El Giraldillo muestra una Minerva guerrera, aunque adaptándola a una manera religiosa, fruto de tiempo y es un “Coloso de la Fe victoriosa” que simboliza el triunfo de la doctrina católica sobre sus enemigos.
Bartolomé Morel su fundidor formaba parte de una familia de fundidores. Su padre, Juan Morel el Viejo, tenía su taller en la collación de San Vicente y fue nombrado en 1533 fundidor de artillería y campanas.
Se conoce por la documentación que los trabajos de la fundición se ejecutaron en la Catedral, de una sola pieza mediante la técnica de la cera perdida. Finalmente, dos años después de lo pactado, el 13 de agosto de 1568, coronando la Giralda y a 100 metros de altitud, se colocó la gran estatua de 1.500 kilos de peso y 4 metros de altura.
El contrato para los trabajos está fechado en Sevilla el 27 de agosto de 1556 entre Bartolomé Morel, fundidor de metales, y Antonio Corral, canónigo, en nombre del deán y cabildo de Santa Iglesia Catedral de Sevilla. En él, Morel se obliga a hacer una figura de bronce para el remate de la torre de la dicha Catedral conforme a las condiciones establecidas.