El matrimonio y su hijo acampado durante una semana en la calle San Pedro ponen fin a más de una semana de acampada tras firmar un contrato de alquiler con opción a compra. La mediación de Ciudad Inmobiliaria y las concesiones del propietario han permitido encontrar una salida a una situación especialmente complicada por las necesidades de accesibilidad de dos miembros de la familia.
«Al menos tenemos un techo». Con estas palabras, Juan Carlos Luque resume el alivio de su familia después de más de una semana de incertidumbre en la calle San Pedro de Marchena. Este jueves, 29 de octubre, el matrimonio formado por Juan Carlos y Dolores Díaz y su hijo Yerai han conseguido poner fin a la acampada que iniciaron el pasado día 20, después de firmar un contrato de alquiler con opción a compra de una vivienda situada en la calle Mariano López Huitria, en el entorno del barrio de Madre de Dios.
La familia recibe las llaves este mismo jueves y, según confirma la inmobiliaria que ha intervenido en la operación, podrá entrar a vivir inmediatamente. Aunque la casa necesita algunas reformas y adaptaciones, dispone de una planta baja que ofrece una alternativa a la situación que les había llevado a instalar una tienda de campaña en plena calle.
«Hay que hacerle algunas pequeñas reformas, algunos arreglitos, pero al menos tenemos un techo», explica Juan Carlos, que no oculta su satisfacción ni su agradecimiento hacia quienes les han acompañado durante estos días.
«La gente del pueblo se ha volcado con nosotros»
Si algo quiere destacar el padre de familia en este desenlace es la respuesta de los vecinos de Marchena. Durante los días de acampada, numerosos ciudadanos se acercaron para preguntar por sus necesidades, ofrecer ayuda o difundir su situación.
«Muchas facilidades la gente de aquí del pueblo. Todo el mundo, aunque no podían ofrecer una vivienda, llegaban diciendo: “¿Necesitáis esto? ¿Necesitáis lo otro?”», recuerda.
Juan Carlos agradece especialmente la implicación de quienes compartieron sus mensajes y las noticias publicadas en distintos medios de comunicación, que contribuyeron a dar visibilidad a su problema.
También tiene palabras de reconocimiento hacia los vecinos del entorno de San Pedro, con quienes han convivido durante la protesta. Y, ahora que pueden abandonar la calle, quiere dirigirse a cualquiera que hubiera podido sentirse incómodo por su presencia.
«Si a alguien le ha molestado que estemos aquí, que nos perdone, porque no era nuestra intención», manifiesta.
Su propósito, insiste, nunca fue provocar molestias, sino encontrar un lugar donde su familia pudiera vivir.
Una vivienda difícil de encontrar: planta baja, accesibilidad y un precio asumible
El desenlace ha sido posible gracias a la intervención de varias oficinas inmobiliarias y, especialmente, a la mediación de Ciudad Inmobiliaria.
Su responsable, Juan Antonio González Rodríguez, reconoce que encontrar una vivienda que reuniera todas las condiciones necesarias ha resultado particularmente complicado.
«Por las características de ellos, que van en silla de ruedas y tienen problemas de movilidad, encontrar una vivienda que se adapte, que puedan hacer vida en planta baja, con cuarto de baño y en las condiciones económicas que ellos tienen, ha sido muy complicado», explica.
La solución llegó después de estudiar diferentes posibilidades y negociar las condiciones con el propietario.
«Hemos tenido que darle muchas vueltas a la cabeza, intentar buscar soluciones debajo de las piedras y poner un poquito todos de nuestra parte. Las oficinas buscando inmuebles y el vendedor cediendo también un poco en sus pretensiones. Así se ha podido llegar a buen puerto».
El acuerdo se ha formalizado mediante un contrato de alquiler con opción a compra. Según González Rodríguez, la operación contempla una cantidad inicial de entrada, el pago de cuotas mensuales y la posibilidad de completar la adquisición de la vivienda en el futuro, conforme a las condiciones pactadas.
No han trascendido las cantidades económicas ni los plazos concretos.
¿Por qué es tan difícil encontrar una vivienda de alquiler en Marchena?
