Jerónimo Münzer, Antoine de Lalaing, Antoine de Quiévrain y Andrea Navagero recorrieron el antiguo camino que comunicaba Sevilla con Granada y dejaron referencias escritas de Marchena. Décadas después, Joris Hoefnagel convirtió su perfil urbano en una de las primeras vistas impresas conocidas de la localidad.
Durante siglos, el camino entraba en Marchena y por él avanzaban embajadores, médicos, cortesanos, comerciantes y artistas europeos que recorrían una península recién incorporada a los grandes circuitos políticos del Renacimiento. La mayoría permanecía poco tiempo: comían, descansaban, cambiaban las caballerías y continuaban hacia Osuna, Antequera o Granada. Sin embargo, algunos anotaron lo que encontraron.
Ruta Carlos V
Jerónimo Münzer y la fortaleza llena de prisioneros
El primero de estos viajeros cuya presencia puede documentarse es el médico y geógrafo alemán Jerónimo Münzer. En 1494 recorría España y Portugal acompañado por otros tres viajeros. Había visitado Granada, Vélez-Málaga y Málaga cuando, el 30 de octubre, emprendió el camino hacia Sevilla.

Münzer explica que atravesó montañas, valles, pueblos y ventas antes de llegar en tres jornadas a Osuna. A continuación menciona expresamente las fortalezas de Marchena y Mairena, situadas en el trayecto que conducía hasta Sevilla. El 4 de noviembre salió de Mairena y alcanzó la capital andaluza después de recorrer otras cuatro leguas.
El pasaje referido a Marchena dice:
«Las fortalezas de Marchena y de Mairena […] hallábanse asimismo repletas de prisioneros».
El contexto permite identificar a esos prisioneros como musulmanes cautivados durante la Guerra de Granada. La afirmación muestra que, apenas dos años después de la rendición de la capital nazarí, las consecuencias del conflicto continuaban presentes en las fortalezas del territorio.

Dos cortesanos borgoñones comieron en Marchena en 1502
Ocho años más tarde, otros dos viajeros europeos siguieron prácticamente el mismo camino. Fueron Antoine de Lalaing y Antoine de Quiévrain, nobles vinculados a la corte de Felipe el Hermoso.
No viajaban acompañando personalmente a Felipe y Juana en ese tramo. Habían partido de Toledo el 27 de agosto de 1502 con intención de conocer Granada. Después de visitar Sevilla, salieron de la ciudad el lunes 12 de septiembre y durmieron en Mairena. Al día siguiente, martes 13, recorrieron cinco leguas y llegaron a Marchena, donde se detuvieron para comer antes de continuar hasta Osuna.
Ruta escritores
La relación escrita por Lalaing denomina a Marchena «buena villa» y menciona expresamente su castillo. No aporta una descripción más extensa, pero confirma que la población era una escala reconocida del camino entre Sevilla y Granada.
Andrea Navagero: el centro del ducado y sus caballos
La descripción más precisa llegó el 22 de mayo de 1526. Su autor fue Andrea Navagero, humanista y embajador de la República de Venecia ante el emperador Carlos V que pasó por Marchena como parte de la corte tras la boda del emperador con Isabel de Portugal en tránsito entre Sevilla y Granada.

Navagero había salido de Sevilla y pasó la noche del 21 de mayo en Mairena. Al día siguiente recorrió cinco leguas hasta Marchena. El 23 continuó hacia Osuna, situada, según su cálculo, a otras cinco leguas. Su itinerario confirma nuevamente la posición de la villa en el eje de comunicación entre Sevilla y Granada.
Navagero anotó también que el duque obtenía de la villa doce mil ducados anuales. La cifra debe entenderse como el dato recogido por el viajero, no como una contabilidad señorial comprobada. En cualquier caso, sus palabras retratan a Marchena como núcleo económico y político fundamental de los estados de la Casa de Arcos y señalan la importancia que ya poseía la crianza caballar.
Su relato incorpora además la memoria de un episodio ocurrido antes de su llegada. Al hablar del gran terremoto que había afectado al sureste peninsular, escribió: «En Marchena se arruinó el castillo». El Instituto Geográfico Nacional fecha aquel terremoto el 22 de septiembre de 1522 y sitúa su área principal en torno a Alhama de Almería. Navagero llegó a Marchena casi cuatro años después, por lo que no fue testigo de la destrucción: recogió una noticia que aún circulaba entre sus habitantes o informantes.

Hoefnagel convierte Marchena en imagen
Unas cuatro décadas después, Marchena dejó de ser únicamente un nombre en los diarios de viaje y adquirió una imagen reconocible para los lectores europeos.
Joris Hoefnagel nació en Amberes en 1542 dentro de una acomodada familia dedicada al comercio de diamantes. No resulta completamente exacto definirlo solo como grabador y comerciante. Fue dibujante, miniaturista y artista viajero, y sus diseños sirvieron como base para numerosas estampas.

Entre 1563 y 1567 permaneció en España y recorrió durante al menos dos años diferentes lugares de Andalucía. Las fuentes consultadas incluyen Marchena y Osuna entre las localidades sevillanas visitadas durante aquellos desplazamientos, realizados principalmente a lomos de mula. No se ha podido establecer con seguridad el día exacto en que llegó a Marchena.
El dibujo realizado durante aquel viaje fue utilizado para la lámina dedicada conjuntamente a Marchena y Osuna, publicada en 1588 en el cuarto volumen del monumental Civitates Orbis Terrarum. La obra presentaba las ciudades más importantes del mundo conocido mediante vistas urbanas acompañadas de textos geográficos e históricos.
Hoefnagel proporcionó el dibujo o modelo original, pero el Rijksmuseum atribuye la ejecución material de la estampa, con cautela, a Symon Novelanus o a Frans Hogenberg. Por tanto, resulta más riguroso hablar de una vista de Marchena basada en un dibujo de Joris Hoefnagel, y no de un grabado ejecutado con certeza por su propia mano.