Más de cinco siglos después de su muerte, Rodrigo Ponce de León vuelve a conquistar cada verano Málaga, escala de nuevo las murallas de Zahara de la Sierra y reaparece entre soldados, embajadas y banderas en las fiestas de Setenil de las Bodegas. La televisión también le ha devuelto el rostro. En la serie Isabel, producida por Televisión Española, el actor Fernando Soto encarnó a aquel señor de Marchena que pasó de enemigo de Isabel la Católica a convertirse en uno de sus principales capitanes.
Rodrigo murió en Sevilla en agosto de 1492, pero su personaje sobrevivió. Lo hizo primero en las crónicas, después en la literatura nobiliaria y ahora en las fiestas históricas con las que numerosos municipios andaluces reconstruyen su pasado. Como el Cid, sigue ganando batallas después de muerto, aunque sus victorias actuales ya no se libran con lanzas y artillería, sino en la memoria colectiva.

El marqués de Cádiz vuelve a entrar cada agosto en Málaga
La Feria de Málaga nació de la conmemoración de la incorporación de la ciudad a la Corona de Castilla, consumada en agosto de 1487. La entrada solemne de los Reyes Católicos se produjo el 19 de agosto, después de uno de los asedios más largos y duros de la Guerra de Granada.
La Cabalgata Histórica organizada por la Asociación Cultural Zegrí reconstruye aquel episodio. El bando cristiano parte por el centro de Málaga, mientras la representación de las autoridades musulmanas desciende desde la Alcazaba. Ambos cortejos se encuentran en la plaza de la Aduana, donde se escenifica la entrega de las llaves de la ciudad.
Rodrigo Ponce de León aparece entre los personajes históricos de la comitiva como marqués de Cádiz. No es quien recibe las llaves —ese lugar corresponde al rey Fernando—, pero marcha junto a los monarcas, los arqueros, ballesteros, alabarderos, artilleros y capitanes castellanos. Así quedó documentado, por ejemplo, en la Cabalgata Histórica de 2019, en la que el pintor Antonio Montiel representó a Fernando el Católico y el marqués de Cádiz figuró entre los personajes del cortejo.
En 2025 participaron más de doscientas personas. Las tropas cristianas salieron de la plaza de la Merced y el bando musulmán lo hizo desde la Alcazaba antes de encontrarse para la entrega simbólica de las llaves. La página histórica de la Feria del Ayuntamiento confirma que la cabalgata rememora la entrada de los Reyes Católicos en 1487. Para 2026, el Consistorio ha fijado la Feria entre el 15 y el 22 de agosto.
El verdadero papel del señor de Marchena en la conquista de Málaga
La recreación concentra la atención en los Reyes Católicos y en la entrega de las llaves, pero la actuación de Rodrigo Ponce de León fue mucho más amplia que la imagen de un noble acompañando al monarca.
Su importancia residía en su experiencia en la frontera, en el conocimiento del territorio y en la capacidad de movilizar hombres y recursos desde sus dominios andaluces. Entre ellos se encontraba Marchena, centro político del Estado de Arcos y lugar desde el que partieron tropas para diferentes campañas.
Durante el asedio malagueño de 1487, el marqués participó en las operaciones militares y en el dispositivo que fue cerrando las comunicaciones de la ciudad. Málaga tenía una importancia excepcional por su puerto, su actividad comercial y su valor como puerta marítima del reino nazarí. Su conquista no fue una rápida entrada triunfal, sino el desenlace de un cerco de varios meses, con una resistencia especialmente dura en la Alcazaba y Gibralfaro.
La campaña estuvo dirigida por los Reyes Católicos y contó con numerosos nobles, mandos, contingentes concejiles y especialistas en artillería. El marqués fue uno de sus capitanes más destacados, pero la conquista fue una empresa militar de la Corona.
Zahara: la batalla que vuelve a librarse en las calles
Donde la memoria de Rodrigo Ponce de León alcanza una intensidad excepcional es en Zahara de la Sierra. Cada otoño, en octubre, sus vecinos representan la toma castellana de la villa, ocurrida en 1483.
La recreación incluye campamentos nazaríes y cristianos, desfiles, intercambios de alimentos, escaramuzas, caballos, escaladores y la capitulación de los defensores. Rodrigo no aparece aquí como un personaje secundario del séquito real, sino como el capitán que encabeza la conquista.
La Agenda Cultural de la Junta de Andalucía explica que el marqués partió de Marchena y, después de un breve asedio, logró apoderarse de la fortaleza en octubre de 1483. La documentación no permite determinar con absoluta seguridad el día exacto, aunque tradicionalmente se fija el 28 de octubre.
La conquista se realizó mediante escaladores que alcanzaron las defensas en una operación arriesgada. El éxito tuvo consecuencias territoriales directas: la villa quedó vinculada a la Casa de Arcos y Rodrigo recibió posteriormente el título de marqués de Zahara.
En 2025, la localidad celebró una nueva edición de la Recreación Histórica de la Toma de la Villa, con cientos de vecinos y voluntarios. La Diputación de Cádiz la presenta como una de las grandes celebraciones culturales y patrimoniales de la Sierra.
Setenil: el capitán que se negó a abandonar el asedio
Setenil de las Bodegas conserva otra memoria especialmente poderosa del señor de Marchena. La localidad fue conquistada el 21 de septiembre de 1484, después de resistir diferentes intentos castellanos a lo largo del siglo XV.
La campaña estuvo encabezada por Fernando el Católico, pero Rodrigo Ponce de León desempeñó un papel relevante como capitán del ejército. La tradición histórica destaca su determinación cuando el asedio parecía estancarse. Frente a quienes aconsejaban levantar el cerco, el marqués habría defendido su continuación e incluso se habría mostrado dispuesto a mantenerlo con sus propios hombres y recursos.
