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Los libelos de sangre y el caso del convento de San Francisco de Marchena

Los libelos de sangre eran acusaciones falsas de que los judíos secuestraban y asesinaban niños cristianos para rituales y surgieron en Europa durante la Edad Media y cobraron fuerza entre los siglos XII y XV. En estos relatos se repetía un mismo patrón: la supuesta crucifixión o asesinato ritual de un niño inocente en emulación de la Pasión de Cristo, a menudo cerca de la Pascua, seguida de la veneración del menor como mártir.
Esta mención en el Código de las Siete Partidas evidencia que, desde época temprana, la creencia en el crimen ritual judío había echado raíces también en Castilla. En la Corona de Aragón, hacia 1250 se popularizó la leyenda de Dominguito del Val en Zaragoza –un niño de coro cuya muerte se atribuyó a judíos–, mito que persistió durante siglos en el folclore local e incluso en cultos aprobados por la Iglesia (llegó a colocarse una placa conmemorativa afirmando que “fue martirizado por los judíos en el año 1250” en una iglesia de Sevilla)​
Acusaciones de libelo de sangre en Castilla: de Sepúlveda a La Guardia
En la Castilla del siglo XV, convulsionada por crisis sociales y religiosas, los libelos de sangre tuvieron manifestaciones violentas. Un caso documentado ocurrió en Sepúlveda (Segovia) en 1468. Según relata el cronista segoviano Diego de Colmenares, en Navidad de ese año corrió la “irritante nueva” de que los judíos de la aljama local, “aconsejados por su rabino, Salomón Picho, habíanse apoderado de un niño cristiano… Al fin, poniéndole en una cruz, habíanle dado muerte, a semejanza de la que al Salvador impusieron sus antepasados”.
La sola acusación –difundida en plena guerra civil castellana– desató una feroz represalia: dieciséis judíos fueron juzgados y quemados en la hoguera por orden del obispo Juan Arias Dávila, y no contentos con ello los vecinos de Sepúlveda asaltaron la judería, masacrando a la mayoría de sus habitantes​.
Este incidente, conocido como el Santo Niño de Sepúlveda, evidencia cómo la calumnia del crimen ritual servía de chispa para explosiones de violencia antijudía popular, respaldadas después por autoridades eclesiásticas.
Otro ejemplo infame es el llamado Caso del Santo Niño de La Guardia, ocurrido a finales de la década de 1480 en la localidad de La Guardia (Toledo). Como señalan Teresa Marta y Fernando Suárez, “este proceso dio lugar a una importante exacerbación de los ánimos antijudíos, que pudo influir en alguna medida en la promulgación del edicto de expulsión general del 31 de marzo de 1492”​.
El caso de Marchena: Inquisición y judeoconversos
El siglo se inició en Marchena con hechos que monstraban la conexión del antijudaísmo local, con la Guerra de Sucesión que dejó a los portugeses en suelo español, -muchos de ellos conversos, que vivian en sevilla y provincia desde 1600- como potenciales enemigos.
Una carta de la Inquisición de Sevilla a la suprema, (AHN Inq. 3.027) recogida por Domínguez Ortiz da cuenta de las pesquisas hechas a finales de 1714 sobre la supuesta muerte en Marchena de un niño llamado Diego Bohórquez, hijo de Juan Bohórquez Villalón, familia de hidalgos con origen en Morón.

Según dicho documento el cuerpo apareció el 26 de diciembre, en la puerta del convento de San Francisco de Marchena, y la posterior sospecha recayó en un grupo de conversos sospechosos de judaizar, como Francisco Morales, abogado del Duque, Pedro de Toledo comisario de la Inquisición y Manuel Herrera.
Juan y D. Antonio de Bohórquez fueron soldados enviados por el Ayuntamiento de Marchena para retomar Gibraltar, en septiembre de 1706 con domicilio junto a la Iglesia de San Juan. La supuesta aparición de niños de cuya muerte se culpaba a los judíos fue un recurso habitual en España desde el Santo Niño de la Guardia Toledo en el XVI, hasta el el niño muerto en Cádiz en 1708 siempre en contextos de guerra y repunte del antijudaísmo.
La Testificación General de Corte de 1718, tras la Guerra de Sucesión supuso el apresamiento de numerosos judaizantes y dio pie a  escritos antijudíos en tomo a 1730.