El caso de esta familia también ha puesto de manifiesto las dificultades existentes para acceder al mercado del alquiler, especialmente cuando se necesitan viviendas accesibles y precios ajustados.
Juan Antonio González considera que el principal problema no es necesariamente la inexistencia de viviendas, sino la escasa oferta que llega efectivamente al mercado.
«No creo que sea tanto el déficit de alquiler que hay, sino lo poco que sale al mercado. Hoy día, una persona que tiene una vivienda para alquilar, en el momento en que lo ponga en un grupo de WhatsApp o en Facebook, está alquilada en cinco minutos».
El responsable de Ciudad Inmobiliaria señala que su empresa lleva más de dos años sin gestionar una operación de alquiler, una circunstancia que relaciona con la elevada demanda y con las reticencias de algunos propietarios a poner sus inmuebles en circulación.
Se trata de la valoración de un profesional del sector basada en su experiencia, no de una estadística oficial sobre el número de viviendas disponibles en Marchena. Su testimonio, sin embargo, ayuda a comprender las dificultades que encuentran determinadas familias cuando necesitan acceder rápidamente a un alojamiento.
El papel de las administraciones, según la familia
Juan Carlos Luque también se pronuncia sobre las gestiones realizadas durante la acampada. Según su relato, desde el Ayuntamiento se planteó inicialmente la posibilidad de acceder a un local perteneciente a una asociación, aunque la alternativa habría tenido carácter temporal y finalmente no prosperó.
El padre de familia expresa su decepción por la atención recibida y asegura que, en los últimos días, echó en falta un seguimiento más cercano de su situación. Son manifestaciones de la familia que no han podido contrastarse todavía con la versión municipal.
Sí destaca la preocupación personal de un vecino, José Carlos, al que agradece que se interesara por ellos, les facilitara su número de teléfono y mantuviera el contacto para conocer cómo se encontraban, sin buscar publicidad ni protagonismo.
Una semana en la calle y siete años buscando una solución
La historia de esta familia comenzó mucho antes de que instalaran la tienda de campaña en la calle San Pedro.
Como ya informó Marchena Secreta, Dolores Díaz, Juan Carlos Luque y su hijo Yerai llevaban años intentando encontrar una vivienda adecuada a sus necesidades. La situación se agravó cuando tuvieron que abandonar su anterior domicilio, a raíz de un conflicto relacionado con la propiedad familiar.
La familia había explicado que llevaba siete años buscando una alternativa y que estaba inscrita desde 2019 en el Registro Municipal de Demandantes de Vivienda.
Ante la proximidad de la fecha prevista para dejar la casa, el 26 de octubre, decidieron iniciar el día 20 una acampada en la calle San Pedro para dar a conocer su situación. La protesta continuó después de abandonar la vivienda y atrajo la atención de numerosos vecinos y medios de comunicación.
Finalmente, nueve días después del comienzo de la acampada, llega la firma del contrato.
«Que nadie más tenga que verse en esta situación»
El desenlace tiene para la familia un significado que va más allá de la obtención de unas llaves. Supone recuperar la posibilidad de organizar su vida cotidiana bajo un techo y empezar a dejar atrás la incertidumbre de los últimos días.
La nueva vivienda necesitará algunas adaptaciones, pero la familia confía en que pueda convertirse en su hogar. Ciudad Inmobiliaria confirma que la entrega de llaves se realiza este jueves y que pueden instalarse en ella desde hoy.
El caso deja también una reflexión sobre la vulnerabilidad de quienes necesitan encontrar una vivienda accesible con recursos económicos limitados. Una necesidad que no siempre encuentra respuesta en el mercado inmobiliario convencional.
Ahora, Juan Carlos, Dolores y Yerai se preparan para abandonar definitivamente la acampada. Su historia termina, por el momento, con una solución que parecía muy difícil de alcanzar hace apenas unos días.
Y con un deseo compartido durante las conversaciones que han acompañado la resolución del caso: que ninguna otra familia tenga que pasar por una situación semejante para encontrar una vivienda donde vivir.