Un documento conservado en el Archivo Histórico de la Nobleza abre una ventana directa a la Marchena religiosa de finales del siglo XVI. El 4 de agosto de 1590, desde Roma, el capítulo y los canónigos de San Juan de Letrán dirigieron unas letras a Luis Pérez, presbítero y ermitaño de Nuestra Señora de Gracia, en el término de Marchena, concediéndole las gracias y privilegios de que gozaba la basílica romana para una capilla vinculada a aquella fundación.
La pieza está descrita en PARES con la signatura OSUNA,C.135,D.55 y remite también al pergamino OSUNA,CP.69,D.1. El documento es original, está fechado en Roma y aparece descrito como escrito en latín y letra gótica. La ficha archivística identifica expresamente a Luis Pérez como presbítero y eremita de Nuestra Señora de Gracia, en el término de Marchena y dentro de la diócesis de Sevilla.
Un ermitaño de Marchena y una conexión con Roma
Lo más sugerente del documento está en su escala. La historia parte de un ermitaño instalado en las afueras de la villa y termina conectando aquel pequeño espacio religioso con una de las grandes referencias de la cristiandad occidental: San Juan de Letrán, catedral de Roma. No es una tradición transmitida de forma oral ni una recreación posterior. Es una relación documentada en el propio archivo ducal y fechada con precisión.
La descripción de PARES señala que aquellas letras concedían a Luis Pérez para su capilla las gracias y privilegios de que gozaba San Juan de Letrán. El documento, por sí solo, no permite detallar uno por uno cuáles eran esos privilegios ni conviene atribuirle consecuencias que la ficha archivística no especifica. Pero sí demuestra que la fundación marchenera tenía una relación jurídica y religiosa con una institución romana de primer orden.
La antigua ermita de Nuestra Señora de Gracia
La historia local y los estudios sobre Marchena permiten situar este documento dentro de una secuencia más amplia. Un estudio conservado en la red de Bibliotecas Públicas del Estado sobre la villa de Marchena a comienzos de la Edad Moderna identifica a Luis Pérez como el ermitaño que obtuvo permiso para levantar una ermita dedicada a Nuestra Señora de Gracia en un pequeño solar al final de la calle Santa Clara. Ese trabajo señala también la implicación de los duques de Arcos en la fundación mediante la cesión de terrenos para la capilla mayor.
La monografía dedicada al convento de San Agustín de Marchena sitúa igualmente a Luis Pérez en el origen de aquella fundación y explica que, en 1590, el ermitaño hizo donación de la capilla a la Casa Grande de San Agustín de Sevilla para que pudiera establecerse allí una comunidad. Los agustinos llegaron a Marchena poco después y permanecieron inicialmente en este enclave antes de trasladarse, ya en 1616, al lugar donde se levantaría el gran convento de San Agustín.
La Diputación de Sevilla confirma la continuidad histórica del edificio al identificar la actual Capilla de la Milagrosa como la antigua ermita de la Virgen de Gracia, después convento agustino y más tarde hospital regentado por las Hijas de la Caridad durante el siglo XIX y buena parte del XX.
Un lugar que cambió de función sin desaparecer
Ese encadenamiento convierte el documento de 1590 en algo más que una curiosidad diplomática. Permite seguir la biografía de un lugar. Primero fue ermita. Después acogió a los agustinos. Más tarde tuvo otros usos asistenciales y religiosos. El edificio acabó asociado a la Milagrosa y al antiguo hospital, pero bajo esas capas sucesivas permanece la memoria de aquella primera fundación impulsada por un ermitaño llamado Luis Pérez.
La documentación también ayuda a comprender cómo funcionaba Marchena en la segunda mitad del siglo XVI. La villa estaba bajo el señorío de los Ponce de León y vivía una intensa expansión religiosa, con conventos, fundaciones y obras pías vinculadas tanto a iniciativas particulares como al patronazgo de la Casa de Arcos. La antigua ermita de Nuestra Señora de Gracia encaja en ese paisaje de crecimiento devocional y construcción de nuevos espacios religiosos.
Por qué importa hoy
El interés del hallazgo está en que devuelve nombre y fecha a uno de los rincones históricos de Marchena. La actual Capilla de la Milagrosa no aparece de repente en el siglo XIX: detrás existe una historia mucho más larga que conduce hasta un ermitaño del XVI, una advocación mariana y una relación formal con Roma.
También recuerda la utilidad de PARES para reconstruir historias locales con documentos primarios. A veces una ficha de apenas unas líneas basta para abrir un itinerario que enlaza un edificio todavía reconocible, un personaje casi olvidado y un documento expedido hace más de cuatro siglos a cientos de kilómetros de Marchena.
Fuente documental
Archivo Histórico de la Nobleza. Fondo Ducado de Arcos. PARES.
Signatura: OSUNA,C.135,D.55.
Documento relacionado: OSUNA,CP.69,D.1.
Fecha: 4 de agosto de 1590, Roma.
Título archivístico: “Letras del capítulo y canónigos de San Juan de Letrán, en Roma, a Luis Pérez, presbítero y eremita de Nuestra Señora de Gracia, término de Marchena…”
Más información:
Ficha del documento en PARES
Referencia del pergamino OSUNA,CP.69,D.1 en PARES
Diputación de Sevilla: patrimonio religioso de Marchena
Estudio histórico sobre Marchena en la Edad Moderna
Imagen destacada: Capilla de la Milagrosa de Marchena, archivo de Marchena Secreta.