Hubo un tiempo en que entrar en Marchena por la Puerta de Sevilla significaba hacerlo entre vendedores, caballerías, fuentes, mesones y puestos de abastecimiento. Muy cerca se cortaba y pesaba la carne, se cobraban derechos y se discutía quién podía controlar su venta.
La carne no era solamente un alimento. Era una fuente de ingresos para el señorío, un servicio imprescindible para los vecinos, una preocupación sanitaria y, en algunas ocasiones, motivo de enfrentamiento con el poder ducal.
El cruce de documentos conservados en PARES y en el Archivo Histórico Municipal de Marchena con diferentes estudios sobre el urbanismo de la localidad permite reconstruir una parte de aquel paisaje. Las fuentes conducen hacia el corredor formado por la antigua Puerta de Sevilla, actual Arco de la Rosa; la calle Manuel Rojas Marcos; la plaza del Padre Alvarado y la desaparecida Puerta del Berral.
Una carnicería documentada en 1447
La primera referencia conocida aparece en una relación de rentas de Marchena fechada el 1 de enero de 1447, conservada en el Archivo Histórico de la Nobleza con la signatura OSUNA,C.169,D.26.
Entre las diferentes rentas y actividades económicas de la villa figura expresamente una “carnicería”.
El dato demuestra que, durante la Baja Edad Media, el abastecimiento de carne ya formaba parte del sistema económico del señorío de los Ponce de León. No era una actividad ocasional desarrollada al margen de las autoridades. Producía ingresos y tenía suficiente importancia como para aparecer en las cuentas señoriales.
Las viejas carnicerías situadas junto a la torre
Una provisión fechada el 23 de enero de 1545 y conservada en el Archivo Histórico Municipal, dentro del legajo 67, explica que el concejo solicitó autorización para reformar las:“viejas carnicerías de la villa que estaban junto a la Torre”.
La propuesta contemplaba la construcción de dos tajos nuevos: uno destinado a vender carne de vaca y otro reservado para la carne de puerco. El mismo documento menciona la Torre de la Puerta de Sevilla.
La expresión “viejas carnicerías” también resulta reveladora. Indica que las instalaciones no eran nuevas en 1545 y que probablemente llevaban funcionando desde tiempo atrás. Sin embargo, los documentos conocidos todavía no permiten asegurar que fueran exactamente las mismas que aparecen en la relación de rentas de 1447.
Un espacio comercial entre dos puertas
El historiador Juan Luis Ravé Prieto precisa todavía más la localización. En su reconstrucción del urbanismo histórico de Marchena señala que en 1545 las carnicerías fueron construidas entre la Puerta de Sevilla y el primer torreón curvo, presentando una fachada uniforme de arcadas que daba acceso a los comercios.
La antigua Puerta de Sevilla ha llegado hasta nuestros días con el nombre de Arco de la Rosa.
En sus proximidades se encontraba la Plaza de la Fuente, conocida también como Plaza Vieja, Plaza de las Fuentes o Plaza de Abajo. Este espacio comunicaba la Puerta de Sevilla con la Puerta del Berral y servía de articulación entre la antigua villa amurallada y el arrabal de San Miguel.
Dos tajos para organizar la venta
La decisión de construir dos tajos diferenciados en 1545 revela una voluntad de ordenar y controlar la venta.
El tajo era el lugar donde se cortaba y despachaba la carne. La separación entre vaca y puerco permitía organizar el producto, supervisar su distribución y facilitar el cobro de los correspondientes derechos.
Las autoridades debían procurar que no faltara carne, controlar su peso, vigilar su estado y supervisar los precios. Sin medios modernos de conservación, la organización diaria del abastecimiento era fundamental.
Había que disponer de ganado, conducirlo hasta la villa, sacrificarlo, despiezarlo y poner la carne a la venta antes de que se deteriorara.
Salvador de Benjumea contra el estanco de la carne
Treinta y tres años después de las obras de 1545, las carnicerías se convirtieron en el centro de un importante conflicto.
El Archivo Histórico de la Nobleza conserva el expediente OSUNA,C.170,D.112-115, fechado entre el 3 de noviembre de 1578 y el 2 de junio de 1579. El documento recoge la demanda presentada por Salvador de Benjumea y otros vecinos de Marchena contra el III duque de Arcos por el estanco de las carnicerías.
El término “estanco” designaba entonces el monopolio o control exclusivo sobre la venta de un producto.
Lo que estaba en juego era quién podía controlar la carne, quién tenía derecho a pesarla y quién obtenía las rentas derivadas de su comercialización.
No era una simple disputa entre carniceros. El conflicto afectaba a un alimento básico y enfrentaba los intereses de los vecinos con determinados derechos ejercidos por el señor de Marchena.
Carnicerías Viejas: la huella permanece en el callejero
La continuidad topográfica se vuelve todavía más clara durante el siglo XVII.