La llegada y empleo de la artillería terminó resultando decisiva. Por eso sería más preciso afirmar que Rodrigo fue uno de los principales impulsores militares de la operación, no el conquistador único de Setenil.
La localidad recuerda aquellos hechos en su Fiesta de Moros y Cristianos. El pueblo se transforma en un escenario medieval y representa escenas teatrales relacionadas con el asedio y la entrada castellana. Los programas municipales han incorporado expresamente el nombre de Rodrigo Ponce de León y su participación en la toma. Ayuntamiento de Setenil de las Bodegas.
Alhama: la hazaña que encendió la Guerra de Granada
Antes de Zahara, Setenil y Málaga estuvo Alhama. Su conquista, en febrero de 1482, convirtió a Rodrigo Ponce de León en una figura de alcance peninsular.
La operación fue preparada con enorme secreto. Una fuerza integrada por hombres del marqués, del asistente de Sevilla Diego de Merlo y de otros capitanes alcanzó de noche la fortaleza. Un grupo de escaladores penetró en el recinto y abrió el camino al resto de las tropas.
La toma de Alhama provocó una conmoción en Granada y desencadenó una respuesta inmediata del emir Muley Hacén. Rodrigo permaneció dentro de la plaza durante el posterior cerco, hasta que llegaron refuerzos. Entre quienes acudieron estaba su tradicional enemigo, el duque de Medina Sidonia. La necesidad militar favoreció así la reconciliación de dos grandes casas nobiliarias andaluzas enfrentadas durante décadas.
Alhama no mantiene una recreación anual centrada exclusivamente en Rodrigo con la continuidad alcanzada por Zahara, pero su memoria está presente en la historiografía local, en rutas culturales, conferencias y actos relacionados con la conquista de la ciudad. La propia televisión pública lo presenta como “el capitán más destacado” de aquella toma.
De enemigo de Isabel a personaje de Televisión Española
La memoria contemporánea de Rodrigo Ponce de León alcanzó a millones de espectadores con la serie Isabel. Fernando Soto interpretó al marqués de Cádiz durante la segunda temporada.
La producción no lo redujo a un guerrero de frontera. Mostró también su pasado político: había respaldado primero a Enrique IV y después a Juana, conocida como la Beltraneja, durante la guerra sucesoria castellana. Tras la victoria de Isabel, el marqués consiguió ser perdonado y conservar sus títulos. Desde entonces puso su experiencia militar al servicio de la Corona.
RTVE destaca tres aspectos del personaje: su protagonismo en Alhama, su intervención en la estrategia de liberar a Boabdil para profundizar la división interna de la familia nazarí y su presencia en el final de la Guerra de Granada. Ficha oficial del personaje en RTVE y perfil histórico publicado por RTVE.
Las otras victorias que construyeron su leyenda
La biografía del marqués no se limita a cuatro ciudades. Su nombre está relacionado con buena parte de la fase final de la Guerra de Granada:
En Ronda intervino en la campaña de 1485 que terminó con la rendición de una de las principales fortalezas del occidente nazarí. Su experiencia sobre la serranía y la recuperación previa de Zahara fueron importantes para estrechar el cerco.
Participó también en las campañas de Álora, Loja, Vélez-Málaga, Baza y Granada, además de operaciones en la Axarquía. No todas fueron victorias. En 1483, la expedición cristiana por la Axarquía malagueña terminó en un grave desastre. Rodrigo logró escapar, pero perdió numerosos hombres y familiares. Este fracaso es fundamental para evitar una imagen puramente legendaria e invencible.
También estuvo presente en la fase final de la guerra y en la rendición de Granada. Murió pocos meses después, en agosto de 1492.
El Cid andaluz de la memoria popular
La comparación con el Cid no nació únicamente de su valor militar. Ambos personajes quedaron rodeados por una narración que comenzó muy pronto a separar al hombre histórico del héroe.
Después de la muerte de Rodrigo se difundió la Historia de los hechos de don Rodrigo Ponce de León, marqués de Cádiz, una crónica nobiliaria que contribuyó decisivamente a fijar su imagen de caballero victorioso, prudente y providencial. En 1493, apenas unos meses después de su fallecimiento, Juan de Padilla publicó El laberinto del duque de Cádiz, prueba de que la construcción literaria del personaje comenzó casi inmediatamente.
Sin embargo, detrás del héroe permanecen las contradicciones del siglo XV: las guerras privadas entre linajes, la lucha por el territorio, los cautivos, la violencia de los asedios y la dureza que sufrieron las poblaciones vencidas. Las recreaciones actuales convierten esos hechos en patrimonio, teatro y celebración colectiva, pero no deben borrar esa complejidad.
Rodrigo Ponce de León continúa ganando batallas porque cada localidad lo reconstruye de una manera distinta. Zahara lo recuerda escalando sus murallas; Setenil, resistiéndose a abandonar el cerco; Málaga, entrando junto a los Reyes Católicos; Alhama, irrumpiendo en la noche; y la televisión, tomando decisiones en los campamentos de Isabel.
Marchena conserva la clave que une todas esas memorias. Desde aquí se administraba el Estado de Arcos, se reunían recursos y partían hombres hacia la frontera. Por eso, cuando el marqués vuelve a desfilar por Málaga o a subir las murallas de Zahara, también regresa simbólicamente el señor de Marchena. La historia lo enterró en 1492; la memoria andaluza todavía no ha permitido que abandone el campo de batalla.

