En 1384 Paradas todavía no era el pueblo que conocemos hoy. No había una villa constituida, ni un concejo propio, ni una trama urbana semejante a la que surgiría décadas después. Lo que había era tierra. Tierra de cereal, huerta, heredades y una explotación señorial situada dentro del término de Marchena.
Según el documento OSUNA,C.140,D.86. PARES, el Portal de Archivos Españoles del Ministerio de Cultura, lo describe como el testimonio de un arrendamiento otorgado en nombre de Fernán Ponce de León, hijo de Pedro Ponce de León, sobre el cortijo y una huerta existentes en Paradas y pertenecientes entonces a Marchena. La ficha oficial lo fecha el 27 de agosto de 1384. PARES
Joaquín Ramón Pérez Buzón transcribe que Fernán Ponce: «fiso poner en renta el cortijo de Paradas e la huerta, con las propiedades quel dicho Fernán Ponce a en término desta dicha villa».
El contrato establecía una renta de 300 maravedíes durante un año. Archivo Hispalense. María Antonia Carmona Ruiz ofrece otra lectura del mismo documento y resume el objeto del arrendamiento como «el cortijo de Paradas con la huerta e con las heredades»
La historiadora identifica además al arrendatario: Aparicio Martínez de la Huerta, quien recibió la explotación para el año 1385 por esos 300 maravedíes, que debía pagar el día de San Miguel. IdUS
«Fiso poner en renta el cortijo de Paradas e la huerta, con las propiedades quel dicho Fernán Ponce a en término desta dicha villa…«…el cortijo de Paradas con la huerta e con las heredades…». Aparicio Martínez de la Huerta aparece como arrendatario, por trescientos maravedíes, para el año siguiente, con pago señalado para San Miguel.
Fernán Ponce de León puso en arrendamiento el cortijo de Paradas, su huerta y las demás tierras y propiedades que poseía en aquella zona del término de Marchena. Aparicio Martínez de la Huerta tomó esas propiedades en explotación durante un año a cambio del pago de 300 maravedíes.
Antes de Paradas hubo una explotación agrícola
Dos años antes, en 1382, otra escritura menciona ya «la dehesa que dicen de Paradas». El topónimo existía, por tanto, antes de que hubiera una población constituida. La documentación estudiada por Carmona muestra que ese espacio formaba parte de una gran propiedad rural. Pasted markdown
La documentación habla de: «la heredad de Paradas e su torre». Aquella torre proporciona una de las imágenes más sugerentes de esta historia. En la Campiña bajomedieval, este tipo de construcciones podía formar parte de explotaciones rurales fortificadas, destinadas a proteger personas, cosechas, ganado y caminos en un territorio todavía condicionado por la cercanía de la frontera con el reino nazarí de Granada.
Una propiedad de los Ponce de León
La documentación vincula la propiedad con Beatriz Ponce de León, hija de Pedro Ponce de León. La heredad de la torre de Paradas formó parte de sus bienes y posteriormente pasó a manos de su hermano Fernán Ponce de León.
El señor no cultivaba personalmente aquellas propiedades. Las arrendaba. Aparicio Martínez de la Huerta recibía el cortijo, la huerta y las heredades, explotaba las tierras y pagaba a cambio una renta. Tres centenares de maravedíes.
La huerta tenía agua, noria y viñas
En 1398, Isabel González Cerezo, esposa de Fernán Ponce de León, arrendó la huerta de Paradas al hortelano Cristóbal González. La escritura menciona expresamente una noria, una alberca, árboles, una viña y un majuelo y 400 sarmientos. Al inspeccionarse la finca se comprobó, sin embargo, que buena parte de ellos se había perdido y que la noria estaba incompleta y no podía sacar agua.
El contrato establece 27 cahíces de pan, repartidos entre trigo y cebada, que debían satisfacerse durante los tres años del arrendamiento. Archivo Hispalense
El gran cambio se produjo en 1460, cuando Juan Ponce de León impulsó el poblamiento mediante una Carta Puebla. Llegaron nuevos pobladores. Se repartieron solares. Se construyeron casas. Se plantaron viñas. Apareció una iglesia y, progresivamente, las instituciones propias de una comunidad.
De la torre a la feria
En 1485 encontramos ya una Paradas suficientemente consolidada para celebrar una feria anual. Rodrigo Ponce de León concedió protección a quienes acudiesen con ganado y mercancías durante la feria celebrada entre el 15 de marzo y el 15 de abril. El documento se conserva también en PARES con la signatura OSUNA,C.140,D.177.
La frase «Paradas fue fundada en 1460» es correcta si hablamos de la creación organizada del pueblo mediante la Carta Puebla, pero puede ocultar una historia mucho más antigua.
Fuentes documentales
La pieza principal es el Archivo Histórico de la Nobleza, Archivo de los Duques de Osuna, OSUNA,C.140,D.86, catalogada oficialmente por PARES como arrendamiento del cortijo y huerta de Paradas pertenecientes a Marchena y fechada allí el 27 de agosto de 1384. PARES
La lectura histórica se ha contrastado con María Antonia Carmona Ruiz, “Paradas durante los siglos XIV y XV”, Archivo Hispalense, nº 282-284, donde se estudian los contratos de 1384, 1398 y 1403. IdUS
También resulta fundamental Joaquín Ramón Pérez Buzón, “Adquisición y mantenimiento de las posesiones nobiliarias en Paradas”, que reproduce literalmente el pasaje de 1384 y fecha la operación el 27 de agosto.