La marchenera Josefa (Pepa) Romero, vicepresidenta y cofundadora de la Asociación Paz y Bien, ha recibido el Premio Héroes Anónimos 2025 de la Fundación Aequitas del Consejo General del Notariado, en un acto celebrado en la sede sevillana del Colegio Notarial de Andalucía. Nacida en Marchena (Sevilla) en 1953, Josefa Romero ha consagrado 46 años a impulsar la igualdad de derechos y la plena inclusión de las personas con discapacidad intelectual.
La ceremonia tuvo lugar el 26 de noviembre de 2025 en Sevilla y correspondió a la segunda edición de este premio, creado el pasado año en el marco del 25º aniversario de Aequitas para distinguir la conducta ejemplar de personas que han trabajado por el reconocimiento efectivo de los derechos de las personas con discapacidad. En su primera edición, el galardón, dotado con 12.000 euros, recayó en Rosa Martínez Vera, fundadora de la Asociación en favor de las Personas con Discapacidad Intelectual San José de Guadix (Granada).
El acto fue presentado por la directora de la Fundación Aequitas, Almudena Castro-Girona, y por el decano del Colegio Notarial de Andalucía, Manuel Seda. Intervinieron también la presidenta de Aequitas y del Consejo General del Notariado, Concepción Pilar Barrio del Olmo, y el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y patrono de Aequitas, Lorenzo del Río. El presidente del jurado, José Marqueño, fue el encargado de exponer las candidaturas y leer el fallo. La clausura corrió a cargo del consejero de Justicia, Administración Local y Función Pública de la Junta de Andalucía, José Antonio Nieto, quien entregó el galardón a la premiada.
En su intervención, Concepción Pilar Barrio del Olmo recordó a la primera galardonada, Rosa Martínez, “quien desgraciadamente nos abandonó este verano, dejándonos su ejemplo y esfuerzo”, y destacó que la labor de Aequitas “encuentra su faceta más humana” en actos como este. Subrayó que detrás de las grandes causas “están las personas, aunque en ocasiones nadie les ve” y que en esta ocasión no se homenajea “el liderazgo o la autoridad, sino la generosidad silenciosa”. De Josefa Romero señaló que ha dedicado toda su trayectoria “al servicio y la protección en situación de vulnerabilidad, tendiéndoles la mano y escuchándoles”, y definió a la premiada como un “héroe anónimo” que demuestra que “la verdadera grandeza es el servicio”.

Al acto asistieron numerosas personalidades del ámbito institucional, jurídico y social, entre ellas el director general de Personas con Discapacidad de la Junta de Andalucía, Pere Calvo; el delegado territorial de Justicia, Administración Local y Función Pública, Javier Millán; y la fiscal superior de Andalucía, Ana Tárrago. También estuvieron presentes patronos y colaboradores de la Fundación Aequitas, como Fernando Santos Urbaneja, fiscal delegado de la Sección de Apoyo a las Personas con Discapacidad de Andalucía; la catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla, Inmaculada Vivas; y el notario Federico Cabello de Alba, director del Área Social y Económica. El evento se cerró con una actuación del Grupo de Danza de la Asociación Paz y Bien.
El jurado de la II edición del Premio Héroes Anónimos estuvo integrado por los patronos José Marqueño, Rosario Algora, Gonzalo A. López Ebri, Inmaculada Vivas, Fernando Santos Urbaneja y Almudena Castro-Girona. El secretario del jurado fue el vicesecretario de Aequitas, Lorenzo Prats.
Nacida en Marchena (Sevilla) en 1953, Josefa Romero ha consagrado 46 años a impulsar la igualdad de derechos y la plena inclusión de las personas con discapacidad intelectual y de sus familias. Cofundadora de la asociación andaluza Paz y Bien en 1979, encarna una forma de acción social que antepone la dignidad y la capacidad de decidir de cada persona a cualquier etiqueta diagnóstica, bajo la máxima de que “la discapacidad se queda en la puerta”.
Su trayectoria comenzó en el ámbito sanitario como auxiliar de puericultura, lo que le permitió conocer de cerca las consecuencias del abandono social. Tras entrar en contacto con el movimiento “Jesús abandonado”, percibió la urgencia de abrir a la comunidad espacios vetados a quienes sufrían exclusión. A partir de la preocupación de muchas familias por el futuro de sus hijos cuando ellas faltaran, Romero, junto a un grupo de personas comprometidas, impulsó la creación de Paz y Bien para apoyar a estas familias, marcando hitos que han influido en la evolución de los Servicios Sociales en Andalucía.

Tras los comienzos en los bajos de un sótano en la barriada del Rocío, en Sevilla, la Archidiócesis cedió a la entidad parte del monasterio de San Isidoro del Campo, en Santiponce, donde Paz y Bien se consolidó. En la década de los 80 se puso en marcha el Centro Especial de Empleo, inscrito con el número 1 en el registro nacional de este tipo de centros, con el objetivo de demostrar que el trabajo remunerado y con derechos es el mejor antídoto contra la marginación y que las personas con discapacidad pueden y deben acceder al mercado laboral.
Poco después se creó la residencia “José Valverde Linares”, para evitar el desamparo y el ingreso psiquiátrico de una persona concreta, y, posteriormente, se desarrolló una red de viviendas tuteladas y proyectos de vida independiente para personas con mayor autonomía. El proyecto ‘Generador’ ha permitido que tres personas con discapacidad intelectual, que pasaron la mayor parte de su vida institucionalizadas, den el salto a la vida en comunidad y sean dueñas de su propia vida.
El liderazgo de Romero fue decisivo durante la reforma psiquiátrica andaluza y el cierre del antiguo hospital de Miraflores, demostrando que, con apoyos adecuados, quienes habían pasado años encerrados podían recuperar una vida digna, elegir sus cortinas, su ropa y sus rutinas, en un marco de respeto a los derechos humanos. Representante de FEAPS Andalucía en la etapa de los proyectos europeos, viajó por distintos países para conocer modelos de trabajo con el colectivo, incorporando una filosofía pionera basada en la participación plena en las decisiones cotidianas, los planes personales de apoyo y la centralidad de la persona en su propio proyecto de vida.
Este modelo de acompañamiento profesional que no dirige, sino que facilita el ejercicio de derechos, se plasma hoy en 301 personas beneficiarias de servicios de día en Sevilla y Huelva; 222 personas beneficiarias de servicios residenciales en ambas provincias —incluyendo residencias de adultos, para mayores con discapacidad, para personas gravemente afectadas y para discapacidad con trastornos de conducta, además de viviendas tuteladas—; 143 menores del sistema de protección en centros residenciales, uno de ellos terapéutico y otro de acogida inmediata; 9.910 personas beneficiarias de programas complementarios en Sevilla, Huelva y Córdoba; 120 personas voluntarias; 37 centros y 322 profesionales. A esta labor se suma un proyecto de cooperación internacional en Guatemala en cuya puesta en marcha Romero ha colaborado activamente.
La participación comunitaria constituye otro eje de su legado. Bajo su impulso nacieron Zyrdanza, compañía andaluza de danza inclusiva que ha llevado a artistas con discapacidad a escenarios nacionales e internacionales, y la “Escuela de Auxiliares de Eventos”, cuyo alumnado ha prestado recientemente servicio en la IV Conferencia de la ONU sobre Financiación para el Desarrollo celebrada en Sevilla, recibiendo la felicitación del comité organizador y de altas autoridades internacionales. Estas iniciativas evidencian que la inclusión no es un gesto asistencial, sino un valor añadido apreciado por empresas, administraciones y ciudadanía.
You must be logged in to post a comment Login