Entre 1635-1697 encontramos en la campiña sevilana 15 procesos inquisitoriales por judaísmo en  Marchena, 40 en Morón y 97 en Osuna según la obra «¿Judíos o cristianos?: el proceso de fe Sancta Inquisitio» escrito por Victoria González de Caldas y la mayoria eran contra conversos portugueses.
En este periodo encontramos en Marchena un juicio de Antonio Fernández Martos portugués vecino de Marchena que en 1709 visitador de la Aduana de Sevilla procesado por judaizar por la Inquisición de Sevilla.
Paralelamente a los grandes montajes de libelo de sangre, la Inquisición española desplegó en aquellos años una persecución implacable contra los conversos acusados de “judaizar” (practicar secretamente el judaísmo).
Fuentes y bibliografía consultada
  • Decretos y documentación histórica: Edicto de Granada o Edicto de Expulsión de los judíos (31 de marzo de 1492), reproducido en el Archivo Histórico Nacional de España; Procesos inquisitoriales del Santo Niño de La Guardia (Ávila, 1491) y de Fray Diego de Marchena (Sevilla/Guadalupe, 1485), conservados en el Archivo Histórico Nacional (sección Inquisición, legajos correspondientes)​
    gestindelamemoria-felix.blogspot.com
    marchenasecreta.com
    ; crónicas de la época como la Historia de los Reyes Católicos de Andrés Bernáldez (Cura de Los Palacios) y la Historia de Segovia de Diego de Colmenares (1637) que recogen estos sucesos​
  • Archivos y repositorios digitales: Portal de Archivos de Andalucía (Junta de Andalucía) y archivos históricos municipales para información local sobre las juderías andaluzas (ej. documentos de Marchena)​
    marchenasecreta.com
    ; Archivo General de Simancas y Archivo de la Corona de Aragón para registros relacionados con la pragmática de expulsión y correspondencia real; Archivo Histórico Nacional (Madrid), que custodia los fondos de la Inquisición española y donde se han consultado los expedientes originales de procesos por judaizar y casos de libelo de sangre. Muchos de estos documentos han sido digitalizados o estudiados en boletines académicos (por ejemplo, la transcripción del proceso del Niño de La Guardia publicada en el Boletín de la Real Academia de la Historia, t. 11, 1887)​
  • Bibliografía especializada: Cecil Roth – Historia de los judíos en España (y Los Marranos, ed. rev. 1947); Yitzhak Baer – Historia de los judíos en la España cristiana (vol. I–II, 1945, ed. en español 1981); Benzion Netanyahu – Los orígenes de la Inquisición en la España del siglo XV (ed. Crítica, 1999)​
    dialnet.unirioja.es
    . Estas obras clásicas ofrecen un análisis profundo del antisemitismo medieval español, la cuestión converso y la instrumentalización de mitos como el libelo de sangre. En estudios más recientes, destaca Henry Kamen – La Inquisición Española (1988) y Joseph Pérez – Los judíos en España (1992), que reevalúan el papel de la Inquisición y confirman que casos como el del Santo Niño de La Guardia fueron utilizados como pretexto propagandístico para la expulsión​
    elconfidencial.com
    . Asimismo, investigaciones locales como las de Enrique Llopis y Elisa Enríquez (UCM) sobre el archivo de Marchena han sacado a la luz documentación inédita de procesos inquisitoriales en Andalucía, complementando la visión global con detalles concretos de cómo el odio antijudío se vivió en cada rincón de España​
    marchenasecreta.com
  • Publicaciones y ediciones críticas: Artículos académicos en Sefarad, Hispania, Revista de Historia Medieval y Materiales de Historia (por ej. José M. Perceval, “Un crimen sin cadáver: el Santo Niño de La Guardia” en Historia 16, Nº202)​
    es.wikipedia.org
    ; estudios de caso como Noticias y tradiciones en torno al “crimen ritual” de Sepúlveda de M. Merlo (1991) sobre el Santo Niño de Sepúlveda; y obras de referencia general sobre antisemitismo ibérico, como Julio Caro Baroja – Los judíos en la España Moderna y Contemporánea (1978) o Bernard Lazare – El antisemitismo, su historia y sus causas (1903, cap. “Los mitos de sangre”). Todos estos materiales han contribuido a brindar un enfoque académico e histórico a este reportaje, respaldando cada afirmación con evidencia documental y análisis reconocido en la comunidad historiográfica.