués de Cádiz. Este logro no solo fortaleció su posición, sino que demostró su capacidad para competir y, a la vez, colaborar con los intereses de los Reyes Católicos, quienes en 1492 le arrebataron Cádiz a cambio de una compensación económica.

Legado Cultural

La implantación de la nobleza castellano-leonesa en el sur no supuso una erradicación de las tradiciones artísticas preexistentes. De hecho, la riqueza de la ruta se manifiesta en el arte mudéjar, un estilo que representa una sincretización cultural entre el mundo hispano-musulmán y el cristiano. Esta amalgama se observa en la pintura mural de la ruta, como en la célebre Coronación de la Virgen de la Basílica de Santa María en Arcos de la Frontera. Los estilos ornamentales andalusíes se superponen con la figuración cristiana, reflejando el complejo tejido social de la frontera.   

La influencia del linaje también se extendió al control estratégico marítimo. El dominio sobre la costa, que incluía Jerez, Rota y Chipiona, se extendía hasta la Isla de León (actual San Fernando). Aunque el nombre «Isla de León» se atribuye a veces a la leyenda de Hércules y el león , la tenencia y control que los Ponce de León ejercieron sobre esta zona estratégica y sobre Cádiz subrayó su papel crucial, no solo en la conquista interior (Ronda), sino en la defensa costera y el comercio.

Zahara de la Sierra: 1483

La Recreación Histórica de la Toma de la Villa de Zahara de la Sierra es, quizá, el evento más directamente ligado al mito de Ponce de León. Este hecho trascendental, ocurrido el 28 de octubre de 1483, marcó el inicio de la Guerra de Granada y fue ejecutado por las tropas cristianas procedentes de Marchena al mando de Don Rodrigo Ponce de León.

El 28 de octubre de 1483, Rodrigo Ponce de León partió de Marchena con un contingente de hombres para recuperar Zahara de la Sierra, que había caído recientemente en manos musulmanas. Esta acción fue crucial en la estrategia militar de los Reyes Católicos durante su campaña para reconquistar el reino nazarí de Granada.

También llevó a cabo múltiples campañas en la Sierra de Cádiz, asegurando villas como Ubrique, El Bosque, Villaluenga, Grazalema, Ronda y Casares, debilitando así la resistencia musulmana. La toma de Ronda en 1485, con sus formidables defensas naturales, permitió a los cristianos controlar una región clave y allanó el camino para futuras campañas.

Año tras año, el municipio se transforma, y cientos de vecinos se convierten en protagonistas, reviviendo el dramatismo de la frontera. El espectáculo incluye la toma de la villa con escaladores y caballos, la capitulación de las tropas nazaríes y un vibrante Mercado Medieval que inunda el casco histórico, conectando directamente al viajero con la época de Ponce de León, el Duque de Cádiz. La visita a Zahara durante estas fechas permite al viajero comprender cómo las decisiones políticas tomadas en el ducado (Arcos/Marchena) se tradujeron en gestas militares en el casus belli que cambió el destino de la península.

Zahara, Alhama, Setenil 

En 1482, encabezó la toma de Alhama, una fortaleza crucial del reino nazarí de Granada. Esta victoria supuso un golpe significativo para los musulmanes y puso de manifiesto su capacidad estratégica. Pese a sufrir una derrota en la batalla de la Axarquía en 1483, su valentía y liderazgo fueron reconocidos incluso en la adversidad, afianzando su reputación de guerrero tenaz.

La recuperación de Zahara de la Sierra en 1483, que había caído recientemente en manos musulmanas, fue una victoria clave para mantener el control cristiano de la zona. La fortaleza de Setenil, célebre por su resistencia, cayó finalmente en 1484 tras siete meses de asedio, gracias a la perseverancia de Rodrigo.

Setenil de las Bodegas, famosa por sus casas excavadas en la roca, conmemora anualmente este acontecimiento histórico con la Recreación Histórica de la Toma de Setenil. Celebrada del 20 al 22 de octubre, transforma la localidad en un escenario medieval donde moros y cristianos recrean la gesta y devuelven la historia a la vida.