El estudio de Ramón Ramos Alfonso sobre el callejero histórico de Marchena recoge la denominación “Carnicerías Viejas”en la calle Manuel Rojas Marcos , Arco de la Rosa, la antigua Puerta de Sevilla.
La actividad económica dejó una huella suficientemente profunda como para dar nombre a una calle, incluso después de la transformación o desaparición de las instalaciones originales.
La Puerta de las Carnicerías
Las actas municipales estudiadas por Juan Antonio Arenillas proporcionan otra referencia especialmente valiosa.
Durante las medidas adoptadas ante la amenaza de peste de 1648, las autoridades acordaron mantener abiertas solamente algunas entradas de Marchena. Entre ellas aparece una denominada “la puerta de la carne”.
Dos años después, en 1650, el cabildo menciona de manera inequívoca:
“la puerta de las Carnicerías, adosada a la Puerta de Sevilla”.
El Ayuntamiento acordó construir allí un pequeño tejado o refugio destinado a las personas encargadas de vigilar el acceso.
Esta referencia confirma la relación física entre las carnicerías y la Puerta de Sevilla. No se habla solamente de un establecimiento situado en un barrio amplio, sino de una Puerta de las Carnicerías adosada a una entrada concreta de la muralla.
La secuencia documental resulta coherente: carnicerías junto a la torre en 1545, Carnicerías Viejas en el callejero histórico y Puerta de las Carnicerías junto a la Puerta de Sevilla en 1650.
El propio Archivo Municipal de Marchena resume esta continuidad señalando que entre los siglos XVI y XVIII existieron carnicerías junto al Arco de la Rosa.
Carnicerías y matadero: dos espacios diferentes
Uno de los principales resultados de esta investigación es la necesidad de diferenciar las carnicerías del matadero.
Las carnicerías estaban dedicadas al corte, la pesada y la venta. El matadero era el lugar donde se sacrificaban los animales.
El sacrificio generaba sangre, vísceras, pieles, olores y otros residuos. El matadero necesitaba agua, facilidad para evacuar los desperdicios y una posición relativamente periférica.
Las carnicerías, en cambio, debían situarse en un espacio accesible, transitado y próximo a los compradores.
La Fuente de San Antonio y la Puerta del Berral
La documentación sobre la historia urbana de Marchena sitúa el antiguo matadero en el entorno de la Fuente de San Antonio y la Puerta del Berral.
Una referencia de 1817 recogida por José Alcaide Villalobos describe el viejo matadero como un edificio prácticamente arruinado, situado junto a una de las principales entradas y salidas de la población: la Puerta del Berral.
El lugar estaba afectado por aguas estancadas procedentes de una fuente próxima. El Ayuntamiento pretendía construir un nuevo matadero fuera del núcleo urbano por razones de higiene y salubridad.
La antigua Plaza de la Fuente, Plaza Vieja, Plaza de las Fuentes o Plaza de Abajo corresponde a la actual plaza del Padre Alvarado.
La carne como espejo del poder
Si unimos las referencias comprendidas entre 1447 y comienzos del siglo XIX, no aparece solamente la historia de unos edificios. Surge una institución que permaneció durante siglos en el centro de la vida económica de Marchena.
En 1447 la carnicería ya generaba rentas para el señorío.
En 1545 el concejo pretendía renovar las viejas instalaciones y construir tajos diferenciados para vender vaca y puerco.
En 1578 Salvador de Benjumea y otros vecinos se enfrentaron al duque de Arcos por el monopolio y los derechos relacionados con la carne.
A mediados del siglo XVII existían unas Carnicerías Viejas, una Puerta de las Carnicerías y una calle del Matadero.
En 1817 el antiguo matadero próximo al Berral se encontraba en estado ruinoso y planteaba un problema sanitario que exigía su traslado fuera de la población.
Fuentes para ampliar la información
La referencia medieval de 1447 se conserva en el Archivo Histórico de la Nobleza con la signatura OSUNA,C.169,D.26.
La provisión de 1545 sobre las viejas carnicerías junto a la torre se conserva en el Archivo Histórico Municipal de Marchena, AMMa, legajo 67.
La localización de las carnicerías entre la Puerta de Sevilla y el primer torreón curvo procede del estudio de Juan Luis Ravé Prieto, Marchena, una villa de señorío a comienzos de la Edad Moderna.
El pleito promovido por Salvador de Benjumea y otros vecinos contra el duque de Arcos se conserva como OSUNA,C.170,D.112-115.
Las referencias a la Puerta de las Carnicerías y las medidas adoptadas durante los años de la peste proceden del estudio de Juan Antonio Arenillas sobre la arquitectura y el urbanismo histórico de Marchena.
La mención de 1651 a terrenos cercanos a la calle del Matadero aparece en OSUNA,C.171,D.230-267, documento 252.