La imagen tomada este 10 de septiembre en la plaza de la Cárcel resume una contradicción difícil de explicar en el corazón histórico de Marchena: junto a los buzones de unos contenedores soterrados aparecen contenedores convencionales de superficie y un gran saco de residuos. La instalación que debía reducir el impacto visual de la basura en el barrio de San Juan permanece, según la denuncia ciudadana trasladada a este medio, fuera de servicio desde hace años.
La situación no sería exclusiva de este punto. La denuncia cita también instalaciones de las calles Aceite y Revueltas y sostiene que, mientras estos equipos del entorno monumental dejaron de funcionar, en otros sectores de Marchena sí se mantienen operativos sistemas soterrados.
Contenedores soterrados
Lo que se observa en la plaza de la Cárcel es un sistema de contenedores soterrados: el depósito queda bajo el nivel de la calle y en superficie sólo aparecen los buzones de vertido y la plataforma que permite elevarlo para su vaciado.
Una infraestructura pensada precisamente para calles históricas
La documentación urbanística de Marchena ayuda a entender por qué este sistema tiene especial sentido en el casco antiguo. La memoria de información urbanística alojada por la Diputación de Sevilla señala que en las calles más antiguas y estrechas la circulación de camiones y vehículos voluminosos resulta complicada y que esa realidad obliga, por ejemplo, a recurrir a la recogida manual de residuos o a contenedores soterrados. Otro documento municipal de infraestructuras y servicios recogía la previsión de soterrar parte de los contenedores destinados a la recogida selectiva.
Una petición de transparencia y de actuación
La denuncia ciudadana pide que esta anomalía deje de asumirse como parte inevitable del paisaje. La primera medida debería ser sencilla: revisar técnicamente los puntos soterrados del barrio de San Juan, hacer público su estado y fijar un calendario de reparación, sustitución o adaptación. Si los antiguos mecanismos ya no resultan compatibles con los vehículos actuales, el Ayuntamiento debería explicarlo y estudiar una solución que mantenga el menor impacto visual posible.
También sería conveniente conocer el inventario completo de estas instalaciones en Marchena, su antigüedad, las averías registradas, el gasto de mantenimiento y los criterios seguidos para conservarlas en unos barrios y sustituirlas por contenedores de superficie en otros.