Hoy se cumplen 150 años del nacimiento del escultor marchenero Lorenzo Coullaut Valera (12 de abril de 1876 – 21 de agosto de 1932), una de las figuras más destacadas de la escultura española de su tiempo, cuyos restos reposan en el cementerio de Madrid. La efeméride ha transcurrido este sábado sin actos institucionales en su localidad natal, pese a su relevancia cultural.
El 150 aniversario del nacimiento del escultor marchenero Lorenzo Coullaut Valera, una de las figuras más destacadas de la escultura española de finales del siglo XIX y comienzos del XX, ha transcurrido este sábado sin actos institucionales en su localidad natal. La efeméride, que conmemora el nacimiento del artista el 12 de abril de 1876, no ha contado con programación oficial pese a su relevancia cultural.
Según ha podido saber este medio, un grupo de vecinos y personas vinculadas al ámbito cultural ha mostrado en los últimos meses su interés en organizar actividades conmemorativas en torno a la figura del escultor. Sin embargo, estas iniciativas no han sido atendidas por las instancias públicas competentes, lo que ha generado malestar entre quienes consideran que se ha perdido una oportunidad para poner en valor uno de los principales referentes artísticos de la localidad.

Coullaut Valera es autor de algunos de los monumentos públicos más reconocibles del panorama español, con obras repartidas por distintas ciudades de España y también en países de Latinoamérica. Su proyección internacional y su lenguaje escultórico lo sitúan como una figura clave en la transición hacia la escultura contemporánea en España.
Más allá de su propia obra, su legado se prolonga en una saga familiar de tres generaciones de escultores. Su hijo, Federico Coullaut-Valera, desarrolló una destacada carrera como imaginero, especialmente en el ámbito del Levante español, donde dejó numerosas obras de carácter religioso. Esta línea artística continúa en la actualidad con su nieto, también escultor, cuya producción se inscribe en parámetros contemporáneos. De este modo, la influencia de Coullaut Valera trasciende el ámbito del monumento público para adentrarse en la imaginería y en la evolución de la escultura española a lo largo del siglo XX y XXI.
En el plano documental, parte del legado del escultor no se conserva en su localidad de origen. Diversos fondos y archivos relacionados con su figura fueron donados a la ciudad de Hellín, donde se custodia una parte significativa de su documentación. Esta circunstancia ha sido señalada por algunos especialistas como una pérdida de oportunidad para Marchena en términos de investigación, difusión y atracción cultural.
A esta situación se suma la existencia en el municipio de un espacio museístico recientemente finalizado que, según fuentes municipales, no abrirá sus puertas antes de un plazo aproximado de dos años. Este equipamiento podría haber servido como marco para una programación conmemorativa vinculada al aniversario.
No es la primera vez que se reivindica la figura del escultor. En años anteriores, el diario ABC de Sevilla impulsó la publicación de una revista monográfica y la presentación de un documental centrado en su trayectoria, iniciativas que contribuyeron a situar nuevamente su obra en el foco cultural.
Además, la figura de Coullaut Valera continúa generando interés en la actualidad, con la aparición de nuevas piezas y estudios que amplían el conocimiento sobre su producción artística, lo que refuerza su vigencia dentro del panorama histórico-artístico.
Diversas voces del ámbito cultural coinciden en que el escultor representa una oportunidad para reforzar la proyección turística y patrimonial de Marchena, atrayendo a investigadores, historiadores del arte y visitantes interesados en su obra y en la singularidad de su legado familiar. Sin embargo, el silencio institucional en una fecha tan señalada ha dejado, por ahora, sin aprovechar esta efeméride.
APERTURA DEL MUSEO COULL.AUT VALERA
Cuando el 12 de octubre de 1990, se abrió por vez primera el museo Lorenzo Coullaut Valera, en el torreón de la Puerta de Morón, con la gestión iniciada por Manuel Moraza, Fernando Alcaide -pilar fundamental de la cultura marchenera, cuya ausencia se sigue echando en falta- y las negociaciones del experto en arte e investigador Luis Hurtado, que cerró el trato con la familia, se pudo por fin decir, que el escultor marchenero había vuelto a su casa.
