La Feria de Agosto de Pedrera terminó este año mirando hacia arriba. En lugar de limitar el cierre de las fiestas al estruendo y al destello fugaz de la pólvora, decenas de pequeños puntos luminosos se movieron de manera coordinada sobre el municipio hasta convertir la noche en una pantalla tridimensional. Era un espectáculo de drones, una fórmula que también ha ganado presencia en Málaga, Antequera, Archidona y en varios municipios de la provincia de Sevilla.
Lo que hasta hace pocos años parecía reservado a grandes acontecimientos internacionales comienza a instalarse en las ferias andaluzas. La decisión no responde únicamente al deseo de ofrecer una novedad tecnológica. El riesgo de incendios durante el verano, la sensibilidad hacia las personas con autismo o hipersensibilidad auditiva, el bienestar de los animales y la posibilidad de diseñar imágenes relacionadas con cada localidad están acelerando el cambio.
Las ventajas frente a los fuegos artificiales
La principal ventaja es acústica. Aunque las hélices producen un zumbido perceptible a corta distancia, no generan las detonaciones de la pirotecnia convencional. Esto reduce la angustia de personas con trastorno del espectro autista, hipersensibilidad auditiva, determinados problemas neurológicos o estrés postraumático. También disminuye el impacto sobre perros, gatos, ganado y fauna silvestre.
Al no utilizar pólvora, se evita además la caída de casquillos, cartones y residuos propios de muchos espectáculos pirotécnicos. Se reduce el humo y, de manera muy importante durante los veranos andaluces, desaparece el lanzamiento de material incandescente que puede provocar un incendio.
Los drones aportan, además, una capacidad narrativa que la pirotecnia difícilmente puede igualar. Un municipio puede reproducir en el cielo la silueta de su iglesia, su escudo, un personaje histórico o una escena vinculada a su patrimonio. El espectáculo deja así de ser intercambiable y puede convertirse en una herramienta de promoción turística.
Un dibujo hecho con aeronaves
Un espectáculo de estas características utiliza una flota de pequeñas aeronaves equipadas con luces LED. Antes del vuelo, los diseñadores elaboran las figuras y animaciones en tres dimensiones. El programa asigna después a cada dron una posición y un recorrido, manteniendo distancias de seguridad entre ellos.
Los aparatos despegan desde una superficie acotada y evolucionan de forma sincronizada. Según el número utilizado, pueden crear palabras, escudos, animales, monumentos, personajes o símbolos locales. La música, una narración grabada o una iluminación complementaria pueden transformar la exhibición en una pequeña historia aérea.
El número de drones condiciona la definición de las imágenes. Con alrededor de 100 o 150 unidades pueden realizarse figuras reconocibles y escenas relativamente sencillas. Una flota mayor permite aumentar el tamaño, el detalle y la sensación de profundidad.
¿Cuánto cuesta un espectáculo?
El precio depende del número de drones, la duración, la complejidad de las animaciones, el grado de personalización, el desplazamiento de los equipos, la música, las autorizaciones necesarias y las características del espacio aéreo.
Una referencia pública especialmente útil se encuentra en Mairena del Aljarafe. El Ayuntamiento sacó a contratación en 2024 un espectáculo para su feria con un valor estimado de 14.950 euros más IVA, es decir, un presupuesto de licitación de 18.089,50 euros con impuestos incluidos. Esa cantidad coincide con otro contrato municipal para una exhibición de 150 drones en Córdoba, cuyo coste fue de 18.089 euros con IVA.
La implantación todavía no es generalizada, pero ya existe un pequeño mapa provincial:
Pedrera. Cerró su Feria de Agosto de 2026 con una exhibición de luces y drones. Es el ejemplo más reciente en la Sierra Sur.
Mairena del Aljarafe. Es el municipio con una trayectoria más continuada y documentada. Su Feria del Encuentro de 2024 ya terminó con drones y el formato regresó en 2025 y 2026.
Coria del Río. La Feria de 2025 terminó sobre el Guadalquivir con 150 drones y una exhibición de unos quince minutos.
Sevilla capital. Organizó en septiembre de 2022 una exhibición con más de 300 drones durante la clausura del quinto centenario de la primera vuelta al mundo.
No todo son ventajas
Los drones no constituyen un espectáculo completamente inocuo ni infalible. Necesitan baterías, equipos electrónicos, transporte y una posterior gestión de esos componentes. Su menor impacto ambiental se refiere principalmente a la ausencia de pólvora, humo, detonaciones y residuos sobre el terreno, pero no significa impacto cero.
También son muy sensibles a la meteorología. El viento fuerte, la lluvia, las tormentas eléctricas, la niebla o una visibilidad insuficiente pueden obligar a retrasar o cancelar la exhibición. La autonomía de las baterías limita normalmente la duración y el público debe situarse en una zona con visión despejada.
La pólvora forma parte de la memoria sentimental de muchas fiestas andaluzas y probablemente no desaparecerá de inmediato. Málaga representa el modelo híbrido: primero los drones y después los fuegos. Coria del Río, Archidona y Antequera encarnan otro camino, el de sustituir las detonaciones por un relato luminoso y silencioso.

