Las Hermanas Franciscanas Clarisas Descalzas del Convento de la Purísima Concepción de Marchena han denunciado ante la Policía Local el presunto impago de una factura de alrededor de 800 euros correspondiente al alojamiento y manutención de dos jóvenes que dijeron ser de Dos Hermanas y trabajar para una empresa que luego se demostró inexistente, en la Hospedería de Santa María.
La denuncia ha sido presentada durante la mañana de hoy jueves 10 de septiembre por una representante de la comunidad religiosa. Según el relato entregado a los agentes, los dos huéspedes entraron el miércoles 2 de septiembre y tenían previsto permanecer alojados hasta el miércoles 9. La estancia incluía habitación, almuerzo y cena. Posteriormente ha sido imposible contactar con ellos telefónicamente.
Para identificarse, dejaron en la hospedería un DNI original, del que la responsable tomó los datos necesarios. La comunidad conserva así la información que posteriormente fue facilitada a la Policía Local.
Dejaron de aparecer el lunes 7
Los jóvenes habrían indicado que la factura sería abonada por una empresa, que luego se ha demostrado inexistente, y facilitaron el contacto de una persona que, supuestamente, acudiría a Marchena el lunes 7 de septiembre para efectuar el pago.
Ese día, sin embargo, el responsable no se presentó. Los huéspedes también dejaron de aparecer y no acudieron a la comida que habían encargado previamente. No se trataba únicamente de dos menús: según explica la comunidad, habían solicitado comida para cuatro personas y habían pedido que se preparase otra habitación para dos acompañantes que permanecerían en Marchena entre los días 7 y 9.
Las religiosas realizaron las compras, cocinaron para cuatro comensales y acondicionaron una segunda habitación. Nadie se presentó. Tras la desaparición de los dos alojados antes de la fecha de salida prevista, la comunidad intentó ponerse en contacto con ellos y con la persona que supuestamente debía pagar, pero las llamadas dejaron de ser atendidas.
Las religiosas creen que existió voluntad de engaño
La comunidad considera que lo ocurrido a su juicio, y por las promesas de abonar la estancia, el encargo de servicios adicionales, la marcha antes del 9 de septiembre y la falta de respuesta posterior apuntan a una posible voluntad de engaño.
Esta es la versión comunicada por las religiosas y recogida en su denuncia. Corresponderá ahora a las autoridades comprobar las reservas, las llamadas, la factura, el DNI aportado y las circunstancias en las que los huéspedes abandonaron la hospedería.
Un perjuicio grave para una comunidad con pocos ingresos
La Hospedería de Santa María no es una gran empresa hotelera. Está atendida por una pequeña comunidad religiosa que necesita los ingresos del alojamiento para afrontar su vida cotidiana, pagar los suministros y conservar las dependencias del convento.
La otra vía de sostenimiento de las religiosas es principalmente la elaboración y venta de dulces. Durante el verano las ventas disminuyen, por lo que el dinero procedente de la hospedería resulta todavía más necesario. Una factura de unos 800 euros más IVA, que ronda los mil euros, sin cobrar, representa un golpe importante para la economía del convento.
La pérdida comprende una semana de alojamiento, las comidas servidas, el trabajo de limpieza y atención y los alimentos preparados para cuatro personas que finalmente no acudieron. A ello se suma la segunda habitación acondicionada y reservada para unos acompañantes que tampoco llegaron.
Las religiosas sienten que se pudo aprovechar su confianza y su disposición a acoger a quienes llaman a su puerta. Para una comunidad con recursos muy limitados, esta cantidad afecta directamente a su capacidad para cubrir los gastos más básicos.
Una hospedería singular del recinto monumental
La Hospedería de Santa María figura se encuentra en el Palacio Ducal, dentro del conjunto histórico y amurallado de Marchena, y forma parte del Convento de la Purísima Concepción.
Quienes se alojan allí no encuentran un establecimiento convencional, sino un espacio atendido por una comunidad religiosa. Los ingresos obtenidos contribuyen directamente al sostenimiento de las clarisas y a la conservación de uno de los enclaves históricos más singulares de Marchena.