La ruta de Coullaut Valera por las calles de Marchena pasa por el mausoleo de los padres del Obispo Salvador Barrera en San Sebastián, por el tallado, el propio Museo, la Casa de la familia Coullaut en la Plaza de la Cárcel, la Iglesia de San Juan. entre otros hitos.
Lorenzo eligió un modelo marchenero Antonio Montes -«marchenero tenia que ser» dijo- para el jinete del monumento a los Alvarez Quintero en Madrid, y tres mujeres de Marchena y además de su propia familia posaron para su monumento a Becquer en Sevilla.
Al igual que el legado cultural de Marchena en todos sus aspectos y épocas, la vida y obra de Lorenzo Coullaut es un pozo sin fondo, lo que sgnifica que mientras más se busca más aparecen, tanto que daría para un museo propio y un centro de estudios de su obra, conectada con la nueva imaginería y escultura pero la realidad es tozuda y lo que hay es lo que vemos, un escenario cultural público poco propicio a nuevos proyectos.
Coullaut Vaklera tuvo que irse muy joven a Madrid huyendo de su padre el ingeniero francés y de un futuro prometedor como ingeniero, y se camino de su vocación se echó en manos de un incierto destino como joven artista solitario en una ciudad desconocida pasando hambre y necesidad en sus primeros meses madrileños. Enfermo y solo en su piso lo encontró Enrique Peinador, el dueño del balneario de Mondáriz cuando cogió varios de sus relieves y lo vendío a ABC u la Ilustración Española y Americana y le puso en la mano el dinero.
Desde entonces ABC y la prensa fueron clave en su carrera. ABC fue la puerta por la que este y otros andaluces entraron en la sociedad madrileña llegando a ser concejal en la ciudad, trabajando amistades con la Casa Real para la que trabajó y con el estamento religioso, fundamental para cualquier escultor.
De sus contactos con la iglesia dan buena muestra los dos sagrados Corazones mostrados en la expo fotográfica callejera. El de Córdoba y el de Bilbao. El de Córdoba está en el paraje de las ermitas en lo más alto del cielo de Córdoba y tiene la anécdota de que varias veces ha sido dañado por un rayo y ha tenido que ser restaurado, la última, hace pocos años. Las Ermitas es un lugar señalado de la espiritualidad cordobesa desde tiempos del sufismo que se instaló en este paraje y hasta el XVIII lugar donde vivían ermitaños.
El cielo de Bilbao tiene otro Coilluat Valera, un Sagrado Corazón dorado. En el año 1933, el grupo socialista municipal solicitó la retirada de la imagen por ser España un país laico, por el escaso apoyo que recibió la erección del monumento en tiempos de la Dictadura y porque había sido impulsado por la Compañía de Jesús. El Ayuntamiento aprobó la demolición del monumento, con la oposición de los monárquicos y del PNV, aunque el acuerdo fue suspendido temporalmente en los tribunales.
Tienen unas dimensiones de 40 metros de altura y 21 metros de diámetro de superficie. La estatua es de 7 metros y está realizada en bronce sobredorado con oro de ley. El pedestal se realizó en piedra de Motrico y Escobedo.
En 1914 talla el «Cristo Yacente» venerado en la Iglesia de San Francisco, de Santander y procesiona en el Santo Entierro, una muestra del Voullaut Valera imaginero de Semana Santa, del cual conocemos que hizo un boceto de paso para la cofradía del Cristo de Burgos de Sevilla que finalmente nunca se llevó a cabo, pero parte de su composición la aprovechó su hijo y heredero artístico Federico, que podemos ber procesionar en Orihuela. Precisamente Federico tiene multitud de imágenes procesionales por todo levante, otra faceta poco conocida de la familia Coullaut Valera.
Recientemente la familia Coullaut Valera donó a la hermandad del Prendimiento de Hellin varias piezas y su archivo familiar relacionada con Federico Coullaut Valera se conserva quien talló las imágenes de 30 pasos de Semana Santa todos en la zona de Levante en Orihuela, Cartagena, Cuenca, Hellín, Albacete, Almería y Úbeda y monumentos públicos en México, Estados Unidos, Alemania, República Dominicana y Bélgica. La ciudad de Hellín tiene una calle dedicada a Federico Coullaut Valera, y uno de sus hermanos fue juez en esta ciudad por lo que la familia solía pasar sus vacaciones en este municipio de Albacete.

