Hay vidas que no entraron en los grandes libros de historia, pero quedaron atrapadas en un expediente. No fueron almirantes, virreyes ni comerciantes enriquecidos con el tráfico de Indias. Fueron hombres que trabajaron en las entrañas de los barcos, cruzaron océanos y, a veces, murieron lejos de casa. Uno de ellos se llamaba Antonio Baena. Era natural de Marchena y ejercía como panadero del navío San Francisco de Paula, conocido también por el inquietante alias de Matamoros.
Once hojas para devolver un nombre a la historia
La ficha de PARES es precisa. El documento lleva por título Bienes de difuntos: Antonio Baena, tiene la signatura CONTRATACION,5655,N.5 y pertenece al fondo de la Casa de la Contratación de las Indias. Son once hojas en tamaño folio y el expediente está digitalizado completamente.
En apenas unas líneas aparece reconstruida una familia. Antonio Baena era hijo de Sebastián Baena y de Isabel Tristana. Estaba casado con Ana Tristana. Tras su muerte quedaron como herederos su esposa y sus dos hijos, Juan Diego y María Gertrudis. El documento lo identifica expresamente como natural de Marchena y como panadero del navío San Francisco de Paula, alias Matamoros, y añade una frase escueta que abre toda la historia: “difunto a bordo”.
El hombre que hacía el pan en un navío de la Carrera de Indias
Antonio Baena no aparece como capitán ni como maestre, sino como panadero del barco. Es una de esas profesiones que permiten mirar la navegación atlántica desde abajo, desde el trabajo cotidiano de quienes hacían posible la vida a bordo.
¿Qué barco era el Matamoros?
El nombre del buque también ha podido contrastarse en otras fuentes. El historiador Carlos Alberto González Sánchez, en su estudio La organización del tráfico comercial con las Indias en la Real Compañía de San Fernando de Sevilla, incluye entre los barcos de aquella compañía al San Francisco de Paula, “Matamoros”. Lo define como navío de fábrica genovesa y le atribuye un tonelaje de 531 5/8 toneladas. Según el mismo trabajo, era la única embarcación de fabricación extranjera entre las seis que llegó a poseer la compañía.
La documentación conservada al otro lado del Atlántico ayuda a seguir su rastro. El Archivo General de la Nación del Perú conserva una solicitud fechada entre el 27 y el 30 de septiembre de 1766 en la que Manuel Pascual de Herasso pedía autorización para remitir a Arequipa mercancías de Castilla que habían llegado desde Cádiz en el San Francisco de Paula, alias Matamoros. Entre aquellos efectos había mercancías destinadas a la priora del monasterio de Santa Rosa de Arequipa y marquetas de cera de Guayaquil.
Una década después, en 1777, los registros del Archivo General de Indias vuelven a mencionar un San Francisco de Paula, alias El Matamoros, entre las embarcaciones llegadas de Veracruz y San Juan de Ulúa. Figura entonces como maestre Manuel Antonio de Estayola. Es otra pieza del recorrido documental de un nombre de barco que aparece reiteradamente en los papeles de la navegación atlántica del siglo XVIII.
Una esposa y dos hijos esperando detrás del expediente
Pero el centro de esta historia no es el barco. Es la familia que queda escrita en el expediente. Ana Tristana, Juan Diego y María Gertrudis aparecen porque la muerte de Antonio Baena obligó a determinar quién tenía derecho a sus bienes. Esa enumeración administrativa permite, más de dos siglos y medio después, imaginar el reverso de tantos viajes a Indias: las familias que esperaban noticias y los patrimonios que tenían que regresar cuando el viajero no lo hacía.
Fuentes documentales
La fuente principal es el expediente Bienes de difuntos: Antonio Baena, Archivo General de Indias, Casa de la Contratación, signatura CONTRATACION,5655,N.5, fechado en 1767 y accesible en PARES: consultar ficha documental.
Para identificar y contextualizar el navío se ha utilizado el estudio de Carlos Alberto González Sánchez, La organización del tráfico comercial con las Indias en la Real Compañía de San Fernando de Sevilla, conservado en repositorios de la Universidad Internacional de Andalucía y de la Universidad de Sevilla; el Repositorio Histórico Digital del Archivo General de la Nación del Perú, colección Miscelánea Lima, unidad PE AGN 06.2-G4-CO-MI-14-971; y los registros de venida de Veracruz y San Juan de Ulúa de 1777 conservados en el Archivo General de Indias.