«Mi padre me mostró las puertas de ese mundo inmaterial y etéreo. Delante de mí: la levantá del palio de la Estrella», ha destacado Franca durante su presentación. «Un cartel como un faro. La herencia en vida de nuestros padres. Éste no es un cartel para una pantalla. Me niego a pensar que la Semana Santa cabe ahí».
Captar esa sensación lumínica en el alma de los patios y la esencia de la luz es lo que mueve tanto a los pintores como a los fotógrafos.
La pintura se realiza «sobre un papel emborronado de ceras y rotuladores» con tonos «amarillos, cera y crespones negros para la Estrella. «Somos estrellas fugaces». «Éste es el cartel: La Estrella valiente alumbrando con su luz para que nos ilumine y guíe y que quiero dedicarle a mi padre», ha remarcado Daniel Franca.
Resulta evidente en el cartel la influencia de Sorolla en la plasmación de las impresiones lumínicas que fue el centro de la escuela impresionista o neo impresionista, basta recordar la serie de la fachada de la catedral de Ruán de Monet. Una impresión subjetiva y fugaz captada. Es lo que dio nombre al impresionismo: captar impresiones irrepetibles y momentos mágicos. Igual que los que se viven en la Semana Santa. Solamente la pintura puede llegar a plasmar la emoción del espectador mientras la fotografía por su propia naturaleza tiene una función mucho más objetiva.
SEVILLA, LA CIUDAD DE LOS PINTORES
Sorolla trabajó en Sevilla esas impresiones lumínicas. Trabajaba muy rápidamente buscando la luz, los encuadres accidentales extremadamente planificadas, y cayó preso de la Luz del Sur desde su primer viaje en 1902. Vino buscando paisajes que luego llevó a la colección que hizo para Nueva York. Volvió a Sevilla en 1908 llegando a expresar su hastío de los andaluces, pero al año siguiente el rey Alfonso XIII le encarga varios retratos en los Reales Alcázares.
Viene de nuevo a Sevilla y se queda entonces enamorado de los jardines, de la luz y de las atmósferas del palacio renacentista. En 1909 vuelve de Andalucía para visitar Granada quedando nuevamente enamorado por los paisajes de la Alhambra el año siguiente vuelve a Sevilla buscando nuevos rincones en los jardines de la ciudad y en 1914 viene a la Semana Santa de Sevilla tomando notas y produciendo obras como «Los nazarenos» y otras pinturas post impresionista, punto de partida del autor del cartel de la Semana Santa 2023.
Vuelve a la ciudad en el 1916 y en el 18 por última vez para terminar una serie de pinturas sobre los jardines del Alcázar de donde tomó algunas ideas para su vivienda en Madrid que hoy es el Museo Sorolla.
En Sevilla pintó también una vista desde el puente de Triana en 1908 donde se puede observar la influencia del movimiento fauvista. El propio fundador de este movimiento, Matisse estuvo en Sevilla 1910 buscando la esencia del color dominado por la pincelada abocetada, suelta, empastada y llena de materia. Matisse pintó en 1911 tres cuadros en Sevilla uno llamado Joaquina que es una gitana conservado en la galería de Praga y otros dos llamado Interiores y naturaleza muerta de Sevilla que se conserva en el Ermitage.