Malaga y Grazalema

En 1487, Rodrigo Ponce de León desempeñó un papel crucial en la conquista de Málaga, una de las campañas más arduas de la Reconquista. La caída de Málaga marcó un punto de inflexión en la guerra contra Granada. Finalmente, en 1492, Rodrigo participó en la campaña final que culminó con la rendición de Granada, poniendo fin a la Reconquista y unificando España bajo los Reyes Católicos.

Aunque Málaga no era dominio directo de Ponce de León, la ciudad conecta la ruta como el epílogo victorioso de la campaña militar que él protagonizó. La Cabalgata Histórica de la Feria de Málaga, organizada por la Asociación Cultural Zegrí, recrea la toma de la ciudad por los Reyes Católicos en 1487.

En 1485, a Rodrigo se le concedió el señorío de Casares, que comprendía Casares, Jubrique, Manilva y Genalguacil, integrado después en el condado de Casares como parte del Estado de Arcos. Casares aportaba recursos valiosos como la sal de sus salinas costeras y el azúcar de sus ingenios de caña, establecidos por el duque. Además, la zona desempeñó un papel estratégico en el control de los moriscos a lo largo de la costa y en la serranía de Ronda. Muchas de estas comunidades fueron bautizadas en San Juan de Marchena y contribuyeron a la construcción y mantenimiento de iglesias y murallas defensivas.

Don Rodrigo Ponce de León fue el estratega principal en la fase final de la Reconquista , y su conquista de Ronda en 1486 fue un paso crucial que preparó el terreno para la caída de Málaga. La cabalgata recrea el encuentro de las tropas cristianas (que parten de la Plaza de la Merced) con las moras (desde la Alcazaba) para la simbólica entrega de las llaves en la Plaza de la Aduana, un acto que sella el triunfo de la nobleza castellano-leonesa sobre el territorio andalusí.

En Grazalema, las Fiestas de Moros y Cristianos recrean cada año la convivencia y los conflictos entre las dos culturas que moldearon la historia de Andalucía. El festejo tiene raíces en los hechos históricos vinculados a la conquista cristiana liderada por Rodrigo Ponce de León.

La Huella de la Repoblación

Paradas: La Micro-Geografía Leonesa en la Campiña Sevillana

Uno de los vínculos culturales más sorprendentes y directos de la ruta se localiza en Paradas, una localidad a pocos kilómetros de Marchena. Según investigaciones de divulgadores de la ruta, Paradas fue un enclave «repoblado por leoneses» tras la Reconquista. Lo notable es que, a diferencia de la asimilación general que se dio en Andalucía (donde castellanos, leoneses, y otros pobladores se mezclaron, dando lugar a variantes del habla andaluza diferenciadas del norte ), Paradas aún preserva rastros del «folclore, la gastronomía y hasta el ‘acento’ de esta provincia» septentrional.

El Oro Blanco de la Campiña: Las Salinas de Valcargado (Utrera)

Para sostener el poder militar y político del Ducado de Arcos, el linaje de los Ponce de León se aseguró el control de recursos económicos estratégicos. Un ejemplo fundamental se encuentra en Utrera, con las históricas Salinas de Valcargado, ubicadas cerca del Embalse Torre del Águila. Documentadas desde antes de 1469, estas salinas de interior (una rareza en Sevilla) se convirtieron en posesión de los Ponce de León.

Hoy, las Salinas de Valcargado representan un patrimonio industrial y etnográfico único, con un pozo originario de la época romana y la persistencia de un oficio artesano amenazado. La visita a Valcargado es esencial para entender cómo el poder de los Ponce de León se cimentó no solo en el acero de la Reconquista, sino en el control del capital y de las infraestructuras de la Baja Andalucía.

La Mesa del Encuentro: Gastronomía de Fusión y el Marco de Jerez

La gastronomía de la ruta es una síntesis histórica: ofrece al viajero la oportunidad de contrastar el recio paladar de la repoblación leonesa (visible en Paradas) con la sofisticación comercial y la riqueza de la dieta mediterránea costera, dominada por los vinos finos, el pescaíto frito, y la tapa. Es un diálogo que demuestra cómo la fuerza de las armas y la administración de los Ponce de León se tradujeron en prosperidad y una identidad culinaria profundamente arraigada.